Atención a la diversidad

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En el Día Internacional contra el Acoso Escolar, hablamos de qué es el bullying, como son las víctimas, como son los acosadores y qué podemos hacer para luchar en contra y erradicar estas conductas. En casa y en el ámbito escolar.

El acoso escolar existe

Ha existido siempre, pero dichosamente, en los últimos años el acoso escolar o bullying se ha dejado sentir mucho más en los medios y en los centros educativos. Es esta mayor concienciación por parte de todos la que nos ayuda a luchar contra aquellas conductas de abuso que se producen en el ámbito de la escuela.

Pero, ¿qué es exactamente el acoso escolar?

Según el AEPAE (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), el acoso escolar se define como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de manera reiterada, tanto en el aula, como a través de las redes sociales.

¿Qué pueden hacer los centros para prevenirlo?

Es muy importante mantener un estado de observación permanente de los alumnos ante posibles señales. Hay que estar alerta si se produce una disminución del rendimiento escolar, absentismo, cambios de humor, lesiones físicas… La maceta TEBAE os puede ayudar.

Por otro lado, hay que fomentar el trabajo en equipo, el respeto por las diferencias y la inclusión. Es importante, además, trabajar la inteligencia emocional, las habilidades sociales y dar pautas en los alumnos para resolver los problemas de una manera pacífica.

¿Qué pueden hacer los padres o tutores desde casa?

Los padres o tutores también tienen que observar a sus hijos, ante posibles señales que nos indiquen que se puede producir acoso: disminución del rendimiento escolar, pérdida o sustracción de material, cambios de humor, miedo de ir a la escuela, insomnio, lesiones físicas, etcétera.

Hace falta, además, fomentar un clima de confianza en casa, de forma que tengan claro que pueden comentaros cualquier problema que tienen y mostrar sus sentimientos sin miedo. Es importante dedicar tiempo a los hijos, haciéndoles preguntas y conversar sobre la jornada, sus inquietudes y experiencias. Poned límites, fomentad responsabilidades y felicitadles cuando consiguen aquello por lo que han trabajado y luchado.

¿Cómo son las víctimas?

Habitualmente son niños, chicos o chicas que no disfrutan de aquello que denominamos ‘popularidad’ en el conjunto del aula. En casa normalmente están sobreprotegidos por su familia, pueden tener un temperamento débil, ser tímidos e inseguros. Suelen tener una baja autoestima, tender a la depresión, al miedo y mostrar un bajo rendimiento escolar.

¿Cómo son los acosadores?

Suelen ser más ‘populares’ entre sus compañeros y presentan dificultades importantes para desarrollar la empatía. Tienen un temperamento impulsivo, agresivo y no reconocen la autoridad. De hecho, suelen transgredir con facilidad las normas establecidas. Además, muestran poco interés en los estudios y acostumbran a vivir actas de violencia al hogar.

Romper la herencia, desarraigar conductas

El caldo de cultivo del acoso escolar tiene mucho que ver con las creencias, los valores y las actitudes que todavía hoy imperan en nuestra sociedad. Hace falta, pues, romper con la perniciosa herencia de los estereotipos machistas, el racismo, la homofobia y las diferencias de trato según la clase social.

Para erradicar el acoso escolar…

Tenemos que trabajar para fomentar los valores, observar y dejarnos ayudar por los psicólogos y especialistas del centro, así como basar todas nuestras actuaciones en los principios morales y de comportamiento, implicando a todos los miembros de la comunidad escolar. ¡Juntos lo conseguiremos!

El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una jornada declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la cual se pone en relieve la necesidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, para que puedan llevar una vida llena, gratificante, plenamente integradas en la sociedad.

Ayúdale a entender las cosas. Las personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista) tienen una manera especial de percibir la realidad. Es posible que, a veces, tu ayuda sea fundamental para hacerles sentir más cómodos y seguros.

Anticipa aquello que pasará. Es importante hacerlo cuando las personas con TEA se encuentran en un entorno nuevo, en el que no saben bien lo que sucederá. Explicar para anticiparles cualquier situación que pueda surgir es muy positivo para una experiencia gratificante.

Respeta su espacio. Que le ayudes a entender algunas cosas o que le describas anteriormente qué pasará no tiene que suponer en ningún caso la invasión del espacio personal. Las personas con TEA necesitan que se respete su espacio. Esto tampoco implica dejarlas solas, sobretodo si no se encuentran en un entorno donde se sienten 100% seguras y cómodas.

