La Educación Visual y Plástica no debería ser una materia aislada en nuestras aulas. Cuando hablamos de Educación Visual y Plástica hablamos de arte. Y si ponemos el arte en el centro de todo, nos encontramos sobre la mesa con numerosas conexiones con otras áreas de conocimiento. 

Trabajar mirando hacia distintos horizontes en los contenidos de la Educación Visual y Plástica es un oportunidad para ofrecer a los alumnos una visión transversal de distintas materias y conceptos. Así, los docentes debemos saber que no solo educamos en el arte, sino que acompañamos a los niños y niñas en muchos otros aprendizajes, como la música, el cómic, la historia, las matemáticas, la lengua…

Y no solo eso. Un aprendizaje transversal a través de la Educación Visual y Plástica también implica la expresión oral, el intercambio de emociones y su representación a través de las creaciones. Hoy queremos hablarte de las diferentes conexiones posibles entre la Educación Visual y Plástica con otras áreas de conocimiento. ¡Vamos allá! 

El cómic: lengua y expresión

El noveno arte, el cómic, siempre ha estado accesible. ¿Cuántos niños han disfrutado, desde hace décadas, de los populares tebeos? Hoy el mundo del cómic se nutre, además, de un amplio abanico de propuestas, ricas y variadas, que pueden convertirse en un recurso magnífico para los docentes. En el Área de Educación Visual y Plástica, pero también en materias como Lengua, Literatura o bien Historia. Propuestas como las de la colección Mamut de Bang Ediciones nos pueden resultar útiles para acercar el cómic a los más pequeños (a partir de 3 años) en sus primeras lecturas, a través de un lenguaje tan placentero y visual como es este. Aquí encontramos grandes propuestas de éxito, como la serie Superpatata de Artur Laperla, Marcopola de Jacobo o Astro-Ratón y bombillita de Fermín Solís. 

Títulos tan fundamentales como los de Astérix y Obélix de Goscinny y Uderzo o la ingeniosa y divertida colección de Ana y Froga d’Anouk Ricard pueden resultarnos de gran ayuda para presentar el formato. Ya en secundaria, hay obras que pueden ayudarnos - y mucho -  introducir una gran variedad de temas: Arrugas de Paco Roca (la vejez, el Alzheimer), Adolf d’Osamu Tezuka (la Segunda Guerra Mundial), Mary Shelley: la muerte del monstruo de Julio César Iglesias y Raquel Lagartos (una biografía para explorar el universo de la creadora de Frankenstein) o bien Antonio Machado. Los días azules de Josep Salvia y Cecília Hill (un recorrido por los últimos años de vida del poeta Antonio Machado). 

Al proceso de lectura hay que añadir otra fase, que probablemente fascinará a los niños y a los jóvenes. Es el de creación. Un taller de cómic es una propuesta perfecta para trabajar en diferentes direcciones de la expresión visual y plástica, el lenguaje y la narrativa.

Matemáticas: observación, análisis y vivencia

En su visión sobre docencia y aprendizaje, Smole (2000) recuerda a los docentes que el aprendizaje matemático, ya desde la educación infantil, no puede realizarse a través de actividades ocasionales y fortuitas. Desde las primeras edades, hay que ofrecer a los niños situaciones culturales y de interacción con el resto. 

Tenemos en nuestras manos la capacidad de crear situaciones didácticas en las que puedan fusionarse los contenidos del aprendizaje matemático y del área de Educación Visual y Plástica. Una de muy interesante puede ser la de la observación, el análisis y la interpretación de obras de arte (pintura, escultura y arquitectura), centrada en la descripción objetiva de los elementos del alfabeto visual que se pueden reconocer en la obra: líneas, puntos, manchas, figuras, volúmenes, superficies, texturas, colores...

La siguiente fase, que es la de la interpretación, debe ofrecer  los alumnos la evocación creativa, centrada en la obra contemplada. ¿Qué crees que es? ¿Qué te recuerda? ¿Qué título le pondrías? Las dos fases ofrecen al niño la capacidad de ser analíticos y, a la vez, de poner en funcionamiento la extraordinaria maquinaria creativa. 

Música: colores, sonidos y emociones

Como máximo, dedicamos a la materia de música un hora a la semana. Al igual que la Educación Visual y Plástica, esta suele ser otra de las materias relegadas a la anécdota o el pasatiempo. A pesar de eso, desde el punto de vista científico, hay estudios que demuestran cómo es de importante la música, las artes visuales y el movimiento en el desarrollo del cerebro y de la función cognitiva. De hecho, no hay cultura, ni pasada ni presente, que no haya desarrollado de algún modo las artes.

La música nos produce bienestar, porque es capaz de estimular nuestro sistema de recompensas cerebrales. La música nos hace liberar dopamina y esto nos hace sentir bien. Y si pudiéramos practicarla, todavía más. 

Pero, ¿qué relación existe entre la música y el arte? Wagner o Chopin relacionaban la música con el color y la pintura. Kandinsky supo dar matices psicológicos al color y el compositor y pianista Scriabin asoció colores a doce tonalidades de la música. 

Las teorías asociativas entre música y color son complejas y profundas. Por este motivo, os recomendamos la lectura del trabajo de Rocío Barrio Paz donde, además, se nos ofrecen distintas propuestas de intervención con los alumnos en el aula.

Una de las más interesantes consiste en realizar una audición en el aula de dos fragmentos musicales del Concierto para flauta nº1 y del Requiem de Mozart, sin haber explicado antes a los alumnos las teorías sobre el color. La experiencia es un ejemplo de cómo dejar confluir dos materias, ofrecer a los niños espacio para la expresión de las emociones y la creación y obtener resultados sobre una actividad, interesantísimos en el ámbito pedagógico y en nuestra propia área de intervención. 

