Educación Emocional

Uno para todos es una película española estrenada en septiembre de 2020 que se enmarca en el género del drama y está dirigida por David Ilundain. Su protagonista es David Verdaguer y en el reparto también encontramos a Patricia López Arnáiz, Betsy Túrnez, Ana Labordeta y Clara Segura. 

En Uno para todos un maestro interino asume la tutoría del sexto curso de primaria de un pequeño pueblo que no conoce. Pronto descubrirá que debe llevar a cabo la ardua tarea de integrar de nuevo a un alumno que ha estado enfermo en el grupo. El problema más importante se lo encontrará al comprobar que sus compañeros no tienen deseo alguno de que regrese al aula. Pero, ¿por qué? La película trata de manera brillante el tema del acoso escolar desde una perspectiva inesperada. 

El argumento

Parece que, de primeras, la película rescata algunos de los tópicos de las historias en las que los profesores especiales hacen cosas especiales para sus alumnos. Provocan un cambio, mejoran sus vidas. Esto es cierto, en parte, pero… ¿qué pasa en esta película? El maestro interino (David Verdaguer) que viaja para cubrir una vacante en la escuela de un pueblo desconocido no solo tendrá que adaptarse a la vida del pueblo, sino que deberá resolver toda una serie de conflictos latentes en el aula y fuera de esta. 

A sus problemas personales (hace tiempo que no se habla ni con su madre ni con sus hermanos), tendrá que añadir la problemática de un niño acosador, que vive confinado mientras supera un tumor. La vuelta del alumno no será bien encajada por parte del resto de alumnos, claro, que durante mucho tiempo han sufrido el acoso.   

Un maestro nada idealizado 

La gran mayoría de historias legendarias sobre profesores nos muestran la cara y el perfil de personalidades modélicas. Aquí no es así. En Uno para todos, el personaje encarnado por Verdaguer es un tipo solitario, con problemas, hasta un poco amargado. Parece que no se siente a gusto ni con su oficio. Se aburre, pero con todo, ejerce la profesión con dignidad. 

Intentará que el alumno enfermo, sobreprotegido por su madre, regrese al aula, sin saber que este, antes del cáncer, había sido acosador. También conoceremos la historia de la alumna que había sido brillante, pero que ahora se rebela y desobedece.

¿Por qué os gustará ver Uno para todos

La crítica recomienda ver esta película a todos los alumnos, familias y docentes. A nosotros nos ha parecido un interesante hallazgo, que nos ha retrotraído a otra película estrenada ya hace unos cuantos años: La clase (2008) o Entre les murs de Laurent Cantet, en su día nominada a los Oscars como Mejor película de habla no inglesa. 

Se trataba, esa, de una película brillante que planteaba con acierto la situación de los alumnos en algunas aulas de la Francia contemporánea. Uno para todos es tan sincera y sobria como aquella, por eso nos parece una propuesta muy sugerente. Y aunque en algún momento sea previsiblemente azucarada, intenta huir de los tópicos, sin idealizar a ninguna de las partes. 

Plantea, de este modo, que alumnos, profesores y personas en general no tenemos la razón absoluta. No estamos posicionados en el blanco ni el negro, sino en una amplísima escala de grises en la que podemos coronarnos o actuar fuera de los parámetros de la ética. 



Es la hora de Neus Masferrer de la Artesania de l’Aprendre y su artículo sobre el coaching docente y cómo trabajar la herramienta DISC en las aulas. Si no sabéis de qué estamos hablando, ¡lo tenéis todo en esta entrada del blog!


La Artesania a partir del coaching y de sus distintas herramientas, nos hemos especializado en el coaching docente. Hemos creado y diseñado un programa con un montón de herramientas, en concreto nos hemos centrado en el DISC. 

En primer lugar, ¿cuáles son los beneficios de la herramienta DISC?

  • El autoconocimiento: Cómo nos relacionamos, cómo interactuamos y reaccionamos con los compañeros y compañeras. También ayuda a la tolerancia y a entender desde una perspectiva más abierta y así poder ajustar nuestra manera de interactuar con los demás. 
  • Permite a las direcciones de centros educativos poder cohesionar su claustro, a conocer los perfiles de cada maestro/a y adaptar el cargo que ocupa en el equipo en función de su perfil. Así se busca conseguir el bienestar de todos y todas y aumentar la eficiencia del equipo. 
  • Permite al profesor/a poder identificar y conocer a sus alumnos/as y aprender herramientas para poder llegar a cada uno de ellos, ayudarlos y tratarlos en función de su perfil. Por otro lado, también contribuye a la atención a la diversidad en el aula y a entender, comprender y ajustarnos a los perfiles que tenemos delante. 

A continuación trataremos las herramientas prácticas de intervención en el aula.

1. La rueda de acompañamiento emocional para Educación Infantil

La rueda de acompañamiento emocional es una herramienta de coaching que la Artesania ha adaptado al mundo docente, y específicamente este año, para el acompañamiento con la Covid-19. Se trata de una herramienta con la que podéis trabajar con vuestros alumnos/as más pequeños después de las cuarentenas o confinamientos a lo largo del curso. 

2. La rueda de acompañamiento emocional para Educación Primaria y ESO

Esta es la otra rueda de acompañamiento pero enfocada a Ciclo Superior y ESO con las mismas finalidades que la rueda anterior. Podéis ampliar este recursos para vuestras tutorias en el Instagram de la Artesania per l’Aprendre.

Este es un buen ejercicio para empezar el curso, aunque también nos puede servir durante los confinamientos de 15 días. La podéis adaptar a la temática que queráis trabajar en clase.

3. El DISC, la herramienta innovadora y revolucionaria docente en la escuela y el instituto

3.1 El DISC: ¿Quién somos? ¿Qué color somos?

La tercera actividad la dirigiremos a los ciclos superiores de primaria, adolescentes de la ESO y bachiller para trabajar su autoconocimiento, cohesión de grupo, aumentar la tolerancia entre ellos y ellas y, finalmente, para que el o la docente pueda conocer e identificar a su alumnado. 

Esta es la primera dinámica para comenzar a trabajar el DISC con vuestros alumnos/as. 

