Educación Emocional

En inteligencia emocional, la empatía no es una cualidad innata o propia de determinadas culturas con cierta preparación espiritual. Todo lo contrario. La empatía es una capacidad humana que se tiene que cultivar en los niños, tanto en casa como en el aula y en todos los ámbitos educativos. Para hacerla crecer hay que educar a los niños con empatía, creando un entorno que sea capaz de dar respuestas a todas sus necesidades.

Hoy os queremos presentar cinco recursos que nos han parecido interesantes para trabajar la empatía en el aula.

  1. El pirata de las estrellas, Albert D. Arrayás

El pirata de las estrellas de Albert D.Arrayás explica la historia de Ulises el Barbaroja, un pirata que tenía tanto hambre que decidió comerse todas las estrellas. Se trata de una historia divertida y delicada con diferentes personajes y objetos curiosos. ¿Qué nos gusta de este cuento? Pues en primer lugar que se trata de una historia fantástica. En segundo lugar, que cuenta con la colaboración la Asociación ELNA y que al final del cuento se incluyen muchas actividades supervisadas por técnicas en educación emocional de esta ONG.

Además, incluye un regalo mágico: la estrella de la empatía, un descargable que nos servirá para entregar nuestros mejores deseos a los demás.

  1. ¿El huevo o la gallina? Un cerdo al que le encantan los huevos conoce una gallina y tiene que afrontar el dilema de escoger entre el huevo o su amada. Aquí tenéis el ejemplo de un cortometraje que trata aquello de entender a los que nos rodean. Pero tenéis más alternativas.

  1. El poder de la empatía. Es un proyecto de Brené Brown, doctora e investigadora en Trabajo Social que nos ofrece una explicación magnífica sobre el sentido de la empatía. El vídeo está en inglés, pero cuenta con subtítulos en castellano y se acompaña de unas ilustraciones muy inspiradoras.

  1. El pez feliz y la libertad. Otro recurso audiovisual. Se trata de El pez feliz, realizado en Taiwan. Retrata la historia de un hombre solitario y un pez que se encuentran en el camino de la vida. Trabaja los valores de la soledad, la amistad y la libertad. Cuenta con una banda sonora y unas imágenes emocionantes.

  1. Los zapatos de otro. Aquí tenéis una actividad magnífica para trabajar la empatía y sacar otros sentimientos sobre la familia y en general, las personas que queremos. Pediremos a los niños y niñas que lleven al aula unos zapatos viejos de otra persona: el padre, la madre, el abuelo, la abuela... Para empezar la actividad, el niño se tendrá que poner los zapatos y caminar un poco. Esto nos permitirá empezar una conversación sobre cómo nos sentimos en el lugar (los zapatos) de otra persona. Intentaremos pensar como si fuéramos el propietario o propietaria de los zapatos y le haremos algunas preguntas: ¿cómo te sientes?, ¿qué hace esta persona?, ¿qué piensa?, ¿la comprendes?
    También podéis visionar el siguiente vídeo para reforzar lo que se ha trabajado y que se den cuenta que significa ponerse en el lugar de otra persona.

Y tú, ¿qué haces para trabajar la empatía con los niños/jóvenes? ¿Has puesto en práctica estas actividades?

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La empatía es la capacidad de saber qué le pasa a la otra persona y de comprender sus sentimientos. En el entorno del aula y en la vida, se trata de una emoción básica para regular conflictos y aportar lo mejor de nosotros en la convivencia. Hoy os proponemos cinco actividades básicas para trabajar la empatía en el aula.

  1. Soy otro. Empezamos trabajando en grupos. Esta es una actividad idónea para los meses de invierno, que es cuando los alumnos llevan más ropa. Cada niño escogerá el abrigo, la bufanda o los guantes de otro y se los pondrá. En la piel de este otro, les pediremos que nos describan lo que siente, qué sensaciones tienen y que nos hablen sobre qué saben de su compañero/a. Es un buen momento para trabajar las diferencias, las similitudes y los conflictos que puedan haber entre los alumnos, reforzando actitudes de buena convivencia, respeto y tolerancia.
  1. En tus zapatos. Se trata de una actividad muy similar a la anterior, pero en este caso utilizaremos zapatos de otras personas. Podemos pedirlos que los traigan de casa y que comprueben cómo se camina con unos zapatos demasiado grandes o un poco pequeños. Preguntémonos cómo creemos que se siente el resto, si los conocemos bastante bien o si sabemos cuáles son sus preocupaciones. La conversación puede dar muchos frutos.
    Siguiendo con la línea de los zapatos, también podéis visionar este vídeo y hacer una reflexión.