El desprestigio que ha experimentado a lo largo de toda su historia una asignatura como la Educación Visual y Plástica no es nuevo. Este triste descubrimiento ya lo han hecho hace años todos los que se dedican a impartir la materia y a ofrecer a sus alumnos contenidos y experiencias vinculadas al área. Que no es otra que el área de la vida, de la expresión y de la comunicación de emociones vitales. 

Una herramienta maravillosa, minimizada y degradada demasiadas veces, hasta el punto de convertirla en la hora de hacer manualidades. En un pasatiempo banal. O, en el peor de los casos, en una pérdida de tiempo. De este modo, a los docentes que se dedican a transmitir sus conocimientos en este ámbito, les toca hacer un esfuerzo doble, que va más allá de pensar y programar actividades ajustadas a los contenidos que quieren transmitir. También hay que trabajar en la conquista de los alumnos desmotivados, a los que no interesa el área, y hasta librar una lucha en el propio espacio docente para reivindicar para la Educación Visual y Plástica la posición que merece. 

Nuestra sociedad ha cambiado mucho. Y en estos momentos es necesario prestigiar la Educación Visual y Plástica desde la primera infancia y ofrece a todos los alumnos la oportunidad de disfrutar, descubrir, explorar y crecer a través de la alfabetización visual. Hacerlo a través de una nueva mirada educativa y mediante propuestas artísticas atractivas e innovadoras. 

Las emociones, vehículo para la expresión

El arte es fundamental para la expresión de las emociones. Funciona como un excelente vehículo de transmisión, que nos ofrece la oportunidad de iniciar grandes conversaciones. Aquellos que crearon obras de arte lo hicieron, en su momento, con un deseo de expresión y comunicación que perdura a lo largo del tiempo. Emular esta experiencia  través de la creación propia puede ser un mecanismo excelente para la expresión de las emociones y, en el caso de los alumnos con dificultades, convertirse en un buena oportunidad, terapéutica, placentera y poderosa, en el sentido de evocar espacios de calma, meditación y creatividad.

Contra las pantallas y las urgencias actuales es necesario regresar a los orígenes. Y en esto es muy importante contar con el apoyo de las familias. Este espacio bien hallado en el aula puede servir y debería tener continuidad en casa y en familia. Y si bien hay realidades muy diversas, es interesante que desde nuestro papel como docentes, seamos capaces de ofrecerles herramientas y recursos para amplificar y acomodar el trabajo realizado en el aula.

Esto nos vendrá genial, además, para contribuir a la tarea de prestigiar el área de Educación Visual y Plástica, también entre las familias. 

Detrás de una gran obra hay un gran autor 

Conectar con aquello que nos conmueve y nos interesa del arte - a través de la literatura, la música, la pintura, la escultura, el cómic, el cine… - es una de las experiencias más placenteras para el ser humano. El arte puede ser, entre muchas otras cosas, una especie de refugio y hay que potenciarlo, también desde la Educación Visual y Plástica. 

Todos los artistas tienen historias sobrecogedoras, oscuras, resilientes, emocionantes… Y todos tenemos sus vidas a nuestro alcance. En este sentido, el docente puede usarlas como apoyo para la introducción del autor o la autora en el aula. 

Por ejemplo, tenéis a vuestro alcance el bestseller en forma de biografía ilustrada de Maria Hesse sobre Frida Kahlo. Se trata de un paseo encantador, repleto de recursos visuales para introducir la vida y la obra de la artista mexicana. 

Loving Vincent es un largometraje que recorre la apasionante vida de Vincent Van Gogh en 65.000 fotogramas animados pintados a mano por artistas de todo el mundo.

Además, hoy disponemos de distintas colecciones literarias que exploran la biografía de las grandes olvidadas (en femenino), tanto en el ámbito de la literatura, como en el arte, las ciencias o la cooperación, entre otros. A partir de aquí, podemos ofrecer a los alumnos acceder a más obras a través de vídeos, presentaciones… y lógicamente, darles a ellos la posibilidad de investigar, indagando en esas anécdotas y características que les resulten más interesantes y a partir de ahí, poner en marcha las actividades que les inspire la obra del autor. 

Y no solo desde la vertiente de los autores. A través de la conversación, podemos descubrir intereses inspiradores para crear a partir de estos. ¿Apasionados de los dinosaurios? ¿De los simios? ¿De los piratas? Los campos de investigación son infinitos. 

Un punto de partida: espacio para crear

La hoja en blanco es una puerta abierta al miedo, tanto para adultos como para niños. La Educación Visual y Plástica debe ser un huerto abonado con inspiración, respeto y herramientas que permitan a los alumnos trabajar en confianza y no con falsas creencias autoimpuestas: “yo no lo sabré hacer” o, aún peor: “no he nacido con este don”. La expresión debería ser un derecho y un oportunidad para todas las personas. 

Por todo esto, debemos ofrecer a los alumnos materiales para la observación, que funcionen como punto de partida y que, conjugados con la conversación y las emociones compartidas, sirvan para dar paso al proceso de creación. Un proceso al que todos deberíamos estar invitados. 

Como docentes tendremos que poner en marcha actividades que nos inspire la obra del autor, experimentar con sus técnicas (o similares), las gamas cromáticas más utilizadas y hasta la figuración, siendo conscientes de que los alumnos trabajarán a diferentes velocidades, con objetivos y recorridos bien distintos, pero todos perfectamente válidos y preciosos al mismo tiempo. 

¿Sabías que, contra más formación tiene una persona, más posibilidades tiene de conseguir mejores condiciones de vida? Definitivamente, educar transforma vidas… ¡y sociedades! Esto es todo lo que nos ofrece la educación: 

Mejora nuestro nivel de vida

Theodore Shultz, economista norteamericano (1902-1998), fue uno de los primeros en reconocer que el gasto en educación no era un gasto como tal, sino una inversión. Premio Nobel de Economía (1979), este teórico demostró con sus estudios que invertir en educación tiene una rentabilidad directa en las personas. Además de mejorar su nivel de renta, están en disposición de conseguir más bienestar.