1r PARTE

Visualizando esta plantilla, se trata de que se coloquen en el eslogan con el que más se identifiquen. Podéis hacerlo mediante la proyección de la plantilla que os presento en una pizarra digital o con un dibujo en la pizarra, o bien, a partir de vuestra imaginación si preferís partir el aula en 4 espacios para cada color y que se desplacen físicamente. 

Es necesario darles tiempo. Recomiendo 15 minutos. 

Mientras lo hacen podéis acompañar el ejercicio con un hilo musical. También estaria bien que vosotros mismos/as os incluyerais en el color con el que más os sintáis identificados. 

2a PARTE 

Presentamos esta diapositiva y les explicamos qué colores son los rápidos, los lentos, los extrovertidos, los introvertidos…

A raíz de aquí, vuelven a identificarse y, de nuevo, nos volvemos a colocar en el color con el que más nos veamos reflejados. Quizás cambian de posición ahora que tienen más información. 

Les volvemos a dar tiempo. Un espacio bueno de 15-20 minutos. Si tienen dudas dejad tiempo para que puedan resolverlas. 

De esta manera cerramos la actividad y es el momento de hacer una reflexión final. 

  • ¿Qué os ha parecido?
  • ¿Cómo se han sentido?
  • ¿Les ha costado? ¿No?

Una vez hecha la dinámica y compartida la reflexión final, les podéis anticipar que la siguiente sesión tendrán que pensar en los y las compañeras conjuntamente. 

3.2 Identificamos a nuestros compañeros y compañeras. ¿Cómo nos ven ellos y ellas?

La dinámica de los gomets: 

Una vez hecha la sesión de las dos dinámicas anteriores, podéis hacer otra sesión de tutoría proponiendo la siguiente actividad.

Se trata de repartir gomets de los 4 colores que hemos asociado los perfiles (amarillos, azules, rojos y verdes).

1. Primero, en grupos de 5 deben enganchar en sus compañeros/as el gomet del color del perfil que vean o que crean que mejor se asocia a ellos/as.
2. Una vez acabada esta parte, damos un paso más. Ahora engancharemos gomets a todos los niños y niñas / jóvenes de la clase.

Todos acabaremos llenos de gomets. Pero… ¿de qué color? ¿Cómo nos ven los demás?

Es importante cerrar la sesión hablando muy atentamente de los resultados.
Pistas para los y las docentes:

  • Los niños y niñas con un perfil rojo y amarillo son rápidos y extrovertidos.
  • Los niños y niñas con un perfil azul y verde son lentos e introvertidos.
  • Los niños y niñas con un perfil amarillo y verde necesitan las relaciones sociales. 
  • Los niños y niñas con un perfil rojo y azul están enfocados a los objetivos y resultados. 

Podéis poner música mientras hacéis la dinámica.  


Nueva colaboración: ¡Artículo de la mano de Thebigbagteacher!

La importancia de la gestión emocional se hace cada día más evidente. Camino a la gestión emocional encontramos objetivos básicos que tenemos que ir trabajando. No hacen falta grandes proyectos, sino pequeñas propuestas o dinámicas frecuentes y constantes. A veces no hay tiempo para hacer más. 

¿Por dónde empezar?
Algunos de los objetivos que podemos trabajar: 

  1. Identificar emociones en uno/a mismo/a y en los demás. 
  2. Percibir las emociones que suceden a nuestro alrededor, mediante signos por los que se manifiestan. 
  3. Comprender las emociones en uno/a mismo/a y en los demás. 
  4. Expresar las emociones de una forma ajustada. 
  5. Iniciarse en la conciencia emocional con tal de poder anticiparse o ponerse en posición de realizar técnicas de gestión de las emociones. 
  6. Regular las emociones. 

En definitiva, adquirir unas competencias emocionales que nos ayuden a aumentar nuestras habilidades para un mejor uso de las emociones. 

Algunas dinámicas y propuestas encaminadas hacia este proceso podrían ser las siguientes: 

Carrera de relevos

  • Aumentar el vocabulario emocional

Normalmente el vocabulario de los niños y niñas es muy pobre, les cuesta expresar sus emociones fuera de las 6 emociones básicas. El objetivo es salir de esas 6 emociones básicas. 

  1. Vamos a aumentar el vocabulario emocional. Hacemos pequeños grupos y se sentarán en sillas o en el suelo pero uno detrás de otro.
  2. Cogen la plantilla (adjuntada en este documento) y un lápiz.
  3. Escriben 3 emociones (consensuar el nombre) y le pasan la lista al compañero/a de detrás.
  4. ¡Las emociones que se repitan con otros equipos, no puntúan!

¿Quién tendrá más emociones?

Bajo del mismo sol

  • Agrupar las emociones secundarias que nos rodean, interpersonales, o que sentimos a un nivel intrapersonal

Con esta propuesta me gustaría mostraros cómo es posible coger una actividad de cualquier material y adaptarla al contexto emocional. 

El sol de las operaciones matemáticas donde ponemos un número y, alrededor, los niños y las niñas escriben operaciones que den esta cantidad. ¡Es fácil!

  1. Cogemos un sol y escribimos una emoción básica: alegría, tristeza, ira, miedo, asco o sorpresa.
  2. Deben escribir en los rayos del sol, las emociones secundarias que conozcan, ya sea porque las viven ellos/as mismos/as o porque las perciben en los demás. 
  3. Se pueden hacer pequeños grupos y comparar los resultados. 
  4. Sería interesante combinarlo con música. Trabajar desde la calma. 

En esta actividad es importante el tiempo, no tener ninguna prisa.

¿Podemos comparar los soles?

El teléfono roto

  • Comprender las emociones de los demás

Se pretende buscar un formato más serio, donde empatizar con el compañero o compañera.

  1. Una fila, todos miran dirección al último. 
  2. El primero de la fila coge una tarjeta y tendrá que representar mediante la expresión facial y corporal esta emoción. 
  3. Piensa la emoción y toca la espalda del compañero/a para que se gire. 
  4. El resto no los ven, ya que siguen de espaldas. Hace la expresión y se gira hacia delante. No pueden hablar. 
  5. El segundo interpreta la emoción, toca la espalda del tercero… Se vuelve a repetir el proceso hasta llegar al último. 
  6. El último dirá qué emoción es y si coincide con la del primero. 