  1. Una montaña de conflictos. Los conflictos en el aula son habituales y absolutamente normales. Pero es necesario que hagamos caso, pongamos solución y trabajemos para que no se vuelva a producir. En esta actividad propondremos a los alumnos a escribir una situación de conflicto que les haya generado malestar. Pondremos todos los papeles en una caja y, a continuación, cada alumno sacará uno y lo leerá. Lo que queremos conseguir con esta actividad es que los niños tomen conciencia del malestar de los demás y aprendan a ponerse en la piel de sus compañeros/as.
  1. Y tu, ¿cómo eres? Ojead revistas y recortad aquellas imágenes que os llamen más la atención. Para escapar de los estereotipos, estaría bien escoger objetos con los cuales los niños se sientan identificados. A continuación, y basándose en las imágenes que han escogido, los alumnos nos hablarán de cuáles son sus ideas, creencias y percepciones. La actividad nos ayudará a conocernos mejor entre nosotros y a fomentar una actitud de respeto frente a nuestros compañeros/as, aunque nuestras maneras de pensar sean muy diferentes.
  1. Un cortometraje y un cuento. La última actividad que os proponemos puede tener una duración de varias sesiones y os puede ayudar muchísimo, si en el aula se está produciendo un caso parecido. Se trataría de visionar el cortometraje El cazo de Lorenzo y leer el cuento en el que está inspirado. Lorenzo siempre lleva encima un cazo que le hace la vida muy difícil. Estos recursos os irán muy bien para describir a las personas con dificultades y mostrar a los alumnos que la comprensión y la empatía son el mejor camino a seguir.

Y tú, ¿qué actividades llevas a cabo para trabajar la empatía? Compártelas con nosotros en los comentarios.

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Las películas son una herramienta fantástica para trabajar las emociones en el aula. Podéis utilizarlas como recomendaciones en casos concretos (por ejemplo, la muerte de un familiar, la enfermedad del abuelo…), aprovechando (o no) que un alumno esté pasando por alguna de estas situaciones. Os recomendamos (siempre) visionar antes la película, valorar la idoneidad y preparar una actividad complementaria que permita a todos los alumnos hablar de las emociones de las que trata (las suyas y las de los compañeros). Todo esto enriquecerá, sin ninguna duda, la capacidad de los alumnos de empatizar y hacer más rica la relación entre los compañeros. A continuación, ocho películas para trabajar las emociones en el aula.

      • Cartas a Dios. Óscar es un niño de 10 años que sufre leucemia y está ingresado en un hospital infantil. Sus padres casi no le visitan: son incapaces de afrontar la situación, pero Rose, una excéntrica repartidora de pizzas empieza a visitarlo y le ayuda a vivir los próximos 12 días como si cada uno de éstos fuesen 10 años. Óscar aprovecha estas jornadas para ofrecernos una profunda reflexión sobre la vida, la muerte y la necesidad de afrontar las situaciones complejas de la vida con valentía.

    • Mejor, ¡Imposible! Jack Nicolson encarna aquí el papel de Melvin, un escritor excéntrico que sufre un trastorno obsesivo compulsivo. Su egoísmo extremo le hace incapaz de atender las necesidades y los sentimientos de aquellos que le rodean. Un viaje hará que Melvin empiece a entender que sus acciones tienen consecuencias para los demás. Es un película divertida, genial para trabajar la empatía.

    • Los mundos de Coraline. Una excelente cinta de animación en la cual Coraline descubrirá un mundo paralelo donde se esconde otra versión de su propia vida. Parece que a primera vista, sus padres son mejores en el otro lado: la escuchan, pasan tiempo con ella… Pero de repente, todos da un giro y nada parecerá lo que era. Los mundos de Coraline es una película que recrea un universo metafórico y que trata los conflictos entre padres e hijos. Muy recomendable para ver en familia.