Y nuestra sociedad...

La educación no solo nos ofrece la posibilidad de mejorar nuestro nivel de vida. También nos ayuda a transformar la sociedad. La educación en una edad temprana y el fomento de escolaridad, mejora las aptitudes de los niños y niñas, reducen la delincuencia y generan bienestar social. De hecho, las personas que tienen más estudios pagan más impuestos, los cuales acaban repercutiendo en toda la sociedad. 

También nos alarga la vida 

Según Adriana Lleras-Muney, profesora de Economía en la Universidad de California (Los Ángeles), las personas que tienen un nivel educativo más elevado se comportan de una manera diferente. Fuman menos, beben alcohol moderadamente, hacen más ejercicio, tienen un peso normal y van más a menudo al médico. Esto quiere decir que son más saludables y tienen más probabilidades de vivir más tiempo.

Nos hace ser más respetuosos con el medio ambiente 

Las personas que tienen niveles de educación más elevados, suele preocuparse más por el medio ambiente y acostumbran a emprender iniciativas sostenibles. Según la Unesco, el 46% de las personas con estudios superiores se muestran preocupadas por el medio ambiente, frente al 37% de las que habían cursado bachillerato y un 25% de los que tienen estudios inferiores a la secundaria. 

… ¡Y nos hace felices! 

Para San Agustín (354-430), la auténtica felicidad y el objetivo último del comportamiento humano era el conocimiento. Desde su punto de vista, la educación era el camino que debía conducir al pueblo a la felicidad. 

¿Y tú, también has notado la poderosa energía transformadora de educar? 

Han cambiado las cosas en la calle. En la tele. En las escuelas. En las tiendas. En los restaurantes. Y también han cambiado en casa. De hecho, ahora todo gira alrededor de nuestra casa. Los centros educativos, que cerraron el pasado 13 de marzo en todas las comunidades autónomas, apenas tuvieron tiempo de hacerse a la idea. Y los alumnos y las alumnas se fueron a casa desconcertados. Como también lo hicieron docentes y familias. Y la población en general: sin saber si el curso comenzaría pronto de nuevo o si ya podía darse por terminado, si institutos escuelas no volvían a abrir sus puertas. 

Lo que primero empezó con un gran desconcierto, pronto se convirtió en una gran mezcolanza de opiniones y emociones. Las realidades de las familias no son todas iguales. Así, a pesar de que hay padres y madres que se esfuerzan para ofrecer a sus hijos todo el apoyo del que son capaces, hay otros que ni tan siquiera tienen esta opción, porque no disponen de herramientas o recursos o porque, en una situación tan atípica como esta, no se encuentran emocionalmente fuertes como para asumir la carga de tareas e información que desde los centros educativos se quiere transmitir a sus hijas e hijos. 

Es ahora, en esta situación que nos ha llevado al límite, cuando se hace más evidente la importancia de la escuela como espacio vertebrador del conocimiento, de las relaciones sociales, para la formación de los individuos en igualdad de oportunidades. Y, ¿qué hacen las familias? Hemos hablado con padres, madres y alumnos para hacer un retrato de la situación actual y averiguar cómo les afecta. 

La tecnología: un puente hacia el aprendizaje

Los niños y los jóvenes tienen ganas de volver a los centros. Los docentes también. Reconocen que las aulas no son solo un espacio para dar órdenes y mandar trabajo. Las aulas son espacios para el aprendizaje compartido y vivencial, imprescindibles para la socialización y la cooperación. En el aula, con sus alumnos, los docentes tienen la certeza de dar la mano a todos. A distancia, no. 

Para Abril, que tiene doce años y estrenó su primer año de instituto en este curso 2019/20, las cosas no fueron fáciles al principio. “Estos días han sido un poco complicados, porque ni los alumnos ni los profesores estábamos acostumbrados a vernos a través de una pantalla. Resulta bastante extraño”, reconoce. 

Ella ha seguido las clases sin dificultades. Y más allá de que ha tenido que comprar un ordenador, lo lleva muy bien. Reconoce, eso sí, que este no es el caso de algunos de sus compañeros. “Algunos no se han podido conectar porque no tienen internet o portátil”.

Las clases se imparten a diario, aunque algunas asignaturas, como Valores/Religión, las tutorías y evidentemente las partes de laboratorio o taller de Ciencias Naturales o Tecnología se han dejado de hacer. “Todos los días se imparten clases virtuales por videollamada, a través de Google Meet. Cada clase dura 45 minutos y normalmente participo en dos todos los días”.

Si bien los esfuerzos se han multiplicado, parece que la falta de experiencia está originando problemas. Hay herramientas que no funcionan, conexiones que fallan y baterías que se agotan. Los correos también tardan en responderse. Esto hace que tanto alumnos como docentes se tengan que cargar de buena voluntad y paciencia.

“Lo que más echo de menos del Instituto es el contacto con compañeros y profesores. También echo muchísimo de menos a mis amigos”, resume Abril. 


¿Y los padres y madres, cómo lo hacen?

Si hablamos de los más pequeños, de Primaria e Infantil, toca dar voz a los padres y madres. Joan es padre de dos: un bebé de meses y una niña de cinco años. “Yo soy ilustrador y trabajo en casa desde hace años. Estoy habituado al confinamiento”, bromea. Por las mañanas se dedica a los niños y su pareja, que teletrabaja, lo hace por la tarde.

“Es imposible seguir un horario fijo”, reconoce. “Las interrupciones son continuas, ya sea para acompañar a la mayor en las tareas que hemos preparado en casa y para seguir las que nos ofrecen en la escuela; o para jugar, cocinar, ir a la compra… y, claro, seguir mimando al pequeño”. 

