Pequeñas dosis de Mindfulness cotidiano

Para practicar Mindfulness o atención plena, es importante dedicarle sesiones completas en las condiciones físicas y mentales más idóneas. En este sentido, hay que escoger espacios ordenados, con temperaturas y colores agradables y que lo hagamos siguiendo unas directrices expertas.

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  1. educacion-docenteAbre los ojos y respira: ¡estás vivo, estás despierta!

Cuando te despiertes, abre los ojos sintiendo cómo lo haces. Dedica unos minutos para sentarte y tomar conciencia de tu respiración. Nota como el aire entra y sale de la nariz. Encuentra tu ritmo.

 

  1. La ducha: una lluvia para los sentidoseducacion-docente

Dedícate los minutos de la ducha. Nota el agua como cae, siente el olor del jabón, la presión del agua en la piel, la calidez y el frescor. Esta atención plena se puede aplicar en otras tareas cotidianas de la higiene personal, como lavarse los dientes, peinarse...

 

  1. La alimentación: atentos saboreamos mejoreducacion-docente

Da igual si tienes media hora o cinco minutos para dedicar al desayuno. Vive este momento con intensidad, escuchando el ruido de la cafetera, removiendo bien la leche y el cacao con la cuchara o bien sintiendo la explosión de la naranja en la boca. Intentar hacerlo así en todas tus comidas.

 

  1. Adiós familia: ¡qué tengáis un buen día!educacion-docente

Vamos de prisa y apenas somos capaces de decirnos adiós. Dedicad unos minutos a escucharos, expresar vuestras inquietudes y desearos buena suerte. Un abrazo, un beso y un adiós consciente son muy necesarios. Y muy pronto se harán imprescindibles.

 

  1. Solo una cosa a la vez: trabaja conscienteeducacion-docente

Hagas lo que hagas, en la clase o en el despacho, prueba de hacer solo una cosa a la vez. Dedica tiempo a revisar la agenda. Cuando acabes, mira el correo. A continuación, empieza por una tarea e intenta mantener la atención, para no volver de nuevo a la agenda o al correo. Aumentar la conciencia también te ayudará a aumentar la productividad.

 

  1. Ahora eres una gato: estírate  educacion-docente

Dedica unos minutos a descansar. Aprovecha por tomarte un café (y recuerda, hazlo poniendo toda la atención) o bien para estirarte como un gato y liberar tensiones. Hazlo varias veces. ¡Tantas como sea necesario!

 

  1. Haz tareas en casa, ¡con gusto!educacion-docente

En general no nos gusta mucho planchar, ni lavar los platos, ni poner lavadoras. Si lo haces, que sea poniendo toda la atención. Nota como haces desaparecer las arrugas deslizando con la plancha sobre la ropa, siente el agua en las manos y la textura de la esponja...

 

  1. ¿Has quedado con un amigo? Pues, ¡has quedado con un amigo!educacion-docente

Haz este ejercicio. Si has quedado con un amigo que hace días que no ves (o incluso con uno, que viste ayer), pon el móvil en modo avión un rato. Presta atención a la conversación. Escucha plenamente aquello que te explica.

 

  1. ¿Decidido a disfrutar de una película o un libro? ¡Hazlo!educacion-docente

El final del día es un buen momento para relajarse o bien para dedicar tiempo a aquello que más te gusta. En lugar de zapear sin rumbo ni objetivo, escoge una buena película o bien lee. Eso sí, haz que la experiencia sea plena y disfruta.

 

  1. El día se acaba: medita y dedícate cinco minutos

No hace falta que hagas una larga sesión de meditación. Acompaña el ritual de ir a dormir con una pequeña dosis de respiración consciente. Siéntate y respira, al menos cinco veces, dedicando toda la atención a tu cuerpo y a tu respiración. Despídete del día. ¡Mañana empieza una nueva aventura plena!

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