Tutoría

Por todos es sabido que los cocodrilos son grandes amantes del agua. ¿Cómo es posible que exista un solo cocodrilo en el mundo que no lo pase bien zambulléndose? Pues existe, al menos en la ficción. Hoy os queremos recomendar El cocodrilo al que no le gustaba el agua, una publicación de la que seguramente habéis oído hablar. Y sino, atentos: porque os fascinará. 

El cocodrilo al que no le gustaba el agua es una historia contada y dibujada por Gemma Merino, una arquitecta nacida en Cataluña que ahora vive en Londres y que en 2011 fue galardonada con el prestigioso Premio Macmillan a la Ilustración Infantil, justo cuando estaba cursando el Máster de Ilustración Infantil en la Cambridge School of Arts. Veréis que la historia es preciosa, pero las ilustraciones que la acompañan también son fascinantes. 

El argumento

Como no podía ser de otra forma, el protagonista de El cocodrilo al que no le gustaba el agua es un cocodrilo. Pero, cuidado, que este es un cocodrilo bien distinto al resto de cocodrilos a los que conocemos. El protagonista de esta historia es un reptil subacuático que se siente distinto a los demás. A diferencia de sus compañeros de especie, a él no le gusta sumergirse en el agua y por eso se siente un poco mal. 

Hay otras cosas que le gustan, como subirse a los árboles… pero cuando ve a sus hermanos pasarlo tan bien jugando en el agua, siente inevitablemente que es diferente. Incluso raro. No obstante, lo intenta: cree que a lo mejor le pueden llegar a gustar las mismas cosas que a los demás y se acaba sumergiendo… ¿Qué sucederá?

Un cocodrilo singular

Como muchos otros cuentos o películas que ya os hemos recomendado, este volumen hace la diferencia protagonista a través de un cocodrilo que no actúa como los demás. Un poco como pasa con las personas: cada una de nosotras es diferente, singular y única y como tales vivimos y actuamos. Pero estas diferencias, a menudo, nos hacen sufrir. Y no solo a los niños, sino también a los adultos, porque como seres sociales que somos, necesitamos sentirnos aceptados, valorados y reconocidos. Aunque esto no siempre pasa. 

Por tanto, debemos dejarnos ayudar, mirarnos al espejo y aprender a valorar nuestras singularidades como oportunidades que no podemos dejar escapar. 

¿Por qué os recomendamos El cocodrilo al que no le gustaba el agua?

Gemma Merino dedica este cuento a aquellas personas que todavía no han encontrado su talento oculto. Y es que, El cocodrilo al que no le gustaba el agua es, además de una historia en la que se habla de diferencia, un relato que reflexiona y hace reflexionar sobre los talentos insólitos y aquellas singularidades que hacen que las personas seamos únicas, cada una con sus particularidades. 

Si recomendamos la obra de Merino es porque se trata de una pieza bella, tan singular como su personaje protagonista, que puede ayudarnos, tanto en el aula como en casa, para que los niños identifiquen sus facultades ocultas. Aquellas que a veces los hacen sentir extraños o diferentes, porque tienen almacenado un potencial increíble.

La historia os gustará, pero también las ilustraciones, que son divertidas y bonitas, y hacen de este cuento una delicia para no parar de leer y explicar. 

Fitxa tècnica: 

  • Número de pàgines: 32 
  • Editorial: Picarona
  • Idioma: catalán
  • Encuadernación: tapa dura
  • ISBN: 9788416117048
  • Año de edición: 2015
  • Precio: 11,40 €

Estamos encantados de presentaros a Raquel Ripoll, educadora social y terapeuta familiar. La podréis encontrar en su cuenta de Instagram bajo el nombre @educatnos y en su web dedicado al acompañamiento y orientación familiar.


Los conflictos son parte de nuestra vida y son una gran fuente de aprendizaje. Tener conflictos significa estar vivo, y lo mejor que podemos hacer es aprender a manejarlos, principalmente porque algunos son inevitables.

Vamos a centrarnos aquí en la resolución de conflictos de una forma respetuosa, en la que todos los implicados ganan y se llegan a acuerdos aceptables para todas las partes.

Así, vamos a ver cinco formas diferentes para resolver conflictos en el aula:

Reuniones de aula

Se trata de una oportunidad maravillosa para la gestión de conflictos de una forma democrática.

La idea es llevarlas a cabo unas tres veces a la semana en educación primaria intentando buscar un rato en el que los niños y niñas puedan estar concentrados y participar de forma activa, ya que de lo contrario no tendrá los resultados esperados. 

Una vez determinado cuál será el día y la hora de la semana en que realizaremos las reuniones de aula, vamos a llevarlas a cabo respetando la siguiente estructura:

  1. Nos sentamos formando un círculo.
  2. Ronda de agradecimientos y cumplidos. Vamos a pedir a todos los participantes que realicen un cumplido o un agradecimiento a los demás compañeros (no es necesario que sea a todos, pero sí es importante que al acabar la ronda todos los participantes hayan recibido algún cumplido y/o agradecimiento).
  3. Enfoque en soluciones. Es el momento de empezar con los conflictos que han surgido durante esos días. Empezaremos por orden cronológico, por lo que es útil tener una agenda en la que ir anotando los conflictos así como surgen para facilitarnos esta labor. Es necesario que enseñemos a nuestros alumnos qué significa “enfocarnos en soluciones”. Vamos a olvidarnos de buscar culpables y, juntos, vamos a generar una lluvia de ideas con todas las posibles soluciones que se nos ocurran. Después las iremos analizando una a una (tienen que ser respetuosas para todos, relacionadas con el problema, racionales y útiles) y entre todos, elegiremos la que nos parece más adecuada para revisarla en unos días, ver si nos ha servido, si no…
  4. Planear actividades. Después de centrarnos en la resolución de problemas, vamos a planear actividades divertidas que fomenten la cohesión del grupo.
  5. Actividad de cierre. Finalizar con una actividad divertida siempre nos deja buen sabor de boca y dejamos de relacionar la resolución de conflictos con algo negativo.