    • La mecánica del corazón. Jack nació un día que hacía tanto frío que el corazón se le congeló. Por eso se lo substituyeron por un reloj de cuco. Jack sobrevivirá siempre y cuando no toque las manecillas, controle su ira y nunca, nunca, se enamore. La mecánica del corazón es una fábula que nos habla de superar obstáculos, ser diferentes y reconocer y gestionar nuestras emociones.

    • Hay muchas películas que nos hablan de enfermedades. Arrugas, inspirada en el cómic homónimo de Paco Roca, trata el Alzheimer, los devastadores efectos de esta enfermedad y el entorno, muchas veces poco acogedor, de las residencias de ancianos. Una historia deliciosa para reflexionar sobre esta enfermedad y las emociones que nos atan a nuestros abuelos. Podéis completar esta experiencia cinematográfica con la lectura del cómic.

    • Del revés (Inside Out). En esta lista no puede faltar el último clásico de Pixar donde las cinco emociones básicas (alegría, tristeza, miedo, ira y asco) gobiernan desde la sala de mandos en el cerebro el comportamiento de Riley, una adolescente en plena crisis existencial que acaba de mudarse a otra ciudad. La película nos explica cómo las emociones están presentes en nuestro día a día. Es una gran manera de entender el mundo de las emociones y los actos que se derivan de ellas.

    • Mi vecino Totoro. La película de Miyazaki nos traslada a una historia de la infancia, una historia de superación, una historia de situaciones límite con un final para niños y un recuerdo para siempre. Con Mi vecino Totoro se trabaja la resiliencia que es la capacidad de sobreponerse a las dificultades, a situaciones traumáticas, momentos de intenso dolor emocional, etc. De esta manera hacemos que los niños se enfrenten a sus miedos y les dotamos de la fortaleza para superarlos.

    • Quédate a mi lado. Y finalizamos con Quédate a mi lado, un clásico con las magníficas Julia Roberts y Susan Sarandon como protagonistas. Isabel es una fotógrafa que tiene que cuidar a los hijos de su nueva pareja, Luke. A la dificultad de atenderlos se unen los problemas con Ana, la ex de Luke, que a la vez sufre un cáncer terminal. Finalmente, las dos tienen que entenderse a la fuerza en una tierna historia que reflexiona sobre la muerte y el valor de las personas queridas.

Estas son algunas propuestas para trabajar en el aula, pero también para ver en familia, reflexionar y hablar juntos.

¿Qué os han parecido las propuestas? ¿Qué otras películas habéis utilizado para trabajar las emociones en el aula?

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Estamos seguros que ya conoces los beneficios de trabajar la inteligencia emocional en el aula, pero... ¿ya has empezado a aplicar dinámicas? ¿Haces algo práctico para que los niños aprendan a reconocer y expresar sus emociones? Te proponemos cinco ejemplos de actividades y dinámicas para empezar a trabajar las emociones en el aula.

 1) Dibujamos las emociones básicas. Para poder entender y expresar adecuadamente las emociones, primero hay que reconocerlas. Es el primer paso para empezar a regularlas. Lo que os proponemos es dibujar las emociones básicas explicándolas. Podéis dibujar cares con diferentes expresiones o buscar imágenes de personas que las expresen en diarios o revistas. Partid de las siguientes: alegría, tristeza, miedo, rabia, sorpresa y vergüenza.

2) Hablemos. Y tu, ¿cómo te sientes? Otra actividad interesante puede ser la de expresar como nos sentiríamos si nos encontramos en situaciones determinadas. Plantead las circunstancias (también podéis hablar de experiencias reales vividas recientemente): la maestra ha felicitado porque ha hecho muy bien una actividad que me costaba, un niño me ha quitado la pelota, no puedo ir de excursión porque estoy enfermo...

3) Los compañeros, vuestra guía. Para llevar a cabo este juego hará falta que un compañero se ponga un pañuelo en los ojos y el resto (en pequeños grupos o por parejas) le guíen a través de una "carrera de obstáculos". Él tendrá que confiar en sus compañeros para llegar a la meta. Es un juego de confianza, amistad y autoestima.

4) Rutinas de relajación. Nos irán muy bien para estar más tranquilos después de haber vivido situaciones de tensión y aprender a encarar las circunstancias difíciles. Podemos simular que somos un globo para aprender a inspirar por la nariz y a expirar por la boca. Otro ejercicio interesante de relajación puede ser el de sentarnos o tumbarnos horizontalmente, cerrar los ojos y escuchar música. El docente puede ayudar a los niños a visualizar paisajes y acciones relajantes.