Podemos hacer equipos. ¿Qué grupo lo acertará?

Hay que hacer tarjetas con las emociones que queremos trabajar. Después hablar sobre los matices de las emociones y cómo se manifiestan.

El panel de las emociones

  • Aumentar la conciencia emocional con tal de poder anticiparse o ponerse en posición de realizar técnicas de gestión de las emociones 

Una de las grandes competencias emocionales, es la conciencia emocional. De hecho la conciencia emocional, conjuntamente con la regulación emocional, son pilares fundamentales dentro de la gestión de las emociones. 

Con el panel de las emociones podemos ir fijándonos en las emociones que nos rodean, tanto a nosotros mismos, como en los demás. 

  • Con cada emoción que detectemos durante el día, pintarán un hexágono. 
  • Con echarle un vistazo veremos qué emociones nos envuelven por la gama de colores. 

Es necesario parar y observar para aumentar la conciencia interpersonal, fijándonos en las emociones que fluctúan en el aula. Después compararemos los panales. Se puede utilizar con cualquier mandala. El objetivo es poder identificar de forma visual los colores predominantes. 

Respiración consciente

  • Trabajar la respiración, sentir el propio cuerpo, con tal de llegar a un estado de equilibrio y bienestar

Una de las técnicas más fundamentales de la regulación emocional es la respiración. Lo debemos trabajar y debemos ser capaces de recurrir a esta técnica cuando nuestra energía se dispare o sintamos que entramos en un estado emocional que no queremos o que nos comportará consecuencias negativas. 

Un pequeño material básico para el rincón de la calma o el rincón de la respiración puede ser de gran ayuda. ¡Conozcamos nuestro cuerpo! Es muy importante. 

Ruleta de las emociones

Este es un recurso básico dentro del trabajo de la educación emocional.

  1. Para poder hacer pequeñas dinámicas.
  2. Para escoger de forma aleatoria una emoción.

Las propuestas son ilimitadas: 

  • Explicar las características
  • Hacer mímica
  • Adivinar qué hace el compañero o compañera
  • Comprender la emoción expresada

En las ruedas en blanco podemos poner unos pequeños velcros y así pegar y despegar redondas con diferentes emociones y poder cambiar la función de forma fácil y rápida.

¡Será nuestra gran aliada! ¡Solo tenemos que poner un spin encima o un clip y un lápiz para hacerlo rodar, dándole vueltas al clip!

El 20 de noviembre de 1989 es un día muy importante: los países de todo el mundo se pusieron de acuerdo para aprobar el texto definitivo de la Convención sobre los Derechos del Niño. Por eso, cada 20 de noviembre se celebra el Día Universal del Niño, una jornada que debe ser útil para fomentar la fraternidad entre los niños y niñas del mundo y para recordar, claro, que los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, sin importar el lugar del mundo en el que hayan nacido. 

Según la UNESCO, casi un tercio de los adolescentes del mundo han sufrido acoso escolar. Son datos de las estadísticas que se destinan a la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible relativo a la educación. El bullying o acoso son aquellos comportamientos intencionales y agresivos entre compañeros y estudiantes, ejecutados de manera repetida o cuando se observa que existe un desequilibrio evidente entre el poder real o el percibido. 

Para AEPAE (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), fundadora e impulsora del Plan Nacional contra el Acoso Escolar, nuestro sistema educativo necesita mejorar urgentemente la convivencia en los centros educativos y combatir el acoso en todas sus manifestaciones posibles. Porque los niños tienen derecho a ir a su centro escolar con libertad, seguridad y sin miedo. 

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

No hay que esperar a que se produzca un caso de acoso escolar o bullying para empezar a trabajar contra esta lacra. No hace falta que ningún niño o niña sufra para que esto no vuelva a suceder o se detecte antes de que sea demasiado tarde. Así pues, es muy importante poner en marcha actividades e iniciativas que nos ayuden a prevenir el acoso escolar. Pero, ¿cómo? 

En primer lugar, os recomendamos visitar la página web de Educación de vuestra comunidad autónoma. En Cataluña, por ejemplo, tenemos existe el Proyecto de convivencia. A través de #aquíproubullying encontraréis mucha información para los equipos de convivencia del centro.  

A través de los Mòdulos formativos se ofrece formación para docentes y alumnos con el objetivo de mejorar la convivencia, desarrollar habilidades y actividades que capaciten al alumnado. Hay contenido para Primaria, Secundaria y Familias. Aquí se habla sobre qué es el acoso escolar, de competencias socioemocionales, gestión positiva de conflictos, detección y freno del acoso y uso seguro y responsable de las redes. 

Otra propuesta, que no excluye las anteriores, es la del equipo de referencia, formado por miembros de la comunidad escolar, con una composición mínima que debe ser la siguiente: un miembro del equipo directivo, tres alumnos, dos docentes, un miembro del AMPA y un profesional no docente. Desde aquí se puede gestionar el proyecto de convivencia del centro y hacer un seguimiento de los posibles casos. 

Te invitamos a indagar acerca de los distintos planes que ofrecen las comunidades autónomas a través de sus consejerías de educación, para obtener materiales adaptados a cada región, como por ejemplo, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Junta de Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Galicia, País Vasco, etcétera.

Un banco de recursos per prevenir y tratar el bullying

Hay muchísimas cosas que podemos hacer para prevenir y tratar el bullying si se produce. No obstante, somos de la opinión de que antes de que se dé un caso, hay que trabajar con los alumnos para fomentar la buena convivencia entre compañeros/as. 

PDA Bullying es una plataforma que ofrece una propuesta de buenas prácticas para la prevención, detección y actuación ante casos de acoso escolar y ciberacoso con origen en el entorno educativo y otras violencias entre iguales, en la infancia y la adolescencia.

En su banco de recursos podemos encontrar un montón de contenidos y recursos para trabajar con los alumnos en el aula: actividades, aplicaciones, artículos, concursos, cortometrajes, dinámicas, recomendaciones de libros y películas, talleres, obras de teatro, webs y videojuegos. 