A tener en cuenta para que las reuniones de aula sean fructíferas:

  • No juzgamos.
  • No utilizamos la reunión para sermonear.
  • Creamos un objeto como símbolo para el que tiene el turno de palabra.
  • Confiamos en la capacidad de nuestros alumnos de resolver conflictos. Nosotros sólo seremos una guía.

Hay que tener en cuenta que es un proceso que lleva su tiempo de aprendizaje.

La rueda de opciones

Se trata de una herramienta con la que adelantarnos al conflicto y buscar desde la anticipación opciones para cuando éste aparezca.

Lo interesante de esta técnica es, por una parte, que reflexionamos sobre el conflicto desde la calma y, por otra parte, que las opciones parten de los propios niños, y serán ellos quienes decidan qué opción tomar en cada momento.

¿Cómo lo hacemos? 

  1. Hacemos una lluvia de ideas (con el alumnado) de qué podemos hacer cuando surge un conflicto.
  2. En una cartulina, dibujamos un círculo que dividimos en porciones (tipo quesitos) poniendo dentro de cada porción una solución que podemos decorar con un dibujo representativo. Ojo, cuanto más pequeños sean los alumnos, menos porciones tiene que haber. Siendo 3-4 porciones adecuadas para infantil y vamos añadiendo más según el grado de madurez de nuestro grupo.
  3. La dejaremos “a mano” y en un lugar visible para cuando la necesitemos. 

Tiempo fuera positivo

Como todos sabemos, los conflictos se abordan mejor desde la calma, por ello es importante enseñar a nuestros alumnos a calmarse ANTES de intentar solucionar cualquier conflicto que surja.

En contra de lo que muchos pueden pensar, el tiempo fuera positivo no es un rincón de pensar ni nada por el estilo. Esta herramienta está pensada para que los niños se sientan mejor, no peor. No busca en ningún momento hacer “pagar” por lo que han hecho.

Para ello, lo primero que tenemos que tener claro es que NUNCA se obliga al niño o la niña a ir, sino que se le invita y recuerda que tiene ese espacio si necesita calmarse antes de hablar de lo que ha ocurrido: “veo que estás muy enfadado, quizás quieras ir a tu rincón tranquilo (o como lo hayáis llamado)”.

El rincón en cuestión, vamos a crearlo con ellos, no nosotros solos. Les explicaremos que vamos a crear un rincón en el aula al que poder ir si estamos nerviosos y necesitamos calmarnos. En él es importante incluir algunos elementos que ayuden a nuestros alumnos y alumnas a recuperar la calma. También le vamos a poner un nombre todos juntos.

Cuando surja un conflicto, podemos invitar al niño o la niña a irse a vuestro rincón de la calma, si no quiere irse, podemos decirle si quiere que vayamos con él o ella. 

Una vez se haya calmado, podremos gestionar el conflicto en cuestión, aunque en no pocas ocasiones, el conflicto desaparece con este tiempo de enfriamiento.

Damos la vuelta a la sábana

El objetivo de esta dinámica es enseñar a trabajar desde la colaboración y la búsqueda de soluciones.

En un espacio amplio, y con un grupo de 10-15 personas, vamos a extender una sábana grande en el suelo y les pediremos a los participantes que se suban encima ocupando sólo la mitad de ella.

A continuación, les explicamos que su misión es darle la vuelta a la sábana sin que nadie se baje de ella ni pise el suelo.

Cuando terminamos, fomentamos la reflexión identificando las estrategias utilizadas, cómo lo han conseguido, cómo se han sentido…

Role playings

Se trata de representar con dos voluntarios una situación conflictiva (real o inventada) para que pongan en práctica los siguientes pasos:

  1. Planteamos el conflicto.
  2. Uno de ellos dice: “Me doy cuenta que… y me gustaría encontrar otra forma de solucionar esto que fuera buena para los dos”. Y le pregunta al otro cuál es su punto de vista referente al problema y cómo se siente. Escucha sin interrumpir ni juzgar a menos que sea para preguntar: “¿Algo más? ¿Alguna otra cosa? Cuando termine le retroalimenta de la siguiente forma “Si te he entendido bien, te sientes…porque…y te gustaría…”.
  3. Ahora se intercambian los papeles y repiten el punto 2.
  4. A continuación hacen una lluvia de ideas eligiendo una solución que sea aceptable para ambos por un período de tiempo corto (3-4 días, una semana). Se acuerda fecha de revisión y se agradece al otro que haya compartido sus sentimientos y pensamientos).

De esta forma enseñamos a nuestros alumnos a resolver conflictos de una forma asertiva y respetuosa en la que todos ganan.

Septiembre es el mes en el que empieza la normalidad y las rutinas. Una buena manera de aprender a seguirlas y recordarlas es utilizar este planificador semanal.

Materiales:

  • 6 pinzas de madera
  • Pintura de colores
  • Pincel
  • Plantilla con los días de la semana
  • Tijeras
  • Tablero de madera o trozo de cartón
  • Pegamento
  • Pistola de silicona
  • Cuerda

Pasos a seguir:

1.Pintamos las pinzas de madera de diferentes colores (podemos utilizar los mismos colores que aparecen en la plantilla) y dejamos secar.

2. Imprimimos las plantillas y las recortamos.

3. Enganchamos los días que hemos recortado de la plantilla sobre el tablero. Por espacio, en nuestro planificador solo hemos puesto cinco días (lunes, martes, miércoles, jueves y viernes).

4. Con la ayuda de la pistola de silicona, enganchamos las pinzas sobre la plantilla del día.

5. Ponemos la cuerda en el tablero.

6. Ya lo tenemos listo para planificarnos la semana.

Si queremos, podemos escribir un título a nuestro planificador.


No ha sido un curso fácil, en absoluto. La pandemia por la COVID-19 nos ha puesto (y nos sigue poniendo) a todos a prueba. El curso terminó de manera repentina el 13 de marzo para la mayoría y ahora, cuatro meses después, tenemos muy pocas certezas encima de la mesa. De hecho, todavía no sabemos (ni podemos imaginar) cómo empezará el curso escolar 2020/21. 