5) Verbalizamos las cualidades positivas. ¿Os he dicho alguna vez cuáles son vuestras cualidades más positivas? ¿En que sois buenos? ¿Qué os gusta de vosotros mismos? Podéis sentaros en círculo, utilizar un espejo e ir pasándolo. La actividad es útil para mejorar la autoestima y desarrollar sentimientos de seguridad.

¿Qué actividades y rutinas llevan a cabo en el aula para trabajar la educación emocional?

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EducaciónDocente Actividades Miedo

Los miedos durante la infancia. Aquí una temática que siempre está vigente. Trabajarlas a través de juegos y actividades es una buena manera de ayudar a los niños a verbalizar y superar su angustia. Hoy os proponemos 5 actividades para canalizar los miedos y encontrar la manera más positiva de superarlos.

  • Sombras chinas. Es con la llegada de la noche que suelen aparecer los miedos. Una actividad que os proponemos para diluir el miedo a la oscuridad y a los seres nocturnos es practicar con las sombras chinas. Apagad las luces, encended una pequeña lámpara y empezad a practicar. Podéis hacerlo con las manos o utilizando figuras de cartulina enganchadas en bastones de madera. ¿Y si representamos cuentos en pequeños grupos?

  • Sueños nocturnos. Es de noche. Ya dentro de la cama para dormir y bien tapado con las sábanas, se escucha un ruido. ¿Qué ha sido eso? ¿Es un monstruo? ¡Quizás solo es la casa que cruje! Por la noche, cuando hay calma los ruidos suenan más que nunca. Probad a poneros a oscuras y escuchad los ruidos de la noche: un grillo, la lluvia, los truenos, los búhos, las ranas, la brisa... Identificadlos y hablad sobre qué ruidos escucháis.
  • El fantasma come-miedos. Aquí tenéis una actividad interesante. Uno de los primeros pasos para afrontar los miedos es reconocerlos. En esta actividad os proponemos confeccionar un fantasma gigante y colgarlo en clase. Éste será el depositario de nuestros miedos: ya sea a través del mismo relato escrito del alumno o mediante un dibujo. Después podéis leerlos y ponerlos en común para ayudar a los niños a relativizarlos.

  • Un concurso de monstruos. ¿Qué os da miedo? ¿Cómo os imagináis a los monstruos? En esta actividad os proponemos que los alumnos dibujen su propio monstruo imaginario. Al acabar, podéis ponerlos en común e inventaros un nombre. ¿Es el monstruo tímido o el monstruo peludo? Quizá es un monstruo risueño y en realidad ¡no da tanto miedo!

  • El libro mágico de los miedos. Hablar de los miedos ayudará a los niños a relativizarlos. Invitadlos a explicar cuáles son sus miedos y confeccionad El libro mágico de los miedos, un cuento compartido donde todos participaremos con un capítulo para explicar nuestro miedo y dibujarlo.

¿Habéis trabajado los miedos de alguna manera en vuestra aula? ¿Cuáles son los temores que más se manifiestan en vuestros alumnos?

EducaciónDocente. Miedo niños

Los miedos acompañan a los niños durante su desarrollo. A medida que éstos crecen, van apareciendo nuevos miedos y es con la madurez que se despiden y adquieren nuevos. Se trata de un proceso totalmente natural y necesario, en el cual los niños tienen que estar acompañados, ser escuchados y comprendidos. Hoy os queremos proponer cuentos para trabajar cinco miedos diferentes que pueden surgir en los niños. Podéis trabajarlos en clase, pero también podéis recomendarlos a las familias para leerlos juntos en casa y hablar con naturalidad.

  • Miedo a la oscuridad. ¿Te imaginas que algún día dejases de tener miedo a la oscuridad y fueses capaz de tomarte con ella una taza de chocolate caliente y un poco de pastel de fresa? María también tenía miedo a la oscuridad, pero lo ha perdido y nos deja sorprendidos a todos. Mi amiga la oscuridad, de Ella Burfoot es un cuento original y cautivador, que nos ayudará a dejar atrás uno de los miedos más clásicos. Otro título que os recomendamos con los ojos cerrados es Encender la noche, de Ray Bradbury.