“Todo esto hace que los días se alarguen hasta el infinito. Una vez los niños están en la cama, nosotros aprovechamos para seguir trabajando y si podemos, nos levantamos antes para adelantar trabajo. La conciliación, en este caso, pasa por un desgaste físico y emocional brutal”. 

Mónica es mamá de dos niñas. En este caso de una adolescente y de una niña de seis años. Durante los primeros días del confinamiento, trabajaba como técnica de prevención de riesgos laborales y al mismo tiempo, se encargaba de la gestión de la empresa familiar. Su pareja no ha dejado de trabajar, porque forma parte de uno de los sectores que no han parado. 

Al cabo de unas semanas su empresa hizo un ERTO, sí que ahora sigue como autónoma, con dos niñas a su cargo. Es un más difícil todavía. “Primero intenté establecer unos horarios y era un estrés añadido. Quería llevar el trabajo al día, las tareas de las niñas, el orden y la limpieza de la casa… Pronto desistí”. 

El papel de las familias: un factor clave

El papel de las familias siempre es vital, pero en las actuales circunstancias, un buen apoyo en casa puede suponer la diferencia entre perder un curso o salir reforzado de la situación. Joan lo cuenta muy bien. “Nosotros siempre ofrecíamos aprendizajes complementarios en casa. Ahora hemos intensificado nuestro esfuerzo y hemos intentado hacerlo desde el principio. En primer lugar aprovechando los cuadernos y el material que ya teníamos, pero luego, y viendo que el confinamiento se alargaba, adquirimos cuadernos como apoyo para el aprendizaje”. 

“Ahora, desde que la escuela nos ofrece actividades semanales, intentamos seguirlo todo. Hay días, sin embargo, en los que no estamos animados. Si nos sentimos cansados, una parte u otra, si nos sentimos tristes o poco motivados, lo dejamos para el día siguiente. Pero esto lo hemos aprendido al cabo de los días. Es mejor así si no queremos perder el Norte”, reconoce Joan. 

Mónica incide también en el factor emocional. “Ya lo hacemos siempre, pero durante estos días, como todo el mundo, hemos vivido momentos de inquietud, de incertidumbre o incluso de miedo. Los días son largos y gestionar las emociones es complicado. A pesar de todo, creo que las pequeñas están conduciendo esta situación mucho mejor que los adultos, con un grado de madurez que nunca habría podido imaginar”.

4 Comments

El día 13 de marzo, casi todas las comunidades autónomas gestionaron el cierre de todos los centros educativos del país. El día siguiente, el Gobierno de España anunció el decreto de Estado de Alarma a causa de la crisis sanitaria por la COVID-19. Comenzaba un confinamiento largo y difícil que ha truncado el tercer trimestre del curso 2019/20. 

Durante siete semanas, las Consejerías de Educación ha emitido diferentes órdenes. Una de las últimas, poner en marcha el tercer trimestre en la modalidad online. De este modo, la mayoría de alumnos de infantil, primaria y secundaria se encuentran ahora mismo siguiendo el curso, pero desde casa. 

Los docentes son la otra parte indispensable de esta ecuación. Después del desconcierto de los primeros días, muchos ya se pusieron en marcha para ofrecer a sus alumnos mensajes de apoyo y contenidos para que, pese a las circunstancias, estos tuvieran la oportunidad de seguir con los aprendizajes.

Pero, ¿qué nos cuentan los docentes? ¿Cómo viven y de qué modo les afecta la situación actual? Y en un futuro, ¿cómo seremos capaces de reiniciar el curso 2020/21? 

Un confinamento precipitado 

Lo cierto es que el  confinamiento nos pilló a todos desprevenidos. “Nosotros supimos algo del cierre de la escuela por los medios de comunicación antes que por el Departamento. Con tanta precipitación, no pudimos prever nada: ni coger materiales, ni pensar más allá. Creímos que el confinamiento pasaría deprisa”, cuenta Marta, docente de la etapa de Infantil y Jefa de estudios de una escuela de Primaria. “Cerramos la escuela con la sensación de mandar al alumnado a casa sin ninguna explicación ni recomendación”.

Pronto se abrió una etapa nueva, con la necesidad compartida, por parte de docentes y familias, de ponerse en contacto: de hacerse llegar mensajes de ánimo y de gestionar, de la mejor manera posible, la transferencia de conocimiento. “La conexión online con el alumnado despertaba en todos nosotros inquietud, pero también oportunidades de aprendizaje”. 

Atender, escuchar y cuidar 

La escuela es un espacio insustituible para la socialización y el aprendizaje en igualdad de oportunidades. Los docentes pronto se dieron cuenta de que era necesario ponerse a trabajar, desde casa y en unas circunstancias complicadas, para atender a todos los alumnos, pero especialmente a todos aquellos que no tienen un entorno preparado o tienen dificultades para acceder a las nuevas tecnologías y, por tanto, de seguir los aprendizajes propuestos desde la escuela, a distancia.

“El inicio del tercer trimestre se daría en confinamiento, así que tuvimos la necesidad de hacer un diagnóstico de la conectividad y dispositivos de las familias. Vimos que la tarea no sería nada fácil, ya que muchas familias ni tan siquiera respondieron la encuesta y tuvimos que contactar telefónicamente, escuchar historias complejas y constatar que la diversidad de las familias y el alumnado (como intuíamos) era significativa. Uno de nuestros objetivos en estos momentos difíciles tenía que ser cubrir esta brecha”, explica Marta. 

En la escuela, y en esto coinciden muchos docentes, se han encontrado con dificultades para usar las nuevas tecnologías, a las que no estaban acostumbrados. “Las realidades familiares de cada docente también son muy diversas y es evidente que, aunque todos quieren estar a la altura, todos estamos adaptándonos a la situación. Si es que hay una adaptación posible, ante una situación tan desconocida como la que estamos atravesando”, concluye Marta. 