Ofréceles tu ayuda. Evidentemente, les gusta ser autónomas, pero es posible que en algún momento necesiten la ayuda de otra persona. Pregúntales qué puedes hacer por ellos y si observas que se sienten cómodas, pídeles su colaboración en aquello que puedan/quieran hacer. ¡Es una buena manera de hacerles sentir perfectamente autónomas!

Todo a su ritmo. Es importante que las personas con TEA vean su espacio respetado. Las prisas no son buenas, así que te recomendamos dejarlas trabajar, moverse y desarrollarse a su ritmo.

Calma y cuidado con las palabras. Y hablando de ritmo: los monólogos llenos de palabras y velocidad no gustan a nadie. Tampoco a las personas con autismo. Comunícate con ellas teniendo esto en consideración. Ya sabes que la mayoría de veces, las palabras no lo son todo.

 

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  1. 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down. Se celebra en todo el mundo y es una jornada designada por las Naciones Unidas para que las personas con Síndrome de Down se puedan expresar, influir, ser escuchadas e integradas plenamente en la sociedad.
  2. De cada 10.000 bebés que nacen. La estadística dice que 7 lo hacen con Síndrome de Down.
  3. En nuestro país, la cifra de personas con Síndrome de Down llega a 35.000. En todo el mundo hay 6 millones.
  4. ¡No es una enfermedad! Quizás es un dato que te sorprenderá, pero tienes que saber que el Síndrome de Down no es una enfermedad. Solo se trata de una alteración genética. Las personas con Síndrome de Down tienen 47 cromosomas, en vez de 46.
  5. Tampoco hay grados. Es posible que a veces te preguntes si hay personas con grados diferentes del Síndrome de Down. Solo pasa que las alteraciones que esta produce son distintas en unas personas y otras.
  6. ¿Saben leer y escribir? Por supuesto! ¿Sabías que más del 60% de las personas con Síndrome de Down reciben educación en escuelas ordinarias? ¡Es educación inclusiva!
  7. La discapacidad intelectual. Entre un 30% y un 40% de las personas con Síndrome de Down tienen alguna discapacidad intelectual.
  8. ¡Son muy afectuosos! En este aspecto tampoco podemos generalizar. Cada persona con Síndrome de Down tiene su personalidad. Puede ser que se manifieste afectuosa normalmente o no.
  9. Buscar ayuda. Tener un niño/a con Síndrome de Down es un shock para cualquier familia. Por eso existen asociaciones en todo el país que asesoran y acompañan a los padres en estos primeros momentos y en toda la evolución y crecimiento de la persona.
  10.  Recursos imprescindibles. Para saber más sobre el Síndrome de Down, te aconsejamos dirigirte a Down España. Desde aquí podrás acceder a información rigurosa, foros, consejos y mucho más. Te recomendamos, además, ponerte en contacto con alguna asociación local, que seguro que encontrará en tu ciudad y donde podrán ofrecerte información de una manera más cercana.

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El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista. Puede afectar a la comunicación, tanto verbal como no verbal, a la interacción social recíproca y también puede derivar en la dificultad para aceptar los cambios. A menudo, los niños y niñas con síndrome de Asperger pueden ser más inflexibles en el pensamiento y tener intereses muy concretos e incluso absorbentes.

No estamos enfermos

El síndrome de Asperger no es una enfermedad, sino una condición neurológica que empieza en la infancia y dura toda la vida.

No somos amantes de las sorpresas

Nos gustan las rutinas, también en el aula, y estar preparados si se tienen que producir cambios, como cambios de horario, vacaciones, traslados de casa...

Recordamos con más facilidad los detalles

Nuestra memoria es, sobre todo, visual-espacial. Esto hace que recordemos detalles pequeños, que vosotros no acostumbrais a retener: fechas, figuras, hechos… Esto hace que muchos seamos especialmente buenos en el campo de las ciencias o en matemáticas.

Nos interesan cosas muy concretas

Es posible que a vosotros os parezcan irrelevantes, pero hay temas que - por poco importantes que os parezcan - nos apasionan. Por eso podemos convertirnos en verdaderos expertos en un tema e ignorar otros.

¡Tenemos sentimientos!

Alerta, puede ser que nos cueste reconocer las emociones en otras personas, pero esto no significa que nosotros no tengamos. Lo que pasa es que las procesamos de una manera diferente.

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En el aula podéis trabajar la atención a la diversidad de diferentes maneras, pero una buena opción es la de utilizar diferentes libros y cuentos como apoyo. Hoy os proponemos 10 interesantes.