  

  • Miedo a la muerte. La muerte forma parte de la vida e incluso es necesaria. Jack se encuentra con la muerte y como cree que viene a buscar a su madre enferma, la atrapa y la encierra en un bote. Entonces, pero, nada se muere y lo que parecía un motivo de alegría, acaba generando un autentico caos. Jack y la muerte, de Tim Bowley & Natalie Pudalov es un canto poético, con una imágenes maravillosas y una metáforas visuales muy bonitas. Siempre te querré, pequeñín de Debi Gliori también trata el tema de la muerte y la preocupación que muchos niños manifiestan por la posibilidad que la madre y sus seres queridos mueran algún día.

  

Podéis encontrar más cuentos en el siguiente enlace.

  • Miedo a los animales. Genoveva es una araña de la cual todo el mundo tiene miedo y ella quiere saber porqué. ¿De qué tienes miedo? de Violeta Monreal es un cuento que trata el miedo a los animales. En este caso, también nos gustaría recomendaros El perro negro de Levi Pinfold, un  cuento que hablar de tener miedo, pero que también habla de cómo no tener miedo. Ganadora de los premios Kate Greenaway 2013 y Kirirko 2014, cuenta con unas ilustraciones impresionantes y nos transporta a una historia maravillosa.

  

  • Miedo a los monstruos. Hace poco un cuento titulado Yo mataré monstruos por ti de Santi Balmes ocupa un buen lugar en casi todas las bibliotecas. Se trata de un cuento donde las personas conviven en el mismo mundo que los monstruos. ¿Y si nos acercamos a conocerlos?

  • Miedo a la separación. Durante toda nuestra vida, decimos adiós a muchas personas y cosas. Nos despedimos continuamente de nuestros seres queridos, de los amigos e incluso de los objetos que ya no utilizaremos más. Hay niños que manifiestan una gran angustia en el momento de separarse de sus padres, por ejemplo. No te vayas, de Gabriela Keselman y Gabriela Rubio es un cuento donde Catalina entenderá que hay cosas y personas que tienen que irse, por muy bonitas y placenteras que nos parezcan; el padre, cuando vamos a dormir; el sol, cuando se pone...

¿Qué os han parecido las propuestas? ¿Qué otros libros habéis utilizado para trabajar los miedos de los niños? ¡Compartidlos en los comentarios!

EducaciónDocente. Educación Emocional

En la actualidad, los nuevos planes educativos que los profesionales docentes aplican en el aula ya incluyen, en la mayoría de ocasiones, pautas y proyectos específicos para trabajar la asertividad, la empatía y toda una serie de habilidades sociales que hay que incorporar a los conocimientos cotidianos.

Ser competente en las diferentes áreas que propone el itinerario curricular es importante, pero también lo es contar con todas aquellas habilidades que solo podemos aprender a través de la educación emocional. Reconocer nuestras emociones, gestionarlas y saber ponernos en el lugar del otro son tres habilidades básicas para las cuales hay que proporcionar herramientas en el aula. Esto permitirá a los alumnos vivir con naturalidad las dificultades y conflictos que se irán encontrando en el camino de la vida, tanto en el ámbito personal como profesional.

Primer paso: reconocer las emociones

En la primera etapa educativa (de 0 a 3 años), el primer paso que tenemos que dar como docentes es el de ofrecer a los alumnos todos los recursos que necesitan para empezar a identificar en uno mismo y en los otros las diferentes emociones: alegría y tristeza (de 1 a 2 años) y alegría, tristeza, enfado y miedo (de 2 a 3 años); expresar estas mismas emociones y asociarlas a aquellas situaciones que las hayan podido provocar. Con tal de llevar a término este reconocimiento, podemos utilizar diferentes recursos:

  • Dibujos con cuatro caras que expresan de manera bien diferenciada alegría, tristeza, enfado y miedo.
  • Espejos para reflejar sus gestos, imágenes o fotos que expresen los sentimientos aprendidos.
  • Fotografías de los mismos niños, con caras que ejemplifiquen las emociones trabajadas.