Las órdenes no están muy claras y la presión que los docentes han recibido ha sido mayúscula. Por un lado, un montón de directrices poco firmes desde arriba. Por el otro, la intensidad de un curso para nada normal, en el que los niños/as y las familias han sufrido mucho.

Y a todo esto hay que sumar, claro, la situación personal de cada uno. Si para la mayoría no ha sido fácil, ¿qué decir de las personas que han sufrido la COVID-19 en su propia piel o en la de sus familiares?

Pero el verano ha llegado puntual. Y el verano es para descansar, disfrutar en familia y quizá ir a algún sitio de vacaciones. Aunque este año todo será un poco distinto. Sea como sea, no debemos perder las ilusiones ni el horizonte y hacer que la calma sea la protagonista de estas semanas que tenemos por delante, sabiendo que tenemos derecho a disfrutar del verano. 

Por todo esto, docentes, os proponemos unas cuantas actividades que no os podéis perder. Porque, ahora más que nunca, os lo merecéis. 

1. Reencuéntrate con los pequeños placeres. Este año promete ser muy distinto. Muchas personas saldrán de casa y verán cumplido el sueño de ir a un lugar que les gusta, pero muchas otras ya han decidido dejar para más adelante las vacaciones fuera de casa. Aprovecha para revivir los pequeños placeres del verano, aunque sea desde tu hogar. Sal al balcón o a la terraza a comer un helado, observa las estrellas, visita el mercado de tu pueblo, contempla el amanecer (y el atardecer), regálate el capricho de no hacer nada...

2. (Re)descubre el país. Quizá no podamos hacer un gran viaje, pero míralo por el lado bueno. Por fin tienes la oportunidad de conocer de cerca tu país. Aprovecha ahora para organizar esa excursión que siempre has querido hacer y para la que nunca has tenido tiempo, aunque sea al lado de casa. Te darás cuenta de que vives rodeado de un montón de lugares bellos. 

3. Inventa una fiesta. Ahora no podemos celebrar grandes fiestas, pero sí que podemos celebrar grandes cosas. Como que estamos juntos, que el huerto nos está dando unos tomates riquísimos o que nos gusta el verano más que ninguna otra época del año. Cualquier motivo puede ser bueno para celebrar, aunque sea en casa. 

4. Mira y remira la naturaleza. Esta primavera no la hemos vivido. Salir ahora y contemplar los paisajes de verano y la naturaleza, a menudo tan salvaje y rebelde, es una experiencia que merece la pena vivir. Observa y siente los poderosos efectos de su bálsamo en calma y en todas las tonalidades de amarillo.

5. Lee (mucho). Es una recomendación que no puede faltar en una lista de recomendaciones para disfrutar del verano. Pero este año, más que nunca, el verano es el mejor momento para viajar sin salir de la hamaca. Elige tus temas y autores favoritos: vivirás mil historias que te compensarán. 

6. Fórmate a distancia. ¿Tú tampoco puedes parar? Si es así, descansa un poco… ¡pero también fórmate! Estas semanas son perfectas para participar en cursos de verano a distancia. Nosotros te esperamos en Educación Docente a partir del 2 de septiembre. 

7. Organiza una noche astronómica. Como cada año, coincidiendo con San Lorenzo, allá por el 10 de agosto, se espera una magnífica lluvia de Perseidas. Regálate el placer de contemplar las estrellas mirando al cielo. Casi todas las noches de verano son perfectas para soñar bajo la luna. 

8. Cocina de verano. Si para ti cocinar es un momento de magia y tranquilidad, aprovéchalo. Seguro que durante el confinamiento también te has hecho un gran chef. ¿Qué tal si sigues probando ahora con las recetas de verano? 

9. Relájate. A veces apetece, sencillamente, no hacer nada. ¿Recuerdas cuál fue la última vez que te sentaste en el sofá para descansar? Cierra los ojos. Si eres activo e imparable seguro que te cuesta un poco. Pero verás que el sencillo gesto de no exigirte nada te da la paz que tanto añoras. ¿O también se te había olvidado?

10. Exprésate. No son pocas las personas que durante todo este tiempo han querido hacerse fuertes. También los docentes. Aprovecha estos días de verano para abrir tu alma a nuevos campos de expresión. Pinta, dibuja, canta, baila y expresa todo lo que te habías guardado dentro.

Calma, disfruta y ¡feliz verano!

Fomentar el desarrollo de la autonomía personal es un objetivo importantísimo en la etapa de Educación Infantil, es decir, de los 3 a los 6 años. Los niños autónomos son capaces de hacer solos actividades que tienen que hacer los niños de su edad y en su entorno sociocultural. 

Los niños que no son autónomos, pues, son dependientes y necesitan ayuda para hacer muchas tareas cotidianas, tanto en la escuela como en casa. Aunque en el entorno educativo estas carencias se hacen todavía más evidentes. Progresar en los hábitos de la autonomía personal contribuye a su desarrollo como individuos, pero también en el ritmo de aprendizaje y en sus relaciones e interacciones sociales. 

¿Y cuáles son estos hábitos tan importantes?

El niño puede ser autónomo en todas esas tareas y hábitos que no le supongan ningún peligro. Así, según el área, pueden ser: vestirse (elegir la ropa, ponerse y sacarse los pantalones, calcetines, abrigos, cremalleras, botones…), la higiene (control de esfínteres, lavarse las manos, los dientes…), comer (hacerlo solo, usar los cubiertos…) y vivir en sociedad (saludar, dar las gracias, pedir por favor, ordenar…). 

Fomentar la autonomía es un camino largo. Un viaje en el que debemos armarnos de paciencia, con el objetivo de acompañarlos hasta conseguir que cada vez nos necesiten menos, a padres, madres y docentes, para hacer aquello que de mayores todos sabemos hacer: vestirnos, comer, caminar, lavarnos los dientes o cruzar la calle con toda precaución. 