El soldadito de plomo

El Soldadito de plomo. El primer libro que os queremos proponer es un clásico. El soldadito de plomo, pero en una versión realizada por Clara Luna Rodríguez, investigadora de departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada. Se trata de un proyecto gráfico muy simple, con imágenes ilustradas, que permite leer sin saber. Elaborado con la colaboración de personas con discapacidad intelectual y profesionales de este ámbito, el cuento ha pasado la prueba después de haber sido leído por 97 personas con diversidad intelectual de 6 a 66 años y niños de 4 y 5 años, sin esta diversidad. ¿El resultado? ¡Todo un éxito!

 

El patito feo. Aquí tenéis otro clásico, El patito feo de Hans Christian Andersen. Es la historia que trata por excelencia el tema de la diversidad y que en su momento, Andersen escribió como reflejo de aquello que él mismo había vivido. Una metáfora sobre las personas con diversidad y las diferentes etapas de crecimiento que viven los niños.

 

Por cuatro esquinitas de nada. De Jêrome Ruiller es un cuento que ha popularizado en los últimos años y que habla sobre la diferencia, la integración y la inclusión. El cuento también fomenta la búsqueda de soluciones y nos habla de la frustración, la misma emoción que nos llevará a buscar alternativas.

 

El cazo de Lorenzo. Lo hacemos demasiado a menudo: señalamos las diferencias y las convertimos en hechos negativos. En El cazo de Lorenzo, Isabelle Carrier nos habla de Lorenzo y su caso de superación. A parte de la versión en papel, disponéis de un vídeo donde se explica el cuento en forma de unas animaciones preciosas para ver en el aula o utilizar como apoyo.

 

Elmer. Todos somos diferentes. Niños y adultos. Elmer es un cuento con un elefante como protagonista, en el cual las diferencias se convierten en razones para querer. Una propuesta simpática y colorista que os encantará y que también encontraréis en vídeo.

 

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Cuentos para descubrir inteligencias. Howard Gardner (Premio Príncipe de Asturias 2011 de Ciencias Sociales) ha conseguido definir hasta nueve tipos de inteligencias: lingüística, lógico-matemática, viso-espacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal, interpersonal, naturalista y existencial. La psicóloga Begoña Ibarrola ha desarrollado una serie de cuentos y propuestas de actividades para favorecer cada una de estas inteligencias, así como dotar a los niños de un montón de oportunidades. Se trata de que puedan descubrir cuáles son sus talentos y potenciales escondidos.

 

El lirbo negro de los colores. Érase una vez un cuento para ver los colores con los ojos cerrados. El libro negro de los colores de Menena Cottin nos acerca a la diversidad de la ceguera, de manera que nos permite tocar, oler y experimentar todo tipo de sensaciones.

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El punto. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿De dónde puedo partir? El punto de Peter H. Reynolds es, efectivamente, un punto de partida que nos ayudará a explorar nuestro yo y que nos abrirá las puertas de la expresión artística. Se trata de una oportunidad fantástica para desarrollar nuestra capacidad de expresarnos y consolidar nuestra personalidad.

 

Otra cosa. Y aquí tenéis otro cuento que fomenta el respecto hacia los demás. "Otra cosa" quiere ser como los otros niños, pero no lo consigue. Un día aparece otra criatura que se llama "Algo" y que quiere ser su amigo... De Kathryn Cave, el cuento cuenta con las ilustraciones de Chris Riddel.

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Érase una vez un bosque. Y cerramos este especial de recomendaciones de libros para atender la diversidad con Érase otra vez un bosque, de Elisa Gehin. Se trata de un cuento para primeros lectores donde los protagonistas son los pájaros que viven en los árboles. Habla de la diversidad y de los conflictos que se producen en la convivencia.

 

 

 

¿Os han gustado estas propuestas? ¿Tenéis alguna más?

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La inteligencia se puede entrenar. Esta es, sin lugar a duda, una de las conclusiones más importantes que se extrae de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Hoy os queremos proponer ocho actividades, una para cada inteligencia, que podéis llevar a cabo en el aula para desarrollar las inteligencias múltiples de los alumnos y alumnas.