Con los niños de 2 a 3 años, podemos introducir estos conocimientos a través de conversaciones, preguntándolos cuando se sienten contentos, tristes, enfadados o tienen miedo y pidiéndoles que expresen estas emociones haciendo gestos con la cara. Podremos poner en marcha esta actividad aprovechando los diferentes estados emocionales de los alumnos y de los docentes, explicando cuentos o historias donde los personajes pasen por los diferentes estados de ánimo trabajados o haciendo juegos de máscaras, gestos y canciones.

Las actividades en el aula, un camino para aprender las emociones

El periodo que alcanza de los 6 a los 12 años es importantísimo para el desarrollo de la personalidad del alumno. El aula es el espacio idóneo para generar conocimientos, tanto cognitivos como afectivos. Si los alumnos no lo han trabajado antes, será necesario que aprendan a identificar y definir las emociones y a asociarlas como consecuencia de un hecho vital. Independientemente de los contenidos y la metodología, que siempre tendrán que llevar a cabo profesionales formados en educación emocional, es indispensable dar a los alumnos la posibilidad de expresarse de una manera respetuosa y abierta en el aula, entendiendo las emociones como un hecho natural. Así mismo, hay que desarrollar las actividades entendiéndolas como una vía para llegar a los conocimientos que quieren transmitir, adaptándolas siempre a la situación real que nos invita a llevarla a cabo. Como docentes, además, tenemos que acostumbrarnos a experimentar cada una de las actividades que quieren aplicar en el aula para adaptarlas y comprobar que realmente son efectivas para ejemplificar o trabajar las emociones, los conflictos y la gestión de ambos.

Propuesta de bibliografía básica de la educación emocional en el aula

Para empezar a trabajar estos conceptos, sería interesante poder contar con los siguientes recursos bibliográficos:

  • López Cassà, E. (coord.) Educación emocional. Programa para 3-6 años. Barcelona: Praxis, 2003.
  • Renom, A. (coord.) Educación emocional. Programa para la educación primaria. Barcelona: Praxis, 2003.
  • Sastre, G. i Moreno, M. Resolución de conflictos y aprendizaje emocional. Barcelona: Gedisa, 2002.
  • Segura, M. y Arcas, M. Educar las emociones y los sentimientos. Introducción práctica al complejo mundo de los sentimientos. Madrid: Narcea, 2003.

¿Recomendarías otro libro con el que te haya gustado trabajar la educación emocional?

Puedes aprender más sobre como trabajar la educación emocional con el curso Educación emocional. Más información en www.educaciondocente.es.

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Los beneficios de aplicar técnicas de educación emocional en el aula no solo reportan ventajas en el ámbito de la escuela. Aprender a reconocer las emociones propias y las de los otros es el primer paso para gestionar cualquier dificultad. Es el aprendizaje de la vida.

 Una manera de interactuar con el mundo

Educar la inteligencia emocional de los alumnos es una tarea que muchos docentes afrontan como un reto. Tradicionalmente, los planes de estudio han priorizado la adquisición de conocimientos y no han prestado atención a otros aprendizajes que también son necesarios para el alumno. Para muchos estudiosos, el hecho de que los proyectos educativos solo se han centrado en el desarrollo cognitivo ha hecho que florezcan ciertas carencias en el ámbito de las emociones. Hay que decir, además, que aunque los niños de hoy tienen un coeficiente intelectual más elevado que el de décadas anteriores, el informe Pisa revela que su nivel académico está muy por debajo de la media marcada por la OCDE. Una reforma consciente del sistema educativo es necesaria porque niños y adolescentes aprendan orientados a los valores y por eso, hay que educar en emociones. Son estas, según los neurocientíficos, las que nos ayuden a razonar, a tomar decisiones y a ser curiosos. Esto es el auténtico motor del aprendizaje.

 ¿Hay que educar las emociones?

Según Rafael Bisquerra, catedrático de Orientación Psicopedagógica en la Universidad de Barcelona, las habilidades que los estudiantes actuales necesitan para incorporarse en el mercado laboral no solo están basadas en el aprendizaje de la lectura, la escritura o las matemáticas. Estas son competencias puramente académicas que poco tienen que ver con el proceso de aprendizaje de las emociones propias y de los otros.