Libros y cuentos recomendados

La mejor manera de trabajar la empatía es, sin ninguna duda, hacerlo a través de la lectura. Leyendo conocemos las historias de los demás e imaginamos cómo debe ser sentirse como ellos. Por eso, os hacemos algunas propuestas interesantes, tanto para Primaria como para Secundaria: 

Empezamos por los más pequeños: 

Y ahora los mayores: 

Para terminar… actitudes prácticas para combatir el acoso escolar en el aula

A todo esto hay que sumar una actitud proactiva para evitar que se produzcan casos de acoso escolar en el aula. 

1. ¿Sabes cómo son tus alumnos? Observa bien cuáles son los perfiles y trabaja teniendo siempre presente si hay niños más vulnerables, más fuertes o bien con actitudes compatibles con el acoso escolar. Esto es importante a la hora de organizar grupos de trabajo, en el momento de gestionar conflictos, tanto en el aula como en el tiempo de recreo, y para desactivar actitudes inadecuadas. 

2. Inteligencia emocional para la resolución de conflictos. Hay que empezar desde bien pequeños a diferenciar entre las cosas que están bien y las que están mal. La resolución de  conflictos debe llegar por la vía de la inteligencia emocional. De otro modo, no los estaremos ayudando. 

3. Actitud observadora. Como docentes debemos procurar tener una actitud observadora, que nos permita detectar el principio del acoso escolar. Porque este no se dará solo en el patio, cuando los niños o los jóvenes estén solos. Es muy probable que las actitudes despóticas y de abuso se produzcan también en el aula. Neutralizarlas es fundamental.

4. El acoso velado. El bullying no siempre (o no solo) se manifiesta a través del maltrato físico. Muy a menudo el acoso es psicológico y absolutamente demoledor para la víctima, porque se gesta a través del desprecio y el aislamiento. 

La complejidad de intervenciones, emociones y dinámicas que hay que manejar para gestionar una cuestión tan delicada como el acoso escolar exige de nosotros mucho esfuerzo. Sin embargo, la buena convivencia entre nuestros alumnos, la construcción de personalidades fuertes y resilientes lo merece. Adelante, ¡juntos!

Hoy damos paso a una colaboración que nos hace mucha ilusión. Anna Mas de  Creaduca nos ha preparado este artículo sobre cómo aprovechar el momento actual para poner la vida en el centro y la importancia de la gestión emocional en las aulas y en nuestras vidas personales. ¡Adelante!


Siempre he pensado que un buen punto de partida para educar y afrontar el día a día con un grupo de personas pueden ser nuestras propias carencias. Todas las tenemos, y con los años las vamos descubriendo, como si se tratara de un juego de pistas, cuáles son y qué herramientas tenemos a nuestro alcance para poder solucionar estas carencias y convertirlas en habilidades. Por mucho que nos engañemos, como adultos, la mayoría, son emocionales.

Cada día que pasa, todos los factores nos reafirman la importancia de la gestión emocional en la escuela. Para entender la importancia de la gestión emocional en las aulas nos hace falta ser conscientes cómo de importante es la escuela y, sobre todo, la gran necesidad que tenemos de convertir este espacio en un lugar de aprendizaje con la vida en el centro y no solo un espacio de conceptos académicos. Si yo aprendo a vivir de manera saludable física y emocionalmente, así como a relacionarme, resolver conflicots, pedir ayudar, etc. Mi aprendizaje será mucho más fluido. Parece que lo tenemos muy claro en un lugar de trabajo para adultos, ya que no nos gusta trabajar en un espacio que no nos haga felices o no se nos respete. Sin embargo, no lo tenemos tan claro en un espacio tan mágico como la escuela, donde los niños y niñas pasan muchas horas de su día.  

Este 2020 ha sido como si una piedra se colocase en el engranaje que hace girar todo el sistema y, de repente, se parase el mundo. No nos engañemos, también ha parado el sentido común, las almas, los latidos del corazón, el tacto,… Es más que evidente que tenemos muchas maneras de ver qué ha pasado y las opciones negativas solo nos traen consigo desánimo colectivo, frustración y una incertidumbre que poco está en nuestras manos resolver. Solo nos queda la actitud. 

En una calle sin salida lo mejor que podemos hacer es ver todo lo que está situación nos aporta y, para mi, uno de los grandes regalos es que tenemos la oportunidad de poner la vida en el centro en todos los espacios socioeducativos. 

Por fin se habla de emociones, de gestión individual y colectiva, de vínculos y de acompañamiento. Nos lo creamos o no, se habla. ¡Hagamoslo realidad! Nosotras a lo nuestro, a todo aquello que sabemos que es realmente importante para las personas con las que compartimos la vida y aprendizajes. 


Me gusta hablar de la gestión emocional como aquel acompañamiento, una ayuda asistencial y constante del niño o niña, que hacemos día a día con las personas que trabajamos, conjuntamente con un buen vocabulario emocional y una conciencia emocional saludable. Estas son las claves básicas para hacer una buena gestión de una misma y de todo aquello que nos rodea. 

Uno de los grandes mitos de la gestión emocional es que implica tiempo y, evidentemente no os diré que no, porque todos los aprendizajes implican tiempo, constancia y ganas, pero la clave está en priorizarlo. En otras palabras, quizás no tengo tiempo como docente para dedicar 1h seguida a la semana en la educación emocional de mi grupo, pero si que tengo 5 minutos para parar la actividad academica en medio de un conflicto y debatir en grupo cómo nos sentimos y cuál sería la mejor manera de resolver el conflicto de manera individual y colectiva. La educación emocional se trabaja de manera transversal. 

Si tenemos un espacio exclusivamente para trabajar este aspecto, ¡es genial! Sin embargo, si no lo tenemos, no nos puede servir de excusa para no abordar el tema. Es necesario que empecemos a interiorizarlo y sea una dinámica y una rutina diaria. 

La educación emocional es una inversión de futuro real. Un paso a paso en el camino, un conflicto bien resuelto, una emoción bien canalizada, un abrazo en un sitio y un momento indicado, una mirada de complicidad, un todo en general. Porque las emociones son vida y de estos debemos llenar la escuela, ¡de vida! 