Para ayudaros en este cometido hemos seleccionado una serie de aplicaciones que sirven para fomentar la autonomía. En ningún caso sustituyen el acompañamiento del adulto, pero muchas veces pueden resultar útiles para trabajar determinados hábitos. ¡Esperamos que podáis aprovecharlas!

Daily Tasks 

Daily Tasks es una app que sirve para entrenar las habilidades motrices finas de los niños, así como su capacidad de concentración. Aquellos que la han diseñado lo han hecho con la voluntad de encajar con las necesidades de los niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista). No obstante, la app también puede resultar interesante para trabajar con los niños que tengan dificultades para concentrarse. Es la historia de las tareas diarias, interactiva y atractiva, para aprender cómo y cuándo debemos cuidar nuestra higiene. 

Descarga para iOS y Android

Respira, piensa y actúa (Sesame Street) 

Los personajes del legendario Barrio Sésamo nos acompañan en esta app, el título de la cual ya evidencia sus objetivos. Se trata de una herramienta que sirve para entrenar la capacidad de convivir con los demás y de resolver problemas cotidianos. A través del mantra “Respira, piensa y actúa”, los niños irán adquiriendo vocabulario emocional, estrategias y capacidad para hacer frente a los pequeños problemas cotidianos. Lo harán con certeza, seguridad y empatía. Calma… ¡y a jugar!

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José Aprende 

He aquí un juego bien desarrollado. José es el protagonista de una aventura que guía a los niños, escuela y familia en el aprendizaje de los autocuidados, las rutinas y las emociones. Lógicamente, se tratan temas como la higiene personal, las comidas y las relaciones con los demás. Cuenta con un montón de pictogramas táctiles, ilustraciones interactivas y un cuento que funciona como hilo conductor. Nos gusta porque es una app sencilla, pero súper útil. 

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iSecuencias

iSecuencias es una aplicación de aprendizaje para niños, desarrollada por la Fundación Planeta Imaginario. Se basa en un total de 100 secuencias. Los protagonistas son seis personajes que van apareciendo en secuencias, mediante las que se trabajan hábitos de autonomía, como lavarse las manos, los dientes, vestirse o ir a dormir. Lástima que solo esté disponible para iOS. 

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¡Buenas noches, Caillou! 

Si bien es muy importante dejar a un lado las pantallas en las horas previas a ir a dormir, esta app nos puede ayudar en otros momentos de la jornada. Cuenta con 20 actividades diferentes para contribuir a que los niños interioricen las rutinas de antes de ir a dormir: lavarse los dientes, cazar estrellas, contar ovejas, etcétera. La narración es a cargo de un personaje entrañable: Caillou y hay distintos juegos, como rompecabezas, actividades táctiles, canciones… 

Descarga para iOS y Android  

Después de la COVID-19 ya nada será igual. La nueva normalidad a la que nos empuja a toda prisa la economía ha vuelto a descentrar unos objetivos que dábamos por buenos nada más empezar la pandemia. Entonces sentíamos, seguramente, la necesidad de encontrar sentido a una situación que hoy todavía no podemos ver con perspectiva, pues, la COVID-19 sigue entre nosotros, como una amenaza latente. 

Los niños tuvieron que dejar la escuela rápido y sin contemplaciones, de un día para otro, sin saber muy bien cuál era el alcance de la situación. A los adultos nos ocurrió algo muy parecido. A lo largo de estos días no hemos dejado de sorprendernos de la capacidad de los pequeños para soportar estos días de confinamiento o entender las consecuencias de una pandemia global. En las nuevas fases del Estado de Alarma se han puesto la mascarilla sin quejarse y hasta nos han dicho. “No hace falta que me lo recuerdes, ya sé que no tengo que tocar nada cuando salimos de casa”. 

Cuando toque hacerlo en el contexto de esta nueva normalidad, muchos alumnos volverán a los centros educativos con una mochila cargada de experiencias, emociones y aprendizajes. Y si bien esto ha sido difícil para todos, hay que tener en cuenta que habrá niños y jóvenes que también serán arrastrados por esta corriente de nueva normalidad habiendo afrontado pérdidas muy duras. 

La muerte en tiempos de la COVID-19

Para comprender en toda su magnitud la situación que muchas familias han afrontado durante la pandemia hay que ser consciente de cuáles han sido las circunstancias que han rodeado la muerte en tiempos de la COVID-19. 

Hayan muerto o no a causa del virus, los familiares de nuestros alumnos habrán afrontado, en los casos de hospitalización, un aislamiento todavía más complicado que el que la mayoría hemos llevado a cabo en nuestros hogares. 

Los pacientes con la COVID-19 y otras patologías no han podido contar con la compañía de sus familiares y tampoco, en el caso de aquellos que por desgracia no se han recuperado, han tenido el apoyo y la compañía que todas las personas deben tener en el momento de morir. Así, aunque los sanitarios han hecho todo lo que tenían en sus manos para hacerles sentir que no estaban solos, el apoyo de sus familiares y seres queridos era y es insustituible. 

Además, hay que añadir otra dimensión, que ha sido la del déficit de apoyo social y de los rituales de despedida, a causa de la situación de confinamiento y de emergencia sanitaria. Este sufrimiento, de las familias, sumado a las vivencias de agotamiento e incredulidad, hay que sumar la angustia del confinamiento, que ha afectado directamente a la dimensión social. 

Las familias no se han podido despedir a través de los rituales habituales. Y tampoco han podido recibir el apoyo físico de sus familiares y amigos. No es extraño, pues, así lo explica el Hospital Sant Joan de Déu de Lleida, que ha elaborado un documento para dar apoyo a las familias, a los niños y a todas las personas que, con su diversidad de circunstancias, están viviendo una situación de duelo. 