El caso de Núria no es tan distinto. Ella es docente en un centro de Educación Especial en el que atienden alumnos de las etapas de infantil, primaria y secundaria de una gran ciudad del área metropolitana. En este caso tenían claro que el primer contacto tenía que hacerse por teléfono, con la voluntad de atender de manera individualizada casuísticas muy diversas. 

“Primero hicimos un buen estudio inicial de las necesidades y capacidades que teníamos. A partir de ahí, cada docente y especialistas del centro han ido ofreciendo actividades semanalmente, retos o recursos de acompañamiento para las familias, según la demanda de cada una de ellas, acompañadas siempre de una llamada de teléfono semanal y de comunicación diaria vía -mail. Esto los que disponen de ordenadores o tabletas, ¡que no son todos! Por suerte ,todos tienen teléfono”. Núria cuenta que en algunos casos la comunicación se establece a diario. “Además, de manera global, todo el claustro ha ido creando recursos de apoyo emocional para todos los niños y niñas, tanto en formato visual como auditivo”. 

Familias: muchas realidades complejas

Hay tantas familias como realidades posibles. Marta tiene muy presente que “como escuela pública tenemos que trabajar para evitar una fractura social que deje atrás a alumnos con una situación socioeconómica desfavorecida”.

Las diferencias y dificultades de muchas familias se hacen todavía más patentes en el centro de Núria. A pesar de todo, cuenta, “la gran mayoría de familias están muy agradecidas, sobre todo por las llamadas. En cuanto a recursos, nos vamos adaptando según demanda. Intentamos que sea material de soporte y ayuda, para no angustiar a las familias. Son momentos complicados, con situaciones muy diversas en cada hogar. El apoyo emocional es muy importante, pero desde una perspectiva del apoyo positivo”. 

En el centro de Marta son muy conscientes de la gran implicación de padres y madres. “Los que han podido, han incorporado la tecnología como herramienta básica de aprendizaje. Somos conscientes del esfuerzo que supone para las familias el apoyo en las tareas educativas. La edad de los alumnos condiciona su grado de autonomía. Nuestros alumnos necesitan supervisión y apoyo en muchas actividades de aprendizaje”. 

A la inquietud actual sobre cómo finalizará este curso, hay que añadir la de cómo iniciaremos el siguiente. La incertidumbre probablemente sea una de las peores compañeras de esta crisis que nos afecta a todos los niveles y no només en la vertiente educativa. 

En el centro de Joan Manel, situado en la provincia de Tarragona, la respuesta de las familias ha sido muy diversa. Y explica, “hemos tenido un poco de todo. Des de familias que han devuelto todas las actividades propuestas, hasta familias que no han enviado nada, muy a pesar de haber contactado con ellas y no manifestar ningún problema aparente”. 

Él echa de menos especialmente el vínculo que establece con los alumnos. “Poder dar apoyo al momento a los alumnos”, señala. “El vínculo emocional con ellos. Asegurar que nadie se queda al margen de nada”, algo que ahora, en la distancia y con las dificultades tecnológicas y comunicativas de por medio, resulta sencillamente imposible. 

Secundària: puede continuar la vida normal? 

Parece evidente, desde hace días, que la vida ‘normal’ entendida como la entendíamos antes ya no regresará. No hasta que la pandemia esté completamente controlada. Un punto que no llegará hasta que no se pueda poner en marcha la denominada ‘vacunación masiva’. 

Lo que empezó como una situación caótica no se ha terminado de resolver. Mercè, profesora de lengua catalana y literatura en 1º y 2º de la ESO, lo explica así: “La última semana fue un poco complicada. Por un lado, ya corrían noticias de cómo se extendería la COVID-19, sobre el cierre de centros, que ya se había hecho efectivo en algunos países con pocos casos; se había celebrado un claustro extraordinario a la hora del recreo para explicar qué medidas se pondrían en marcha para evitar el contagio y todo hizo que, entre una cosa y la otra, hubiera nerviosismo, tanto entre los alumnos como entre los profesores. La falta de información tuvo ahí un papel determinante”. 

Y añade: “Hay que tener presente que el mismo día del cierre había salido en prensa la noticia de que a partir del lunes 16 se cerrarían los centros educativos. Al final, como ya sabemos, fue el mismo 12 de marzo cuando se anunció que al día siguiente se cerraban todos los centros. La decisión tomada a última hora de la mañana, poco antes de que terminaran las clases, no nos permitió organizar nada. No hubo tiempo para reuniones, para comunicarnos con los alumnos, ni con las familias. Personalmente tuve la sensación de falta de previsión”. 

Clases online y exámenes virtuales

A pesar de la situación y la incertidumbre, la actividad educativa se puso en marcha casi en seguida, en el Instituto de Mercè. “Con 2º de Bachillerato seguimos trabajando los contenidos establecidos de manera inmediata. El mismo lunes 16 de marzo me comuniqué con ellos para decirles que era necesario adaptarnos a la situación y que no podíamos esperar a recibir instrucciones. Por tanto, preparé material para trabajar online y lo colgué en Moodle. La primera semana empezamos ya con las clases online. Hemos avanzado materia y hasta hemos hecho un examen. En general, creo que lo estamos consiguiendo. La calidad del trabajo no es la misma, pero estoy bastante satisfecha”. 

Però Mercè y sus compañeros tenían claro que el apoyo académico que ofrecían a los alumnos en cuanto a contenido no podía funcionar sin apoyo emocional: “Antes de las vacaciones de Pascua acordamos hacer trabajo de tutoría. Por este motivo, organizamos una clase de tutoría online, los escuchamos y recogimos sus inquietudes para programar un acompañamiento más personalizado y sistematizado. Desde ese momento, todas las semanas empezamos con una sesión de tutoría online, donde revisamos las tareas, damos pautas para la organización, escuchamos inquietudes y dudas e intentamos resolverlas. Ahora también hacemos sesiones de tutoría individual con alumnado  familias”. 