De la misma manera que nosotras como adultas a veces no tenemos herramientas para gestionar nuestras propias vidas, o para acompañar a nuestro grupo en alguna cuestión concreta, esto nos implica que cogemos un libro, nos adentramos en las redes sociales o compartimos con alguna compañera cómo lo haría ella. De esta manera podemos ver que las familias estan, mayoritariamente, en la misma situación. Y por ello esta también es una oportunidad preciosa de generar escuela desde la misma escuela. Incluso es el momento de dejar el adultismo y el paternalismo de lado y permitirnos aprender de los y las niñas. Siempre es más enriquecedor un aprendizaje colaborativo que uno individual, ¿no? 

Podemos hacer cambios en nuestras rutinas diarias que sean totalmente significativos. Quizás alguna propuesta os parece del todo natural dentro de vuestro día a día, pero me parece esencial recordar que aquello que nosotras hacemos de manera cuotidiana, con facilidad y naturalidad no siempre es lo que hace la mayoría. 

En las aulas les enseñamos vocabulario emocional, pero nosotros somos el mejor referente para expresar si estamos tristes, cansados, enfadados, nerviososo…

Dediquemos cada día 5 minutos para preguntarles cómo estan, pero un cómo estan de verdad, permitiendo un espacio de conversa, respetando los ritmos y, sobre todo, con el derecho a decidir si quieren intervenir o no. Podemos empezar cada mañana con nosotras mismas: 

  • Hoy estoy cansada porque no he podido dormir. 
  • Hoy estoy contenta porque ayer vi a una amiga que hacia mucho tiempo que no veía y me sentí muy feliz. 

Podemos generar espacios donde todo el mundo pueda expresar su estado de ánimo. Las habilidades sociales se nutren a diferentes ritmos y son muy subjetivas. Podemos crear un panel de conciencia emocional donde cada día los y las alumnas expresen con imágenes su estado de ánimo. Es importante decidir una temporalización fija para valorar con el grupo e individualmente cómo nos hemos sentido durante el tiempo establecido. 

No clasifiquemos las emociones en buenas o malas. Las emociones nos ayuda a ser. Todas, absolutamente todas, nos aporta un aprendizaje. Acompañemonos en el dolor así como en la alegría. 

Priorizemos el bienestar emocional del grupo. Lo podemos hacer resolviendo los conflictos de manera colectiva o exponiendo cada día una situación en la cual ellos y ellas se puedan encontrar y la puedan resolver en grupo.

También podemos crear espacios de reflexión. Espacios donde sean bienvenicods todos los problemas y las angustias. Marquemos linías rojas de manera colectiva.

¿Qué cosas son las que no queremos vivir como grupo ni tampoco de manera individual? ¿Cómo lo podemos evitar? ¿Quién nos acompañará y nos dará apoyo si esto pasa?  Cuando las normas de convivencia estan basadas en lo que sentimos, además de en lo que hacemos y las deciden ellos y ellas, dejan de ser imposiciones. 

Por último, pase lo que pase, no dudemos que este es el camino. Reservemos las dudas para mejorar día a día, para la crítica constructiva, pero nunca para pensar que hemos escogido el camino incorrecto. El camino de la educación emocional solo puede estar lleno de amor, respeto, empatía y comunicación, y esta es la manera valiente que hemos escogido para caminar. 

Cuando el estrés y la angustia llaman a la puerta, quizá ya sea un poco tarde. Pero ya sabes que nunca es demasiado tarde para revertir una situación que no nos gusta. El estrés y la angustia son dos mecanismos que se ponen en marcha cuando nuestro cuerpo y nuestra mente llevan demasiado tiempo mojándose bajo una tormenta de tareas y estímulos negativos. 

Ya sabemos que no hay una fórmula mágica para desactivar estas situaciones desagradables. Pero tenemos algunos trucos que creemos que pueden ayudarte a desconectar antes de que se produzca una crisis y te hundas en el descontrol. 

1. Establece unos buenos horarios

En algunos trabajos es más sencillo. Cierras la puerta de la oficina, te vas y ya no tienes que pensar en ello hasta el día siguiente. Hay, sin embargo, otros trabajos que se meten en tu mochila sin pedir permiso. También hay muchos tipos de personas y a algunas nos cuesta más dejar el trabajo a un lado, aunque no sea el momento de trabajar. 

Es muy y muy recomendable establecer unos buenos horarios. Te lo decimos en serio. También es importante dejar de procrastinar: trabaja cuando tienes que trabajar y deja el móvil. Perder el tiempo genera el estrés de saber que no estás haciendo lo que toca y que, un día más, terminarás sin haber hecho todo lo que tenías que hacer. 

2. Sal a caminar

No hace falta que hagas un deporte súper intenso, pero sí que te muevas un poco. Solo tienes que salir a caminar, si es en un entorno tranquilo, mejor que mejor. Que cada paso sea consciente, mirando hacia ti y hacia los paisajes que te gustan, si los tienes cerca. 

3. Practica la contemplación en la naturaleza

¿Tienes un trocito de naturaleza al lado de casa o del trabajo? Si es así, aprovéchalo. Un paseo de 20 minutos es suficiente para reducir el estrés, combatir la ansiedad y proteger tu salud, incluyendo la de tu vista, que a menudo pasa horas y más horas frente a la pantalla. 

4. Tómate un té (o lo que sea que te relaje)

Elige tu infusión favorita y el momento del día en el que quieres tomarla. También puede ser un café, ¡no te preocupes! El escenario es importante. Cuando hace buen tiempo, puede ser el balcón o la terraza. En invierno, puede ser en tu butaca, al calor de una bonita melodía. 

5. Ordena tus espacios 

El orden de tu casa es un poco (o del todo) un reflejo de lo que hay en tu cabeza. No te ayudará en absoluto llegar a tu casa y encontrarte con una sala de estar que parece una leonera. Practica el orden y toma conciencia del gesto de limpiar y ordenar. Haz que sea tu refugio de verdad. 