La vuelta a las aulas y la gestión del duelo 

La vuelta a las aulas será, para muchos alumnos, un momento de respiro. Será necesario, no obstante, acompañarlos en esta vuelta y colaborar, tanto con ellos como con sus familias, en la correcta gestión del duelo. Por todo esto, resumimos a continuación algunas de las recomendaciones que el Instituto IPIR (Duelo y Pérdidas) ha elaborado para orientar a profesionales, familias y personas que estén experimentando un duelo en tiempos de la COVID-19. 

  • Explicar cuál es (y ha sido) la situación. Nuestra tarea como docentes ha sido siempre muy importante y ahora, cuando seamos capaces de volver a las aulas, todavía lo será más. Más allá de las necesidades curriculares, ahora tendremos que hacer un esfuerzo para reconstruir todo lo que hemos perdido y, en el caso de esos alumnos que hayan perdido a un familiar cercano, será necesario acompañarlos con mucho más cuidado. A la hora de explicar lo ocurrido, no debemos maquillar la situación, sino utilizar todas aquellas estrategias que pueden ayudarnos a realizar una explicación objetiva de los hechos, así como conocer las circunstancias familiares de cada uno de los alumnos. Después de la COVID-19, no todos los niños y adolescentes regresarán con la misma mochila. La de muchos pesará todavía un poco más. 
  • Ofrecer espacios para la expresión emocional. Después de una pérdida, y más en tiempo de la COVID-19, es muy posible que los niños tengan la necesidad de expresar emociones como la rabia, la ira, la tristeza o la impotencia. Puede ser muy positivo para todos canalizar este dolor mediante un dibujo, escribiendo una carta, un cuento o simplemente conversando sobre aquello que el niño o la niña deseen. 
  • Acompañar, no incapacitar. Los niños son perfectamente capaces de comprender aquello que sucede a su alrededor. Es muy importante integrarnos en la realidad y para hacerlo tendremos que contar con el apoyo y la complicidad de las familias. Deben ser integrados, autorizados, cuidados y acompañados, para que ahora sean capaces de afrontar lo sucedido, pero para que también tengan las herramientas que necesitan para hacerlo en un futuro. 
  • Dedicar tiempo. Es posible que en muchos casos tengamos la sensación de que hemos perdido mucho tiempo. No pudimos finalizar el segundo trimestre ni iniciar el tercero. No obstante, durante todas estas semanas, los niños han hecho un gran aprendizaje de vida. Así, aunque tengamos prisa para avanzar materia, en esta nueva normalidad habrá niños que necesitarán tiempo. Tiempo para explicar, para expresar y para comprender. El aula puede convertirse en un espacio para recibir un fuerte abrazo, sentirse escuchado, querido y apoyado, a pesar de las adversidades.
  • Garantizar el afecto. La COVID-19 ha sido un golpe doloroso para muchas familias que, en muchos casos, pueden estar atravesando una situación difícil. Durante este periodo, hay que garantizar las atenciones necesarias del niño o adolescente hasta la recuperación de los padres o tutores y, si es necesario, buscar o recomendar la ayuda de un profesional. 
  • Observar. Las maneras de hacer el proceso necesario de duelo no son idénticas. Es posible que algunos niños no hayan reaccionado justo después de la pérdida, pero que, más adelante, manifiesten síntomas o inquietudes diversas. La recuperación de la crisis por la COVID-19 no será fácil para nadie, pero todavía menos para esos niños y jóvenes que hayan sufrido una pérdida. Será necesario, pues, observar y estar alerta durante todo este periodo de reincorporación y adaptación. 

Por todo esto, os recomendamos consultar la Guía para personas que sufren una pérdida en tiempos de coronavirus, con pautas muy útiles y claras, elaboradas por profesionales especialistas en duelo y pérdidas. 

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El día 13 de marzo, casi todas las comunidades autónomas gestionaron el cierre de todos los centros educativos del país. El día siguiente, el Gobierno de España anunció el decreto de Estado de Alarma a causa de la crisis sanitaria por la COVID-19. Comenzaba un confinamiento largo y difícil que ha truncado el tercer trimestre del curso 2019/20. 

Durante siete semanas, las Consejerías de Educación ha emitido diferentes órdenes. Una de las últimas, poner en marcha el tercer trimestre en la modalidad online. De este modo, la mayoría de alumnos de infantil, primaria y secundaria se encuentran ahora mismo siguiendo el curso, pero desde casa. 

Los docentes son la otra parte indispensable de esta ecuación. Después del desconcierto de los primeros días, muchos ya se pusieron en marcha para ofrecer a sus alumnos mensajes de apoyo y contenidos para que, pese a las circunstancias, estos tuvieran la oportunidad de seguir con los aprendizajes.

Pero, ¿qué nos cuentan los docentes? ¿Cómo viven y de qué modo les afecta la situación actual? Y en un futuro, ¿cómo seremos capaces de reiniciar el curso 2020/21? 

Un confinamento precipitado 

Lo cierto es que el  confinamiento nos pilló a todos desprevenidos. “Nosotros supimos algo del cierre de la escuela por los medios de comunicación antes que por el Departamento. Con tanta precipitación, no pudimos prever nada: ni coger materiales, ni pensar más allá. Creímos que el confinamiento pasaría deprisa”, cuenta Marta, docente de la etapa de Infantil y Jefa de estudios de una escuela de Primaria. “Cerramos la escuela con la sensación de mandar al alumnado a casa sin ninguna explicación ni recomendación”.

Pronto se abrió una etapa nueva, con la necesidad compartida, por parte de docentes y familias, de ponerse en contacto: de hacerse llegar mensajes de ánimo y de gestionar, de la mejor manera posible, la transferencia de conocimiento. “La conexión online con el alumnado despertaba en todos nosotros inquietud, pero también oportunidades de aprendizaje”. 

Atender, escuchar y cuidar 

La escuela es un espacio insustituible para la socialización y el aprendizaje en igualdad de oportunidades. Los docentes pronto se dieron cuenta de que era necesario ponerse a trabajar, desde casa y en unas circunstancias complicadas, para atender a todos los alumnos, pero especialmente a todos aquellos que no tienen un entorno preparado o tienen dificultades para acceder a las nuevas tecnologías y, por tanto, de seguir los aprendizajes propuestos desde la escuela, a distancia.