La problemática de los alumnos con dificultades también se ha tenido que resolver en secundaria: “Estamos haciendo un seguimiento de los alumnos y detectando a todos aquellos que no tienen medios, ya sea ordenador o acceso a internet; el centro, en coordinación con el Departamento de Educación, se está encargando de proporcionarles las herramientas, dicen que esta semana las tendrán. A algunos les hemos hecho llegar las actividades en papel, pero son una minoría. La mayor parte de este alumnado tiene otras carencias a nivel social, familiar, que hacen que la intervención con ellos sea muy compleja y complicada”. 

Colaboración y apoyo entre docentes

En el caso de Mercè, que es profesora de Secundaria, el sistema de coordinación se hace por departamentos y a nivel de tutoría, con los tutores. Esto les ha permitido compartir actividades, elaborar nuevos criterios de evaluación y una rúbrica de evaluación. Durante estos días han compartido herramientas, pero también inquietudes. A nivel de equipo docente también se preparan actividades, se comparten aprendizajes y materiales.

Las plataformas que usan para comunicarse son las mismas que los maestros de Primaria: correo electrónico, Drive para los materiales y Meet o ZOOM, para las reuniones online. 

Sin embargo y en resumen, todos los docentes comparten la opinión de que este sistema ideado de manera improvisada funciona con dificultad. “La tarea docente va mucho más allá de explicar, pedir tareas y corregir. Hacer toda la tarea de acompañamiento es muy complicado en las condiciones que tenemos. Las situaciones individuales de cada alumno son más diversas que nunca y no podemos garantizar que todos realicen los mismos aprendizajes”, señala Mercè. 

Por otro lado, recuerda que no todos los docentes están en la misma situación. Ellos también están confinados con sus familias y algunos tienen hijos pequeños, que requieren atención. “Tenemos, además, la inquietud profesional de no poder alcanzar los objetivos con todo el alumnado, por no hablar de las dificultades derivadas del uso de las nuevas tecnologías. No es una situación fácil para nadie. Tampoco para nosotros”. 

Docencia, futuro y retos

El mayor reto para los docentes llegó el pasado mes de marzo, en forma de crisis sanitaria. Poco podíamos imaginar que el curso escolar 2019/20 sería tan y tan complicado. Mercè está llena de dudas (¿y quién no?), pero concluye esta entrevista con una idea clara: “La educación es la base de la sociedad y la acción educativa no se puede atender únicamente desde la escuela. Hay que trabajar en complicidad con las familias y los gobiernos tienen que apostar de manera definitiva y clara por un educación pública de calidad, y esto significa dedicar recursos, a la educación formal, a la no formal, pero también tener unas políticas sociales que permitan la conciliación familiar y laboral”. 

Habrá que aprender a valorar, por otro lado, la tarea que hacen las familias desde casa, reconocer las bondades del teletrabajo… “A valorar las cosas del día a día y finalmente, a reflexionar sobre la necesidad de tener unos recursos públicos de calidad al alcance de todos”. 

** Gracias a la colaboración de todos los docentes que han dado su punto de vista para la elaboración de este artículo con sus valiosísimas opiniones y experiencias ** 

1 Comment

En el año 2009, María Acaso, profesora e investigadora especializada en el área de Educación Artística (Universidad Complutense de Madrid y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia) publicó un libro, no exento de polémica, que se definía perfectamente a través de su título: La educación artística no son manualidades: Nuevas prácticas en la enseñanza de las artes y la cultura visual. Los Libros de la Catarata, Madrid, 2014

Y si bien el libro recibió muchas críticas, con las cuales la autora no está del todo en desacuerdo, este ha servido para asentar muy bien las bases que ha de tener, según el criterio de una profesional como Acaso, la educación artística en las aulas. 

Las manualidades son cosas que hacemos con las manos, sí. Pero con las manos lo hacemos casi todo: fregar los platos, poner agua con una jarra, doblar toallas de baño. La magia de todo, sin embargo, reside en cómo hacemos estas cosas y por qué las hacemos. Y según Acaso, los productos artísticos deben trabajarse sobre tres grandes premisas: el proceso, la creatividad y el conocimiento. No podemos construir, pues, la experiencia de la educación visual y plástica sobre un taller de hacer muñecos con tubos de rollos de papel higiénico. 

En la nueva educación visual y plástica, niños y docentes tienen un papel protagonista en el proceso creativo. Pero, ¿por qué? ¿Por qué razones hay que dar la relevancia que tiene esta área de conocimiento en las aulas? ¿Cuáles son las bondades de invertir tiempo y recursos a los procesos de creación?

1. Contribuye, como un juego, al desarrollo intelectual de los niños

La expresión plástica es un proceso de simbolización que impulsa el desarrollo intelectual de los niños. La teoría de Piaget, basada en la tesis evolucionista de James Mack Baldwin, a la que hace referencia en este artículo Acaso, explica que el desarrollo de la expresión plástica constituye un proceso de simbolización imprescindible para el desarrollo intelectual de los niños. Piaget defiende que los niños no son adultos menos informados, sino que, bien al contrario, son seres humanos en pleno proceso de desarrollo de su inteligencia. El juego es el proceso de simbolización más importante y la expresión plástica, un juego más. 