6. Enciende una vela (o unas cuantas)

Encender una vela es un gesto purificador. Si las velas son naturales y te ofrecen aromas agradables y relajantes, todavía será mejor. Son ideales la lavanda, las rosas, las flores de naranjo o el geranio, pero te recomendamos elegir la fragancia que te ofrezca una mayor sensación de bienestar. 

7. Haz una llamada o socializa

Puede que no tengas cerca a tu mejor amigo o persona más querida, pero puedes llamar por teléfono. Deja todo lo que estás haciendo. Queda para tomar un café. La socialización es aquello que nos hace ser. Habla, explícate, escucha y relativiza. Funciona. 

8. Detén las pantallas 

No eres la excepción que confirma la regla. Tú también lo has intentado y has tomado conciencia de que estás demasiado enganchado al móvil, pero terminas haciendo lo que hace todo el mundo. Márcate una hora límite para la desconexión: es tan fácil como dejar el teléfono en casa o encerrarlo en un cajón. 

9. Escucha tu canción 

Tus canciones, tus libros, tus poemas… esos estímulos culturales que te hacen sentir bien, también te hacen sentir más TÚ. Toma conciencia y orgullo de ser quién eres a través de la música. Volverás a tu casa de verdad. 

10. Practica el afecto físico 

Somos primates humanos que nos necesitamos. Los abrazos, las caricias y los besos son fundamentales. Acostúmbrate al afecto físico, porque te salvará. Del estrés, de la angustia. Y de todo.


Durante varias semanas, niños y niñas han vivido una situación que los adultos nunca les habríamos podido contar. No entraba en nuestros planes. Ni la película más inverosímil podía prever un contexto como el presente.

Esto nos hace difícil comprender y avanzar cuáles serán las consecuencias psicológicas a largo plazo. Hablamos del confinamiento y de todas las medidas de protección personal e higiénica que hemos tenido que aplicar a nuestra vida, sin hacer demasiados cálculos ni previsiones. Y que los niños, en su mayoría, han asumido ya como normales.

¿Y cómo nos hemos cuidado durante estas semanas? ¿Cómo han vivido los más pequeños este período raro? Es cierto que en muchos han aflorado emociones como el miedo, el desconcierto, la intranquilidad, la frustración… 

Más allá de las obligaciones, debemos ofrecer a los niños espacio para la expresión. Contarles qué está sucediendo y también cuidarles. Cuidar de su salud mental y dejarse ayudar con algunas prácticas que pueden resultar muy útiles. Hoy hablamos de relajación, mindfulness y yoga. 

La relajación, una práctica muy necesaria

Si bien todos sabemos que los niños necesitan jugar y moverse, también debemos tener presente que necesitan momentos de relajación. Tener tiempo para estar tranquilos, calmarse y descansar. Hay un montón de juegos que pueden contribuir al bienestar de los niños y también de los adultos. Practicar actividades de relajación os ayudará a todos y, además, os ofrecerá todas estas ventajas:

  • Reduce el estrés mental y muscular
  • Contribuye a la mejora de la memoria y la concentración
  • Mejora la capacidad de aprendizaje
  • Aumenta el poder de confiar en uno mismo
  • Cultiva la sensibilidad
  • Mejora la calidad del sueño
  • Minimiza la ansiedad y el nerviosismo
  • Disminuye la presión sanguínea y la angustia
  • Suma al bienestar global

¡Practica! La técnica de la tortuga 

Hay muchas actividades que podéis realizar para practicar la relajación con los niños. La técnica de la tortuga es muy conocida. El niño debe ponerse boca abajo, emulando una tortuga. El sol se está poniendo y la tortuga tiene que dormir. Hay que recoger brazos y piernas, lentamente, hasta la espalda y formar el caparazón. Después, cuando empiece el nuevo día, la tortuga tendrá que sacar otra vez las piernas y los brazos y hacerlo, también, poco a poco. 

Mindfulness, los beneficios de la atención plena

Seguro que a estas alturas, conocéis muy bien qué es el mindfulness y por qué puede ayudarnos en todas las facetas de nuestra vida, tanto a mayores como a pequeños. La falta de atención plena en todo aquello que hacemos nos resta bienestar. Por tanto, es importante que los niños aprendan a conectar más y mejor con ellos mismos, lo cual les permitirá desarrollarse de una manera saludable y desplegar todas sus (grandes) capacidades. Las técnicas de mindfulness o de atención plena son útiles para: 

  • Mejorar la atención y la focalización en el ámbito académico 
  • Incrementar la empatía y la calidad de las relaciones sociales
  • Disminuir el estrés y la ansiedad en situaciones presentes y futuras
  • Desarrollar la conciencia y el autoconocimiento 
  • Contribuir a la resolución de conflictos
  • Promover la toma de decisiones meditada
  • Mejorar la capacidad de abstracción, la lógica y el cálculo 

¡Practica! Concentrarse en un sonido

Es una actividad muy básica para empezar a practicar el mindfulness, pero os irá muy bien. Hay que concentrarse en un sonido, sencillamente en un sonido, que puede ser el de un bol tibetano. El niño debe escuchar e intentar focalizar su pensamiento. 

Yoga, cuando la diversión es bienestar

Los grandes beneficios que puede aportarnos el yoga no son ningún secreto, en absoluto. Aquellos que ya lo practican hablan de sus bondades, como si esta práctica milenaria fuera, en realidad, una vivencia mágica, sanadora… Prácticamente un milagro. 

El yoga para niños es perfectamente adaptable a cualquier edad y circunstancia. Así, pueden practicarlo los niños que son más movidos, pero también aquellos que ya son tranquilos por naturaleza. Además de ofrecer un montón de ventajas para la salud, el yoga es una práctica muy divertida y recomendable, que contribuye a: 

  • Mejorar la postura, fomentando los buenos hábitos al sentarse, caminar, estudiar…
  • Incrementar el poder de la concentración
  • Alimentar la autoestima y la conexión con uno mismo
  • Aumentar la concentración para aplicarla luego a las rutinas

¡Practica! ¡Mirad cuántas posturas!