“El inicio del tercer trimestre se daría en confinamiento, así que tuvimos la necesidad de hacer un diagnóstico de la conectividad y dispositivos de las familias. Vimos que la tarea no sería nada fácil, ya que muchas familias ni tan siquiera respondieron la encuesta y tuvimos que contactar telefónicamente, escuchar historias complejas y constatar que la diversidad de las familias y el alumnado (como intuíamos) era significativa. Uno de nuestros objetivos en estos momentos difíciles tenía que ser cubrir esta brecha”, explica Marta. 

En la escuela, y en esto coinciden muchos docentes, se han encontrado con dificultades para usar las nuevas tecnologías, a las que no estaban acostumbrados. “Las realidades familiares de cada docente también son muy diversas y es evidente que, aunque todos quieren estar a la altura, todos estamos adaptándonos a la situación. Si es que hay una adaptación posible, ante una situación tan desconocida como la que estamos atravesando”, concluye Marta. 

El caso de Núria no es tan distinto. Ella es docente en un centro de Educación Especial en el que atienden alumnos de las etapas de infantil, primaria y secundaria de una gran ciudad del área metropolitana. En este caso tenían claro que el primer contacto tenía que hacerse por teléfono, con la voluntad de atender de manera individualizada casuísticas muy diversas. 

“Primero hicimos un buen estudio inicial de las necesidades y capacidades que teníamos. A partir de ahí, cada docente y especialistas del centro han ido ofreciendo actividades semanalmente, retos o recursos de acompañamiento para las familias, según la demanda de cada una de ellas, acompañadas siempre de una llamada de teléfono semanal y de comunicación diaria vía -mail. Esto los que disponen de ordenadores o tabletas, ¡que no son todos! Por suerte ,todos tienen teléfono”. Núria cuenta que en algunos casos la comunicación se establece a diario. “Además, de manera global, todo el claustro ha ido creando recursos de apoyo emocional para todos los niños y niñas, tanto en formato visual como auditivo”. 

Familias: muchas realidades complejas

Hay tantas familias como realidades posibles. Marta tiene muy presente que “como escuela pública tenemos que trabajar para evitar una fractura social que deje atrás a alumnos con una situación socioeconómica desfavorecida”.

Las diferencias y dificultades de muchas familias se hacen todavía más patentes en el centro de Núria. A pesar de todo, cuenta, “la gran mayoría de familias están muy agradecidas, sobre todo por las llamadas. En cuanto a recursos, nos vamos adaptando según demanda. Intentamos que sea material de soporte y ayuda, para no angustiar a las familias. Son momentos complicados, con situaciones muy diversas en cada hogar. El apoyo emocional es muy importante, pero desde una perspectiva del apoyo positivo”. 

En el centro de Marta son muy conscientes de la gran implicación de padres y madres. “Los que han podido, han incorporado la tecnología como herramienta básica de aprendizaje. Somos conscientes del esfuerzo que supone para las familias el apoyo en las tareas educativas. La edad de los alumnos condiciona su grado de autonomía. Nuestros alumnos necesitan supervisión y apoyo en muchas actividades de aprendizaje”. 

A la inquietud actual sobre cómo finalizará este curso, hay que añadir la de cómo iniciaremos el siguiente. La incertidumbre probablemente sea una de las peores compañeras de esta crisis que nos afecta a todos los niveles y no només en la vertiente educativa. 

En el centro de Joan Manel, situado en la provincia de Tarragona, la respuesta de las familias ha sido muy diversa. Y explica, “hemos tenido un poco de todo. Des de familias que han devuelto todas las actividades propuestas, hasta familias que no han enviado nada, muy a pesar de haber contactado con ellas y no manifestar ningún problema aparente”. 

Él echa de menos especialmente el vínculo que establece con los alumnos. “Poder dar apoyo al momento a los alumnos”, señala. “El vínculo emocional con ellos. Asegurar que nadie se queda al margen de nada”, algo que ahora, en la distancia y con las dificultades tecnológicas y comunicativas de por medio, resulta sencillamente imposible. 

Secundària: puede continuar la vida normal? 

Parece evidente, desde hace días, que la vida ‘normal’ entendida como la entendíamos antes ya no regresará. No hasta que la pandemia esté completamente controlada. Un punto que no llegará hasta que no se pueda poner en marcha la denominada ‘vacunación masiva’. 

Lo que empezó como una situación caótica no se ha terminado de resolver. Mercè, profesora de lengua catalana y literatura en 1º y 2º de la ESO, lo explica así: “La última semana fue un poco complicada. Por un lado, ya corrían noticias de cómo se extendería la COVID-19, sobre el cierre de centros, que ya se había hecho efectivo en algunos países con pocos casos; se había celebrado un claustro extraordinario a la hora del recreo para explicar qué medidas se pondrían en marcha para evitar el contagio y todo hizo que, entre una cosa y la otra, hubiera nerviosismo, tanto entre los alumnos como entre los profesores. La falta de información tuvo ahí un papel determinante”. 

Y añade: “Hay que tener presente que el mismo día del cierre había salido en prensa la noticia de que a partir del lunes 16 se cerrarían los centros educativos. Al final, como ya sabemos, fue el mismo 12 de marzo cuando se anunció que al día siguiente se cerraban todos los centros. La decisión tomada a última hora de la mañana, poco antes de que terminaran las clases, no nos permitió organizar nada. No hubo tiempo para reuniones, para comunicarnos con los alumnos, ni con las familias. Personalmente tuve la sensación de falta de previsión”. 