Esta tesis, compartida por el profesor Bisquerra y por muchos otros expertos en inteligencia emocional, se apoya en un estudio que duró varios años, pero del cual no se extrajeron conclusiones hasta el 2011. El ensayo contó con la participación de más de 270.000 alumnos de todas las etapas académicas y de 213 escuelas, entre las cuales había que utilizaban fórmulas de aprendizaje socioemocional y otros que no lo hacían. Al cabo de los años, los alumnos que formaban parte del primer grupo demostraron mejoras muy significativas por sus habilidades sociales y emocionales. La mayoría de ellos tienen actitudes mucho más positivas, estaban más comprometidos con sus estudios y habían mejorado su rendimiento académico hasta un 11%.

Los beneficios de la educación emocional

Los expertos coinciden en que los programas de educación social y emocional se han aplicado de manera rigurosamente científica, utilizando la metodología adecuada y a través de profesionales preparados. Además, hay que empezar a aplicar estos métodos desde las primeras etapas escolares y hacerlo a largo plazo. Solo así tendremos la oportunidad de obtener resultados satisfactorios. Habrá, además, que las familias y toda la comunidad educativa se hagan partícipes y que estos conocimientos vayan acompañados de los valores morales y éticos más adecuados. Un programa de educación emocional y social nos ayudará a incorporar en los alumnos cinco grandes habilidades. Según los profesores Bisquerra y Juan Carlos Pérez-González, son:

  • Las habilidades sociales, imprescindibles para relacionarnos con el resto
  • Las habilidades vitales, para afrontar los contratiempos de la vida cotidiana
  • La autoconsciencia, para reconocer nuestras emociones
  • La regulación emocional, para gestionar las emociones
  • La empatía, para saber ponerse en el lugar de los otros

Con todas estas herramientas, los niños aprenderán desde pequeños a adquirir consciencia de los estados emocionales, suyos y de los otros, así como a gestionar situaciones complejas, tomar decisiones y sobreponerse a las emociones negativas que inevitablemente surgen en el curso de la vida.

¿Trabajas la educación emocional en el aula? ¿Has observado algún resultado?

Puedes aprender más sobre educación emocional con el curso Educación Emocional. Más información en www.educaciondocente.es.

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La muerte forma parte de la vida, así que, hay que ayudar a los niños a asumirla como un proceso natural. Lamentablemente, llegar a comprender la muerte no impide que nos sintamos tristes y que tengamos ganas de llorar, o bien que necesitemos expresarnos y compartir nuestro dolor con los demás. Hoy os queremos proponer actividades que podéis hacer en el aula para trabajar el duelo, adaptando vuestra experiencia a las circunstancias particulares de lo que ha sucedido.

Un mural para el recuerdo

Las personas, cuando mueren, dejan una huella que a paint-1098041_1920.jpgmenudo no se puede borrar. De hecho, lo más normal es que su recuerdo continue vivo en nosotros. Hablamos y pensamos en todas aquellas cosas buenas que hecho para los personas que quería i en definitiva para nosotros. En este mural, los niños estamparán su huella -del pie o de la mano- i escribirán un mensaje o bien una frase que recoja un recuerdo, una experiencia, un deseo...

También añadiremos el nombre de la persona que ha muerto con colores alegres. Podéis tener el mural unos días en la escuela y después regalárselo a la familia como si fuese un pequeño homenaje o recuerdo.

 

Un mensaje al cielo
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A menudo, cuando un niño nos pregunta donde está la persona que ha muerto, acostumbramos a responder: "en el cielo". La respuesta tiene mucho que ver con nuestra cultura, tanto religiosa como espiritual, y no podemos hacer otra cosa sino que aprovechar este hecho para llevar a cabo la actividad que os proponemos a continuación.

Ya sea en grupo -porque ha muerto un compañero, una maestro o alguna persona muy especial para todos- o individualmente, en compañía de la familia, os proponemos escribir un pequeño mensaje en un papel y atarlo en un globo. Salid al patio o al aire libre, en un entorno especial e íntimo para la familia y la persona querida. Cuando el niño esté preparado, haced volar el globo: es un mensaje para el cielo.

 

Una sesión de cine

Otra actividad interesante para trabajar la muerte es la visualización de una película adecuada a su edad. Al acabar, podéis hablar y preguntar a los niños qué han sentido, qué emociones les han invadido, qué piensan ahora, etc. También pueden hacer un pequeño escrito compartiendo sus reflexiones o un dibujo que les inspire.