2. Ofrece un espacio único (e indispensable) de expresión emocional

Investigadores como Read o Richardson consideran que los niños y las niñas practican el arte porque tienen una necesidad innata de expresar sus emociones. Si bien estas teorías estan influenciadas por el psicoanálisis, la expresión artística es imprescindible para la salud mental de los niños. Así, el arte infantil no es una finalidad, sino un medio. A través de la expresión artística, los niños y niñas liberan sus ansiedades, sus miedos y sus problemas… 

3. Crea conciencia de tiempo, espera y valor

Las obras de arte requieren tiempo. ¿Alguien conoce un buena película que se haya hecho en unas horas? ¿Quién ha leído alguna vez un buen libro de poemas escrito en menos de una semana? Los buenos procesos creativos requieren tiempo y, por tanto, generan conciencia de espera y nutren de valor cualquier obra. Sí, también la de los niños, que, reiteramos, no son adultos menos informados, sino seres humanos desarrollando su inteligencia, con los cinco sentidos desplegados. 

4. Abre horizontes y ensancha puntos de vista

¿Qué hay más allá de una obra de arte? Precisamente es la consideración de los niños como seres capaces, preparados para el descubrimiento de la vida, que es necesario nutrir el aula de nuevos horizontes artísticos y culturales. A través de la educación visual y plástica tenemos la oportunidad de compartir juntos un camino lleno de descubrimientos y referencias. El arte asociativo, el poder de las imágenes y la facultad de crear a través de nuevos modelos es una experiencia única y vital para contribuir al crecimiento de los niños en el aula. Hay que tener en cuenta, además, que la educación artística tiene en su paraguas otras expresiones: la plástica, la musical, la corporal, la verbal… profundamente ancladas en los sentimientos.

5. Nos conduce a una razón intelectual

Todas las obras de arte, entendidas como tales, se construyen sobre una razón intelectual que nos conduce necesariamente a la reflexión. Así, por ejemplo, Germinal (Emile Zóla) es una novela naturalista que pone sobre la mesa la lucha de los trabajadores contra el capital; el Guernica (Picasso) evoca la barbarie de la guerra. Hasta la Fuente (Duchamp), un urinario, revela el profundo deseo de desacralización del artista.

Resumiendo, estas no son las únicas razones por las que pensamos que hace falta trabajar la educación visual y plástica en el aula. Reivindicamos, además, la educación artística, consciente y profunda, que contribuya a la expresión de los niños y reconozca su capacidad y necesidad de expresarse y expresar.

Este mes os proponemos una manualidad divertida relacionada con la naturaleza. En un vaso con la imagen de niño o niña, plantaremos semillas y las plantas que crezcan será su pelo.

Material necesario:

  • Vaso de plástico o bote transparente
  • Tierra
  • Semillas
  • Foto con la cara del niño o de la niña
  • Agua

Pasos a seguir:

1.Llenar el vaso con tierra hasta un poco más de la mitad.

2.Poner las semillas (como en casa no teníamos semillas, hemos puesto lentejas).

3.Poner más tierra hasta tapar las semillas, casi hasta la parte de arriba del vaso o bote.

4.Imprimir la fotografía del niño o niña y recortarla para que acabe en la frente y engancharla en el vaso o bote.

5.Regar un poco cada día hasta que crezca el cabello.

¡Queremos ver vuestras creaciones!

¡Así es como ha quedado la nuestra!

Billy Elliot (2000) es una película británica del género del drama dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell, Gary Lewis, Jamie Draven y Julie Walters. Esta narra la historia de Billy Elliot, un niño que vive con su padre Jackie, su hermano mayor Tony i su abuela, en el contexto de la va de mineros del Reino Unido, durante los años 1984 y 1985.

EL ARGUMENTO

El padre de Billy inscribe al chico a un centro para que aprenda boxeo, pero a él no le gusta nada. Un día la profesora de ballet imparte clase en la misma sala del gimnasio y Elliot descubre su verdadera pasión. A pesar de que su padre no quiere, él hace clase a escondidas con la profesora de baile hasta conseguir su objetivo y, finalmente, triunfar. ¿Lo conseguirá? ¿Contará finalmente con el apoyo de su familia?

ASPECTOS A TRABAJAR ANTES DE VER BILLY ELLIOT

Al visionar y trabajar la película en el aula hay que tener en cuenta unos aspectos clave. En este sentido, y antes de verla con los alumnos, es importante que se expliquen algunos conceptos como:

  • La situación sociocultural y económica del entorno de Billy Elliot. La película está ambientada en los años 80, en un pequeño pueblo muy humilde (la gran mayoría de familias trabajan en la mina), la cual cosa explica la manera que tienen de relacionarse los personajes.
  • La huelga del colectivo minero, que condiciona sin lugar a dudas la fuerza de los personajes así como la situación de Billy, es una cuestión de fondo muy importante, de manear que hay que explicar bien qué significa la huelga, por qué luchan los mineros y por qué hay opiniones divergentes entre el colectivo.

VALORES Y EMOCIONES QUE VEREMOS EN BILLY ELLIOT

La carga emocional de la película es bastante intensa. Nos encontraremos ante un chico que aspira a un sueño, pero que ve frustrados sus intentos por adentrarse en el mundo de la danza. Por otro lado, por los prejuicios de su padre que ve la danza como una disciplina puramente femenina; por otro lado, las carencias económicas que desembocan en la huelga minera y en las penosas condiciones de la familia.

La agresividad con la que se manifiestan los personajes, incluido Billy, es una de las cuestiones más trascendentes. Aprender a gestionar la rabia y las emociones negativas será uno de los escollos a superar por parte de Elliot y su entorno. Las adversidades a las cuales tienen que hacer frente el chico y su familia son el origen de todo. De hecho, su actitud en la prueba de ballet pone en peligro la posibilidad de superarla.

La resiliencia es otra de las emociones que rezuma la película y que permite a Billy Elliot, a través del esfuerzo y la constancia en los entrenamientos, acceder a su sueño. Además de ejercitar su cuerpo para la danza, Billy también tiene que luchar para hacer frente a los estereotipos sociales y a les viejas creencias, que amenazan con dejarlo fuera de juego.