Clases online y exámenes virtuales

A pesar de la situación y la incertidumbre, la actividad educativa se puso en marcha casi en seguida, en el Instituto de Mercè. “Con 2º de Bachillerato seguimos trabajando los contenidos establecidos de manera inmediata. El mismo lunes 16 de marzo me comuniqué con ellos para decirles que era necesario adaptarnos a la situación y que no podíamos esperar a recibir instrucciones. Por tanto, preparé material para trabajar online y lo colgué en Moodle. La primera semana empezamos ya con las clases online. Hemos avanzado materia y hasta hemos hecho un examen. En general, creo que lo estamos consiguiendo. La calidad del trabajo no es la misma, pero estoy bastante satisfecha”. 

Però Mercè y sus compañeros tenían claro que el apoyo académico que ofrecían a los alumnos en cuanto a contenido no podía funcionar sin apoyo emocional: “Antes de las vacaciones de Pascua acordamos hacer trabajo de tutoría. Por este motivo, organizamos una clase de tutoría online, los escuchamos y recogimos sus inquietudes para programar un acompañamiento más personalizado y sistematizado. Desde ese momento, todas las semanas empezamos con una sesión de tutoría online, donde revisamos las tareas, damos pautas para la organización, escuchamos inquietudes y dudas e intentamos resolverlas. Ahora también hacemos sesiones de tutoría individual con alumnado  familias”. 

La problemática de los alumnos con dificultades también se ha tenido que resolver en secundaria: “Estamos haciendo un seguimiento de los alumnos y detectando a todos aquellos que no tienen medios, ya sea ordenador o acceso a internet; el centro, en coordinación con el Departamento de Educación, se está encargando de proporcionarles las herramientas, dicen que esta semana las tendrán. A algunos les hemos hecho llegar las actividades en papel, pero son una minoría. La mayor parte de este alumnado tiene otras carencias a nivel social, familiar, que hacen que la intervención con ellos sea muy compleja y complicada”. 

Colaboración y apoyo entre docentes

En el caso de Mercè, que es profesora de Secundaria, el sistema de coordinación se hace por departamentos y a nivel de tutoría, con los tutores. Esto les ha permitido compartir actividades, elaborar nuevos criterios de evaluación y una rúbrica de evaluación. Durante estos días han compartido herramientas, pero también inquietudes. A nivel de equipo docente también se preparan actividades, se comparten aprendizajes y materiales.

Las plataformas que usan para comunicarse son las mismas que los maestros de Primaria: correo electrónico, Drive para los materiales y Meet o ZOOM, para las reuniones online. 

Sin embargo y en resumen, todos los docentes comparten la opinión de que este sistema ideado de manera improvisada funciona con dificultad. “La tarea docente va mucho más allá de explicar, pedir tareas y corregir. Hacer toda la tarea de acompañamiento es muy complicado en las condiciones que tenemos. Las situaciones individuales de cada alumno son más diversas que nunca y no podemos garantizar que todos realicen los mismos aprendizajes”, señala Mercè. 

Por otro lado, recuerda que no todos los docentes están en la misma situación. Ellos también están confinados con sus familias y algunos tienen hijos pequeños, que requieren atención. “Tenemos, además, la inquietud profesional de no poder alcanzar los objetivos con todo el alumnado, por no hablar de las dificultades derivadas del uso de las nuevas tecnologías. No es una situación fácil para nadie. Tampoco para nosotros”. 

Docencia, futuro y retos

El mayor reto para los docentes llegó el pasado mes de marzo, en forma de crisis sanitaria. Poco podíamos imaginar que el curso escolar 2019/20 sería tan y tan complicado. Mercè está llena de dudas (¿y quién no?), pero concluye esta entrevista con una idea clara: “La educación es la base de la sociedad y la acción educativa no se puede atender únicamente desde la escuela. Hay que trabajar en complicidad con las familias y los gobiernos tienen que apostar de manera definitiva y clara por un educación pública de calidad, y esto significa dedicar recursos, a la educación formal, a la no formal, pero también tener unas políticas sociales que permitan la conciliación familiar y laboral”. 

Habrá que aprender a valorar, por otro lado, la tarea que hacen las familias desde casa, reconocer las bondades del teletrabajo… “A valorar las cosas del día a día y finalmente, a reflexionar sobre la necesidad de tener unos recursos públicos de calidad al alcance de todos”. 

** Gracias a la colaboración de todos los docentes que han dado su punto de vista para la elaboración de este artículo con sus valiosísimas opiniones y experiencias ** 

Billy Elliot (2000) es una película británica del género del drama dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell, Gary Lewis, Jamie Draven y Julie Walters. Esta narra la historia de Billy Elliot, un niño que vive con su padre Jackie, su hermano mayor Tony i su abuela, en el contexto de la va de mineros del Reino Unido, durante los años 1984 y 1985.

EL ARGUMENTO

El padre de Billy inscribe al chico a un centro para que aprenda boxeo, pero a él no le gusta nada. Un día la profesora de ballet imparte clase en la misma sala del gimnasio y Elliot descubre su verdadera pasión. A pesar de que su padre no quiere, él hace clase a escondidas con la profesora de baile hasta conseguir su objetivo y, finalmente, triunfar. ¿Lo conseguirá? ¿Contará finalmente con el apoyo de su familia?

ASPECTOS A TRABAJAR ANTES DE VER BILLY ELLIOT

Al visionar y trabajar la película en el aula hay que tener en cuenta unos aspectos clave. En este sentido, y antes de verla con los alumnos, es importante que se expliquen algunos conceptos como:

  • La situación sociocultural y económica del entorno de Billy Elliot. La película está ambientada en los años 80, en un pequeño pueblo muy humilde (la gran mayoría de familias trabajan en la mina), la cual cosa explica la manera que tienen de relacionarse los personajes.
  • La huelga del colectivo minero, que condiciona sin lugar a dudas la fuerza de los personajes así como la situación de Billy, es una cuestión de fondo muy importante, de manear que hay que explicar bien qué significa la huelga, por qué luchan los mineros y por qué hay opiniones divergentes entre el colectivo.

VALORES Y EMOCIONES QUE VEREMOS EN BILLY ELLIOT

La carga emocional de la película es bastante intensa. Nos encontraremos ante un chico que aspira a un sueño, pero que ve frustrados sus intentos por adentrarse en el mundo de la danza. Por otro lado, por los prejuicios de su padre que ve la danza como una disciplina puramente femenina; por otro lado, las carencias económicas que desembocan en la huelga minera y en las penosas condiciones de la familia.