En el primer ciclo de primaria puede ser interesante ver Buscando a Nemo (2003), mientras que para el segundo y el tercero os recomendaríamos Cuarta planta (2003), Mi chica (1991) o El niño del pijama de rayas (2008).

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Si voleu, podeu compartir amb nosaltres les vostres experiències sobre com treballar el dol i la mort a l’aula. Heu posat en pràctica alguna d’aquestes activitats?

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La muerte es tan real como la vida. Para los adultos, asumirla es un hecho traumático y los niños no están exentos de sufrir la pérdida de las personas que quieren. Es necesario que los ayudemos a familiarizarse y que hablemos sin miedo, con naturalidad. Hoy os queremos recomendar diez cuentos que nos han parecido muy útiles para trabajar el duelo y las pérdidas con los alumnos.

  1. Julia tiene una estrella, Eduard José. Editorial La Galera

 La madre de Julia sufre una enfermedad terminal. Antes de morir le explica a la niña que irá a trabajar en una estrella. Es un cuento que trata el tema de las enfermedades y los desenlaces dolorosos.

  1. Siempre te querré, pequeñín, Debi Glori. Editorial Estrella Polar

Es un cuento muy entrañable, dirigido a los más pequeños, que habla de el amor incondicional entre dos personas: la madre y el hijo. Además de plantear un tema tan importante como la durabilidad y la consistencia del amor, Debi Glori aborda el tema de la muerte. Está muy bien para trabajarlo en cualquier momento, aunque no se haya producido ninguna muerte.

Podéis disfrutar del vídeo del cuento:

  1. Vacío, Anna Llenas. Editorial Barbara Fiore

Perder algo y afrontar el vacío que ha dejado. Cualquier pérdida nos provoca tristeza y desolación, a menudo en diferentes grados. El cuento explora diferentes tipos de pérdidas y trabaja la resiliencia, aquello que nos permitirá sobreponernos a la adversidad.

Anna Llenas nos ofrece diferentes recursos para trabajar este tema a partir del libro. Puedes encontrarlos en su pàgina web o haciendo clic en la imagen.

  1. L’EDU, el petit llop, Gregoire Solorareff. Editorial Corimbo

El tío de Edu, un lobo pequeño, muere en un accidente cuando salían a cazar. En medio de este trance, Edu encontrará a un conejito que le ayudará a enterrarlo. La historia habla con naturalidad sobre la muerte y da importancia a la amistad en momentos difíciles.

Podéis disfrutar de este cuento en el siguiente vídeo:

  1. Cuerpo de nube, Ana Eulate. Editorial Cuento de Luz

Kor Derito es una oveja que tiene cuerpo de nube y que se pone enferma. La madre la cuida, pero finalmente, muere y se convierte en la nube más bella de todas. Ahora, la oveja ayuda a los niños a tener dulces sueños.

Aquí tenéis un adelanto del cuento:

  1. ¿Dónde está el abuelo?, Mar Cortina. Tandem Edicions

Mar Cortina es una de las mayores especialistas en duelo de los niños del país. En este cuento, aprenderemos que la muerte forma parte de la vida y que aquellas personas que quieres nos van dejando a lo largo del camino. Los abuelos, son una parte muy importante en la existencia de los pequeños y una ausencia que probablemente tendrán que afrontar.

En esta guía de lectura, elaborada por Mar Cortina y Agustín de la Herran podéis encontrar actividades para trabajar en el primer ciclo de primaria.

  1. El árbol de los recuerdos, Britta Teckentrup. Nube Ocho

Zorro ha vivido durante muchos años. Ha sido feliz, pero ha llegado la hora de despedirse. Este cuento nos gusta especialmente  porque es optimista y nos alenta a celebrar las cosas buenas de la vida y los recuerdos felices con nuestros seres queridos que ya no están con nosotros.

8. Paraíso, Bruno Gibert. Los cuatro azules

Y ponemos punto fina con un cuento muy singular. Es un libro para niños que habla de la muerte, pero que lo hace a través de signos muy concretos y palabras poéticas. Es una gran propuesta para ayudar a los niños a introducir y hablar de sus propias experiencias.

¿Os han gustado estas propuestas? ¿Qué otros libros conocéis que nos puedan ayudar a trabajar el duelo con los niños?