  1. Inteligencia musical. Dar entrada a la música es fundamental para desarrollar esta inteligencia. Podéis ponerla habitualmente a los alumnos en diferentes momentos del día, pero las opciones son infinitas: componer canciones, crear instrumentos, utilizar vocabulario musical, explicar diferentes temas o cuestiones a través de las canciones...
  1. Inteligencia lingüística. Para trabajar la inteligencia lingüística podéis llevar a cabo cualquier actividad relacionada con la lectura o la escritura. Nosotros os proponemos que cada alumno prepare un pequeño discurso (también pueden escribirlo) sobre un tema del cual se consideren expertos. También podéis trabajar la escritura a través de diarios, narraciones... o elaborar obras de teatro, poemas, cuentos, etcétera.
  1. Inteligencia lógica-matemática. En este caso, os proponemos la resolución de un problema a través de la lógica y la estrategia. Podéis inventar cuentos con problemas y acompañar a los alumnos en el proceso de resolverlos. Sería interesante dar entrada a habilidades cognitivas de alto nivel, como por ejemplo, contrastar, analizar, formular hipótesis...
  1. Inteligencia espacial. En este sentido, es importante trabajar con representaciones pictóricas, cuadros, dibujos y mapas mentales. Aprovechad los diferentes conceptos que explicáis en el aula para hacer que los alumnos los desarrollen y representen de manera gráfica. También tienen que utilizar la imaginación, dibujar, pintar, esculpir y en general, tenemos que hacer posible que amen el arte.
  1. Inteligencia corporal-cinestésica. Aquí se incluyen actividades de carácter físico, crear modelos y aprender diferentes habilidades, como representar a través de secuencias, hacer coreografías o mímica. También os proponemos hacer salidas didácticas y ofrecer a los alumnos materiales para que resuelvan problemas matemáticos o lógicos.
  1. Inteligencia interpersonal. Poned en práctica un juego o una tarea en común donde cada alumno/a haya adquirido un rol, es decir, responsabilizarse de una parte del proyecto para llegar a los objetivos comunes.
  1. Inteligencia intrapersonal. Para cultivar la inteligencia intrapersonal os proponemos que cada alumno elabore un portfolio y sea capaz de evaluar su propio aprendizaje.
  1. Inteligencia naturalista. Una actividad básica que se encamina hacia esta dirección es la de observación. Después de hacerla, por ejemplo, con una serie de plantas aromáticas, pedid a los niños que las dibujen cogiendo los detalles o características más importantes.

¿Queréis compartir con nosotros algunas de las actividades que habéis llevado a cabo en el aula para desarrollar las inteligencias múltiples? Tenéis espacio para hacerlo en los comentarios.

 

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La educación emocional tiene que abarcar todas las situaciones y contextos del aula y de la vida de los alumnos y alumnas, pero en determinadas ocasiones, la necesidad de aplicar nuestros conocimientos en este ámbito se hace más imprescindible. Aunque las familias y los mismos alumnos con altas capacidades tendrían que considerarse afortunados, también se ven obligados a enfrentarse a una serie de problemáticas derivadas de esta circunstancia. La educación emocional nos puede ayudar.

¿Cómo se sienten los alumnos y alumnas con altas capacidades?

Estudios y expertos coinciden en el hecho de que los niños y niñas con altas capacidades tienen las mismas necesidades que otros niños. Su desarrollo es idéntico, aunque algunas etapas se hayan avanzado. Parece, pero, que tanto las necesidades como las problemáticas suelen manifestarse más a menudo en los niños dotados.

A veces, estos niños/as son capaces de comprender conceptos abstractos, pero no pueden hacerles frente emocionalmente. Esto da lugar a preocupaciones demasiado intensas sobre temas como la muerte o el futuro. También se detectan actitudes perfeccionistas que les incapacitan para realizar tareas que hayan podido imaginar intelectualmente o tienen conversaciones adultas, combinadas, en contraste, con actitudes puramente infantiles.

En general, los niños/as con altas capacidades pueden sentir un miedo intenso al fracaso (hasta el punto de no llevar a cabo ciertas tareas por temor a no hacerlas bien), timidez, rechazo frontal de las críticas, ira o sensibilidad extrema para hechos dramáticos que suceden en el mundo.

Algunas pautas de intervención 

En primer lugar, y desde nuestra posición, hay que ayudar a los niños/as -a todos, en general y a los alumnos/as diagnosticados con altas capacidades, en particular- a hacer frente a las emociones intensas. Por eso, hay que ejercitar y fomentar diariamente las conversaciones sobre nuestras emociones y sensaciones, así como dar la mano a todos los alumnos para resolver cualquier conflicto o necesidad.