Las posturas del yoga para niños están perfectamente adaptadas y pueden ser muy divertidas. Os recomendamos echar un vistazo a este poster, donde encontraréis una postura de yoga para cada una de las letras del alfabeto. Podéis empezar por la del avión, continuar por la de la mariposa, la cobra o el perro. ¡Y comenzad a notar en vosotros los poderosos efectos de esta buena práctica! 

Después de la COVID-19 ya nada será igual. La nueva normalidad a la que nos empuja a toda prisa la economía ha vuelto a descentrar unos objetivos que dábamos por buenos nada más empezar la pandemia. Entonces sentíamos, seguramente, la necesidad de encontrar sentido a una situación que hoy todavía no podemos ver con perspectiva, pues, la COVID-19 sigue entre nosotros, como una amenaza latente. 

Los niños tuvieron que dejar la escuela rápido y sin contemplaciones, de un día para otro, sin saber muy bien cuál era el alcance de la situación. A los adultos nos ocurrió algo muy parecido. A lo largo de estos días no hemos dejado de sorprendernos de la capacidad de los pequeños para soportar estos días de confinamiento o entender las consecuencias de una pandemia global. En las nuevas fases del Estado de Alarma se han puesto la mascarilla sin quejarse y hasta nos han dicho. “No hace falta que me lo recuerdes, ya sé que no tengo que tocar nada cuando salimos de casa”. 

Cuando toque hacerlo en el contexto de esta nueva normalidad, muchos alumnos volverán a los centros educativos con una mochila cargada de experiencias, emociones y aprendizajes. Y si bien esto ha sido difícil para todos, hay que tener en cuenta que habrá niños y jóvenes que también serán arrastrados por esta corriente de nueva normalidad habiendo afrontado pérdidas muy duras. 

La muerte en tiempos de la COVID-19

Para comprender en toda su magnitud la situación que muchas familias han afrontado durante la pandemia hay que ser consciente de cuáles han sido las circunstancias que han rodeado la muerte en tiempos de la COVID-19. 

Hayan muerto o no a causa del virus, los familiares de nuestros alumnos habrán afrontado, en los casos de hospitalización, un aislamiento todavía más complicado que el que la mayoría hemos llevado a cabo en nuestros hogares. 

Los pacientes con la COVID-19 y otras patologías no han podido contar con la compañía de sus familiares y tampoco, en el caso de aquellos que por desgracia no se han recuperado, han tenido el apoyo y la compañía que todas las personas deben tener en el momento de morir. Así, aunque los sanitarios han hecho todo lo que tenían en sus manos para hacerles sentir que no estaban solos, el apoyo de sus familiares y seres queridos era y es insustituible. 

Además, hay que añadir otra dimensión, que ha sido la del déficit de apoyo social y de los rituales de despedida, a causa de la situación de confinamiento y de emergencia sanitaria. Este sufrimiento, de las familias, sumado a las vivencias de agotamiento e incredulidad, hay que sumar la angustia del confinamiento, que ha afectado directamente a la dimensión social. 

Las familias no se han podido despedir a través de los rituales habituales. Y tampoco han podido recibir el apoyo físico de sus familiares y amigos. No es extraño, pues, así lo explica el Hospital Sant Joan de Déu de Lleida, que ha elaborado un documento para dar apoyo a las familias, a los niños y a todas las personas que, con su diversidad de circunstancias, están viviendo una situación de duelo. 

La vuelta a las aulas y la gestión del duelo 

La vuelta a las aulas será, para muchos alumnos, un momento de respiro. Será necesario, no obstante, acompañarlos en esta vuelta y colaborar, tanto con ellos como con sus familias, en la correcta gestión del duelo. Por todo esto, resumimos a continuación algunas de las recomendaciones que el Instituto IPIR (Duelo y Pérdidas) ha elaborado para orientar a profesionales, familias y personas que estén experimentando un duelo en tiempos de la COVID-19. 

  • Explicar cuál es (y ha sido) la situación. Nuestra tarea como docentes ha sido siempre muy importante y ahora, cuando seamos capaces de volver a las aulas, todavía lo será más. Más allá de las necesidades curriculares, ahora tendremos que hacer un esfuerzo para reconstruir todo lo que hemos perdido y, en el caso de esos alumnos que hayan perdido a un familiar cercano, será necesario acompañarlos con mucho más cuidado. A la hora de explicar lo ocurrido, no debemos maquillar la situación, sino utilizar todas aquellas estrategias que pueden ayudarnos a realizar una explicación objetiva de los hechos, así como conocer las circunstancias familiares de cada uno de los alumnos. Después de la COVID-19, no todos los niños y adolescentes regresarán con la misma mochila. La de muchos pesará todavía un poco más. 
  • Ofrecer espacios para la expresión emocional. Después de una pérdida, y más en tiempo de la COVID-19, es muy posible que los niños tengan la necesidad de expresar emociones como la rabia, la ira, la tristeza o la impotencia. Puede ser muy positivo para todos canalizar este dolor mediante un dibujo, escribiendo una carta, un cuento o simplemente conversando sobre aquello que el niño o la niña deseen. 
  • Acompañar, no incapacitar. Los niños son perfectamente capaces de comprender aquello que sucede a su alrededor. Es muy importante integrarnos en la realidad y para hacerlo tendremos que contar con el apoyo y la complicidad de las familias. Deben ser integrados, autorizados, cuidados y acompañados, para que ahora sean capaces de afrontar lo sucedido, pero para que también tengan las herramientas que necesitan para hacerlo en un futuro. 
  • Dedicar tiempo. Es posible que en muchos casos tengamos la sensación de que hemos perdido mucho tiempo. No pudimos finalizar el segundo trimestre ni iniciar el tercero. No obstante, durante todas estas semanas, los niños han hecho un gran aprendizaje de vida. Así, aunque tengamos prisa para avanzar materia, en esta nueva normalidad habrá niños que necesitarán tiempo. Tiempo para explicar, para expresar y para comprender. El aula puede convertirse en un espacio para recibir un fuerte abrazo, sentirse escuchado, querido y apoyado, a pesar de las adversidades.
  • Garantizar el afecto. La COVID-19 ha sido un golpe doloroso para muchas familias que, en muchos casos, pueden estar atravesando una situación difícil. Durante este periodo, hay que garantizar las atenciones necesarias del niño o adolescente hasta la recuperación de los padres o tutores y, si es necesario, buscar o recomendar la ayuda de un profesional. 
  • Observar. Las maneras de hacer el proceso necesario de duelo no son idénticas. Es posible que algunos niños no hayan reaccionado justo después de la pérdida, pero que, más adelante, manifiesten síntomas o inquietudes diversas. La recuperación de la crisis por la COVID-19 no será fácil para nadie, pero todavía menos para esos niños y jóvenes que hayan sufrido una pérdida. Será necesario, pues, observar y estar alerta durante todo este periodo de reincorporación y adaptación. 