La agresividad con la que se manifiestan los personajes, incluido Billy, es una de las cuestiones más trascendentes. Aprender a gestionar la rabia y las emociones negativas será uno de los escollos a superar por parte de Elliot y su entorno. Las adversidades a las cuales tienen que hacer frente el chico y su familia son el origen de todo. De hecho, su actitud en la prueba de ballet pone en peligro la posibilidad de superarla.

La resiliencia es otra de las emociones que rezuma la película y que permite a Billy Elliot, a través del esfuerzo y la constancia en los entrenamientos, acceder a su sueño. Además de ejercitar su cuerpo para la danza, Billy también tiene que luchar para hacer frente a los estereotipos sociales y a les viejas creencias, que amenazan con dejarlo fuera de juego.

Otro valor fundamental que aparece en esta película es el de la confianza. Tanto la profesora de danza como la abuela de Billy (que también había querido ser bailarina) son clave para él, porque le dan la fuerza necesaria para romper las barreras establecidas, tanto por la sociedad como por su familia, en este caso formada por su padre y el hermano.

LA ESCENA DESTACADA

Es una escena mágica de la película. Es de hecho, la escena que marca un antes y un después en la vida de Billy Elliot en su faceta de bailarín. Una noche, mientras el chico juega con su amigo a bailar, casi a escondidas en el cuadrilátero de boxeo del gimnasio, su padre es advertido por el profesor de boxeo: Elliot esta dentro, bailando.

Ante la situación, el chico, profundamente avergonzado, renace de sus cenizas y empieza a bailar para su padre. Es entonces cuando el hombre, embargado por la emoción, sale corriendo hasta casa de la profesora de Elliot para decirle que hará lo que sea para que su hijo pueda luchar por el sueño de ser bailarín.

BUSTO, A., CARMONA, FERNÁNDEZ, O.: El genio que llevas dentro: retos y juegos para ejercitar las inteligencias múltiples. Ediciones B, 2018. 

El genio que llevas dentro es, además de un libro, casi un juego. Se trata de un título recomendado para niñas y niños a partir de 8 años, en el cual se ofrecen una serie de explicaciones y ejercicios para trabajar las inteligencias múltiples.

¿DE QUÉ VA?

Los que podemos encontrar dentro de este libro es bien curioso. Solo abrirlo, niños, niñas, padres, madres y docentes se adentrarán en un país nuevo. Se llama Creativitrópolis i es el país de las inteligencias múltiples, conformado por un total de siete reinos, con sus reyes y reinas, y toda una serie de retos, pareados y adivinanzas.

El libro cuenta con muchísimas ilustraciones y ofrece mensajes con el fin de acompañar a las familias y a los niños en este viaje. Gráficamente es también una maravilla, combinada con una serie de relatos, ejercicios y actividades que buscan potenciar las llamadas «inteligencias múltiples».

¿PARA QUIÉN LO RECOMENDAMOS?

El genio que llevas dentro es un libro pensado para familias y para todos los niños y niñas, no solo para aquellos que tienen altas capacidades. El libro está lleno de retos y juegos para hacer en familia, de manera que este también es un título dirigido a todos aquellos padres y madres que tienen claro que quieren acompañar de cerca a sus hijos, a través de la presencia consciente y activa, en su proceso de crecimiento y aprendizaje.

¿POR QUÉ LO RECOMENDAMOS?

Porque es una oportunidad fantástica para que padres, madres, hijos e hijas se encuentren en un espacio y en un tiempo dedicados al juego, para reír y disfrutar juntos del aprendizaje, que puede ser, y de qué manera, un gran motivo para compartir tiempo y pasarlo bien juntos.

¿QUÉ DESTACAMOS?

De El genio que llevas dentro destacaríamos, sin duda, el hecho de que sea un libro ideado para romper con el paradigma normal de la inteligencia. Sus autores nos quieren hacer entender que hay muchos tipos de inteligencias y diferentes maneras de ser inteligente, ya sea destacando en el campo de la música, en el fútbol o en el dibujo. Además, si bien los autores dejan muy claro que todos somos inteligentes en algún ámbito, no todos los niños son superdotados o tienen altas capacidades (estamos hablando, solo, de un 2% de la población).

¿DÓNDE LO PUEDO ENCONTRAR?

¿Tienes curiosidad para descubrir con tus hijos El genio que llevas dentro? Puedes encontrarlo en tu librería de confianza por 13,25 euros o, si lo prefieres, comprarlo a través de Amazon, Casa del Libro o FNAC

Hoy os queremos recomendar una película que nos tiene cautivados y con la que podemos trabajar muchos aspectos con nuestros alumnos: El gran showman.

El gran showman explica la historia de P. T. Barnum, un hombre que despiden de su trabajo y decido montar un espectáculo donde aparece gente especial y diferente. Pretende explicar la historia de cómo se creó el circo de la industria del espectáculo pero es mucho más. Se tratan temas como la familia, la amistad y la inclusión.

Esta película viene acompañada de una música y unas coreografías fantásticas, que nos hacen poner la piel de gallina y nos emocionan, junto con la historia de los personajes. A pesar de ser un musical, no se hace pesado gracias a la calidad de su banda sonora. Aquí tenéis un ejemplo.

Es una de nuestras películas preferidas tanto en el ámbito personal como en el profesional, ya que la podemos utilizar en el aula para trabajar muchos temas, sobre todo con los alumnos más grandes. Además del tema de la diversidad también podemos trabajar: cómo perseguir tus sueños, la importancia de ser creativo, la aceptación de uno mismo, cómo afrontar las dificultades y poner pasión en aquello que haces.

Y vosotros, ¿habéis visto cómo sus personajes superan las adversidades que se les presentan?

«El arte más noble, es el de hacer felices a los demás» P.T. Barnum