En las etapas de infantil, los especialistas proponen actividades para fomentar la creatividad en espacios libres, mientras que en primaria se pueden dedicar algunas horas lectivas a profundizar sobre ciertos conocimientos. En las etapas de secundaria se deja espacio para la investigación y la elaboración de nuevos contenidos, tareas que puedan resultar útiles para animar a los alumnos, hacerlos sentir libres y capaces de explorar nuevos ámbitos.

Y tú, ¿cómo trabajas con los alumnos y alumnas con altas capacidades?

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Atender la diversidad en el aula es un derecho de los alumnos y las familias reconocido en la legislación vigente. Los equipos docentes tienen que aplicar sus conocimientos sobre la diversidad, para integrar al máximo a aquellos alumnos que por un motivo u otro cuentan con necesidades especiales de aprendizaje. Y aunque los docentes disponen de formación e información suficientemente exhaustiva sobre la atención a la diversidad, aplicarla en casos prácticos no siempre es fácil. Podríamos decir que no lo es nunca y que aquello que hemos leído o aprendido en la teoría, difícilmente encaja perfectamente en la vida real.

El día a día en el aula

Los grupos de alumnos con los que convivimos cada día suelen ser numerosos. Este es una de los primeros obstáculos a los que nos enfrentamos cuando atendemos a aquellos alumnos que presentan alguna dificultad añadida, porque tienen alguna discapacidad, algún tipo de patología, altas capacidades o porque simplemente son recién llegados y no tienen ninguna noción del idioma. Que sea más fácil atender la diversidad dependerá de las políticas que haya decidido aplicar cada equipo en cada centro, pero también del tiempo. La convivencia diaria en el aula permitirá al docente observar al alumno o alumnos que presentan dificultades con más atención, conocer su carácter, sus necesidades; convivir y ayudarlos.

El apoyo del entorno familiar

Es fundamental. El marco familiar tiene una importancia vital en el desarrollo de los niños, así que ya podéis imaginar cuál es la relevancia de este apoyo en el caso de los alumnos que tienen necesidades educativas especiales.

Uno de los obstáculos con los que se puede encontrar el docente son las diferentes actitudes y sentimientos que las familias experimentan hacia su hijo o hija. Algunos pueden negar la evidencia que el niño tiene dificultades, otros pueden sobreprotegerlo, sentirse preocupados o mostrarse beligerantes frente al papel de su hijo, de los docentes y del resto de niños que lo acompañan en el aula. A veces, la incertidumbre y el desconocimiento pueden derivar hacia actitudes poco productivas que como docentes podemos reconducir.

No será fácil. Pero como profesionales tenemos la capacidad de guiar a las familias, explicarles la naturaleza de la problemática y mostrarnos comprensivos. Una relación serena favorecerá la confianza de la familia en beneficio del niño.

Una atención completa

Una vez detectado el caso, los docentes tenemos la obligación de favorecer la integración del alumno en el aula, procurar que haya una atención individualizada y coordinarnos con todos los profesionales que nos puedan ayudar. A partir del segundo ciclo de educación infantil podrá intervenir el maestro especialista de educación especial. Será este quien se encargará de complementar este apoyo con el logopeda, el fisioterapeuta, el pediatra y los profesionales de los centros de atención psicopedagógica. Todos estos agentes pueden colaborar con el tutor para elaborar o recomendar aquellos materiales adaptados o específicos que el alumno necesita.

Si no se atienden las necesidades específicas del niño, del entorno familiar y del comunitario, corremos el riesgo de ofrecer una atención parcial e insuficiente.

Estos son algunos de los escollos reales que tendremos que superar al poner en marcha un programa de atención a la diversidad. ¿Te has encontrado con otros problemas o dificultades?

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Las aulas no son espacios homogéneos. Las conforman alumnos con diferentes necesidades, procedencias y capacidades. La educación pública tiene que garantizar la atención de las diferentes realidades existentes y ofrecer el apoyo en el aprendizaje de todos los alumnos. Esto incluye el acompañamiento de los niños y niñas con necesidades específicas y altas capacidades intelectuales.

¿Cómo se detecta que un alumno tiene altas capacidades?

Lo más frecuente es que tanto los padres como los docentes, que son los que están más cercanos al niño, sean los que observen que un niño tiene altas capacidades intelectuales. Lo más adecuado, en este sentido, es dejarse aconsejar por los docentes y confiar en las herramientas que todas las familias tienen a su alcance ya que la escuela las pone a su disposición.