Por todo esto, os recomendamos consultar la Guía para personas que sufren una pérdida en tiempos de coronavirus, con pautas muy útiles y claras, elaboradas por profesionales especialistas en duelo y pérdidas. 

La educación emocional en el aula es importante porque ofrece a los niños y niñas la posibilidad de desarrollar sus competencias emocionales, parte inseparable de su crecimiento personal. 

Reconocer las emociones y saber gestionarlas es, de hecho, un aprendizaje para toda la vida, que denota el grado de madurez de un individuo y que permite, tanto a los niños/as como a los adultos, mejorar su bienestar personal y social.

Pero, ¿sabes cuáles son las dimensiones de la educación emocional?

El autoconocimiento 

Es la capacidad de conocer y reconocer nuestro estado interno en el momento en que se produce y relacionarlo con la circunstancia o estímulo que lo provoca. Hay que hacer una autoevaluación y determinar cuál es el valor, demostrando confianza en nosotros mismos y nuestras dificultades.

La autoregulación

Es una habilidad clave. La autoregulación nos permite controlar el tiempo en que nos encontramos bajo el dominio de nuestras emociones. Para conseguirla hay que ser honestos, aceptar la responsabilidad de llevar a cabo la tarea y ser capaces de adaptarnos y ser flexibles en la gestión.

La motivación 

Sin esta no seríamos capaces de alcanzar objetivos importantes. Además, es una aliada muy indispensable a la hora de neutralizar los pensamientos negativos y de entrenar la tolerancia a la frustración.

La empatía 

Además de reconocer los estados emocionales propios y gestionarlos, la empatía nos sirve para captar los de los demás, comprenderlos y ofrecer las respuestas emocionales más adecuadas.

Billy Elliot (2000) es una película británica del género del drama dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell, Gary Lewis, Jamie Draven y Julie Walters. Esta narra la historia de Billy Elliot, un niño que vive con su padre Jackie, su hermano mayor Tony i su abuela, en el contexto de la va de mineros del Reino Unido, durante los años 1984 y 1985.

EL ARGUMENTO

El padre de Billy inscribe al chico a un centro para que aprenda boxeo, pero a él no le gusta nada. Un día la profesora de ballet imparte clase en la misma sala del gimnasio y Elliot descubre su verdadera pasión. A pesar de que su padre no quiere, él hace clase a escondidas con la profesora de baile hasta conseguir su objetivo y, finalmente, triunfar. ¿Lo conseguirá? ¿Contará finalmente con el apoyo de su familia?

ASPECTOS A TRABAJAR ANTES DE VER BILLY ELLIOT

Al visionar y trabajar la película en el aula hay que tener en cuenta unos aspectos clave. En este sentido, y antes de verla con los alumnos, es importante que se expliquen algunos conceptos como:

  • La situación sociocultural y económica del entorno de Billy Elliot. La película está ambientada en los años 80, en un pequeño pueblo muy humilde (la gran mayoría de familias trabajan en la mina), la cual cosa explica la manera que tienen de relacionarse los personajes.
  • La huelga del colectivo minero, que condiciona sin lugar a dudas la fuerza de los personajes así como la situación de Billy, es una cuestión de fondo muy importante, de manear que hay que explicar bien qué significa la huelga, por qué luchan los mineros y por qué hay opiniones divergentes entre el colectivo.

VALORES Y EMOCIONES QUE VEREMOS EN BILLY ELLIOT

La carga emocional de la película es bastante intensa. Nos encontraremos ante un chico que aspira a un sueño, pero que ve frustrados sus intentos por adentrarse en el mundo de la danza. Por otro lado, por los prejuicios de su padre que ve la danza como una disciplina puramente femenina; por otro lado, las carencias económicas que desembocan en la huelga minera y en las penosas condiciones de la familia.

La agresividad con la que se manifiestan los personajes, incluido Billy, es una de las cuestiones más trascendentes. Aprender a gestionar la rabia y las emociones negativas será uno de los escollos a superar por parte de Elliot y su entorno. Las adversidades a las cuales tienen que hacer frente el chico y su familia son el origen de todo. De hecho, su actitud en la prueba de ballet pone en peligro la posibilidad de superarla.

La resiliencia es otra de las emociones que rezuma la película y que permite a Billy Elliot, a través del esfuerzo y la constancia en los entrenamientos, acceder a su sueño. Además de ejercitar su cuerpo para la danza, Billy también tiene que luchar para hacer frente a los estereotipos sociales y a les viejas creencias, que amenazan con dejarlo fuera de juego.

Otro valor fundamental que aparece en esta película es el de la confianza. Tanto la profesora de danza como la abuela de Billy (que también había querido ser bailarina) son clave para él, porque le dan la fuerza necesaria para romper las barreras establecidas, tanto por la sociedad como por su familia, en este caso formada por su padre y el hermano.

LA ESCENA DESTACADA

Es una escena mágica de la película. Es de hecho, la escena que marca un antes y un después en la vida de Billy Elliot en su faceta de bailarín. Una noche, mientras el chico juega con su amigo a bailar, casi a escondidas en el cuadrilátero de boxeo del gimnasio, su padre es advertido por el profesor de boxeo: Elliot esta dentro, bailando.

Ante la situación, el chico, profundamente avergonzado, renace de sus cenizas y empieza a bailar para su padre. Es entonces cuando el hombre, embargado por la emoción, sale corriendo hasta casa de la profesora de Elliot para decirle que hará lo que sea para que su hijo pueda luchar por el sueño de ser bailarín.