Otro valor fundamental que aparece en esta película es el de la confianza. Tanto la profesora de danza como la abuela de Billy (que también había querido ser bailarina) son clave para él, porque le dan la fuerza necesaria para romper las barreras establecidas, tanto por la sociedad como por su familia, en este caso formada por su padre y el hermano.

LA ESCENA DESTACADA

Es una escena mágica de la película. Es de hecho, la escena que marca un antes y un después en la vida de Billy Elliot en su faceta de bailarín. Una noche, mientras el chico juega con su amigo a bailar, casi a escondidas en el cuadrilátero de boxeo del gimnasio, su padre es advertido por el profesor de boxeo: Elliot esta dentro, bailando.

Ante la situación, el chico, profundamente avergonzado, renace de sus cenizas y empieza a bailar para su padre. Es entonces cuando el hombre, embargado por la emoción, sale corriendo hasta casa de la profesora de Elliot para decirle que hará lo que sea para que su hijo pueda luchar por el sueño de ser bailarín.

Se acerca el día del padre y el mejor regalo que le podemos ofrecer es pasar tiempo con él. Por eso, la manualidad de este mes es un tres en raya hecho por nosotros con la finalidad de jugar horas y pasarlo súper bien. Mientras jugamos podemos aprovechar para hablar de muchos temas i conocernos mejor.

Jugar al tres en raya hace trabajar muchos aspectos, de los cuales destacamos:

  1. Coordinación ojo-mano: los ojos analizan las fichas y el juego en general. A la vez, nuestras manos ejecutan de forma coordinada según la información obtenida.
  2. Concentración: para utilizar una buena estrategia es necesario estar atento.
  3. Estrategia, razonamiento y resolución de problemas: si queremos ganar tenemos que pensar una buena estrategia y los movimientos del oponente hacen que constantemente resolvamos problemas.
  4. Habilidades emocionales: como la paciencia cuando esperamos, el hecho de perder o ganar, el disfrute del juego y, sobre todo, el vínculo que se establece con el otro jugador.
  5. Conceptos matemáticos: se trabaja el concepto de cantidad (hasta el número 3) y la orientación espacial.
  6. Creatividad: puedes crear tu propio tres en raya y disfrutar de la creación y del proceso.

Para hacer nuestro tres en raya nos hemos inspirado en la primavera y hemos transformado las piedras en mariquitas y abejas.

Material necesario

  1. Piedras lisas
  2. Pinturas
  3. Pinceles
  4. Cartón o cartulina cuadrada para hacer el tablero
  5. Regla
  6. Lápiz i rotulador

Pasos a seguir

  1. Nosotros primero hemos hecho el tablero, pero se puede hacer más adelante. Medimos el cartón cuadrado y lo dividimos en tres partes dibujando dos líneas horizontales y dos líneas verticales. Después lo repasamos con un rotulador. Pero se puede decorar a vuestro gusto.

2. Despues pintamos las piedas. Primero pintamos tres piedras de color rojo, para hacer las mariquitas 🐞, y tres de color amarillo, para las abejas 🐝. Y las dejamos secar.

3. Una vez estén secas, pintamos de color color las cabezas, las pintitas en las mariquitas y las rayas en las abejas. Y volvemos a dejarlas secar.

4. Pintamos de color blanco dos redondas en cada piedra para hacer los ojos y cuando esté seco, pintamos el punto negro para que quede bonito.

5. Una vez esté todo seco, ¡ya podemos jugar y disfrutar de un fantástico rato con papá!



Una parte de lo que pagan los alumnos por los cursos de la plataforma se destina íntegramente cada año a causas que de verdad importan

Educación Docente y SomDocents, las plataformas de formación para docentes, renuevan un año más su compromiso de destinar un tanto por ciento del importe de los cursos que pagan sus alumnos a fines solidarios. Esta tradición se materializa cada año con diversas colaboraciones con entidades sin ánimo de lucro, que trabajan para favorecer a personas con dificultades cerca de casa.

«Cada año destinamos un tanto por ciento de nuestra facturación a causas solidarias. Eso quiere decir que una parte del importe de los cursos que pagan nuestros alumnos siempre está destinada a causas que de verdad importan», explican desde Educación Docente.

AFANOC, una prioridad

AFANOC

Lamentablemente, el cáncer es una enfermedad que a todos nos toca o nos ha tocado alguna vez de cerca. Por eso, y porque los niños y niñas son el futuro, cada año Educación Docente destina una parte del donativo a AFANOC (Asociación de Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Cataluña), en el Hospital Vall d'Hebron y en La Casa de los Xuklis, una casa de acogida para niños y adolescentes con cáncer y sus familias.

Un fondo marino en el Hospital Parc Taulí de Sabadell

A la donación que habitualmente hacen Educación Docente y SomDocents a AFANOC hay que sumar otra parte, que en esta ocasión han hecho a un proyecto muy emocionante. Se trada de Una Ona de petits somriures (una ola de pequeñas sonrisas), a través del cual se trabaja para convertir los espacios del hospital Parc Taulí de Sabadell en un fondo marino de fantasía y juego.

En este caso, Educación Docente y SomDocents colaboran en la ambientación del hospital de día. A través de estas colaboraciones se esta llevando a cabo la reforma y mejora de las instalaciones, con una nueva decoración inspirada en un fondo marino, la renovación del mobiliario de las habitaciones, para que la estancia en el hospital sea más confortable o la integración de pasatiempos y juegos en el suelo y las paredes.

El objetivo de este magnífico proyecto es el de reducir la ansiedad y la angustia, tanto de niños como de padres y madres, contribuir en la recuperación de los pequeños y ofrecer espacios más cercanos y familiares.