En algunos casos, las señales de alerta no siempre tienen que ver con un rendimiento excelente. De hecho, muchas veces está claro que un alumno tiene un alto potencial pero presenta problemas de conducta, ausencia de motivación o malos resultados académicos, aunque esto no es determinante.

La importancia de los protocolos

Bajo la sospecha de un caso de altos capacidades, hay que ofrecer a las familias todo el apoyo posible y dejar claro que la escuela y los docentes serán capaces de dar respuesta a las necesidades de este alumno. La búsqueda de apoyo externo y privado a veces puede convertirse en un escollo y entrar en contradicciones con la dinámica y el proceso del centro. Por este motivo es importante hacer reuniones periódicas para que la familia, el centro escolar y el centro externo trabajen en la misma línea.

En este punto tienen que activarse una serie de protocolos que consistirán en observar el comportamiento del alumno. En esta interesante guía impulsada por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, Protocolo para la detección del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo asociadas a altas capacidades intelectuales, encontrarás una serie de herramientas de observación que tienen que rellenar las familias, los docentes y los mismos alumnos, en el caso de que sean mayores y tengan la capacidad de autoevaluarse.

Una vez detectadas estas características, siempre con la ayuda del equipo psicopedagógico del centro, habrá que poner en marcha la intervención. Entre otras prácticas, sería conveniente completar o ampliar los contenidos normales de las diferentes áreas, trabajar la socialización y colaborar en la integración del alumno con el resto de compañeros/as.

Lo que buscamos, en resumen, es aceptar las diferencias individuales, facilitar y potenciar la autonomía y el sentido crítico del alumno. Todo esto acompañado de un esfuerzo importante para reforzar y favorecer su autoestima.

¿Es fácil detectar que un alumno tiene altas capacidades? ¿Te has encontrado algún caso? ¿Cómo has actuado?

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¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un problema relacionado con el neuro desarrollo que puede afectar a un 5 o 7% de los niños/as. Algunos síntomas que han descrito los expertos nos hablan de problemas para prestar atención, estar tranquilos y concentrados en una tarea o controlar su comportamiento. Esto puede desencadenar en problemas en casa y, como es lógico, en un bajo rendimiento escolar.

No se sabe con certeza cuáles son las causas. Probablemente es una combinación de diversos factores. Se habla de genética, plomo (presente, por ejemplo, en las pinturas), abuso de sustancias nocivas durante el embarazo (alcohol, tabaco...), daños cerebrales o algunos aditivos alimentarios.

Características

Los niños y niñas que sufren TDAH (normalmente el diagnóstico se hace a partir de los 6 años) pueden experimentar algunos de estos síntomas:

  • Distracciones y olvidos frecuentes.
  • Problemas para seguir instrucciones o acabar cosas.
  • Perder siempre juguetes, libros y otros objetos.
  • Inquietud e impaciencia generales.
  • Comentarios inadecuados y falta de control emocional.

Si el niño/a presenta varios síntomas asociados y sospechamos de posible TDAH habrá que ponerse en contacto con los agentes adecuados para empezar un proceso de diagnóstico. Tendréis que explicar, en todo momento, la problemática a las familias y ofrecerles toda vuestra ayuda y colaboración para tratar y acoger al alumno/a, en caso que sea diagnosticado de TDAH, para que se integre al máximo en la dinámica del aula, siempre atendiendo su diversidad.

Debate abierto: ¿un exceso de diagnósticos?

En los últimos años, los diagnósticos de TDAH en niños y niñas se ha incrementado de manera sorprendente. Tanto es así que las autoridades sanitarias norteamericanas han alertado del exceso de nuevos diagnósticos en menores de 4 a 17 años. En este país, los casos han aumentado un 53%. En España el porcentaje es más bajo, pero hay expertos que creen que el nivel de diagnóstico todavía es muy reducido.

El estudio proporcionado por las autoridades norteamericanas nos habla de un incremento motivado para la publicidad positiva de los medicamentos por parte de las farmacéuticas (hay que tener en cuenta que los niños/as con TDAH son tratados con medicamentos estimulantes y también con terapia). Hace poco, el doctor Jerome Groopman, profesor de medicina en la Universidad de Harvard, hablaba a The New York Times de cierta coacción a los médicos, en la actualidad, para definir si el comportamiento de los niños/as es anormal o no, en lugar de pensar primero si se trata de actitudes propias de la infancia.

Y tú, ¿has notado una proliferación de los casos de TDAH en el aula?