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Uno para todos es una película española estrenada en septiembre de 2020 que se enmarca en el género del drama y está dirigida por David Ilundain. Su protagonista es David Verdaguer y en el reparto también encontramos a Patricia López Arnáiz, Betsy Túrnez, Ana Labordeta y Clara Segura. 

En Uno para todos un maestro interino asume la tutoría del sexto curso de primaria de un pequeño pueblo que no conoce. Pronto descubrirá que debe llevar a cabo la ardua tarea de integrar de nuevo a un alumno que ha estado enfermo en el grupo. El problema más importante se lo encontrará al comprobar que sus compañeros no tienen deseo alguno de que regrese al aula. Pero, ¿por qué? La película trata de manera brillante el tema del acoso escolar desde una perspectiva inesperada. 

El argumento

Parece que, de primeras, la película rescata algunos de los tópicos de las historias en las que los profesores especiales hacen cosas especiales para sus alumnos. Provocan un cambio, mejoran sus vidas. Esto es cierto, en parte, pero… ¿qué pasa en esta película? El maestro interino (David Verdaguer) que viaja para cubrir una vacante en la escuela de un pueblo desconocido no solo tendrá que adaptarse a la vida del pueblo, sino que deberá resolver toda una serie de conflictos latentes en el aula y fuera de esta. 

A sus problemas personales (hace tiempo que no se habla ni con su madre ni con sus hermanos), tendrá que añadir la problemática de un niño acosador, que vive confinado mientras supera un tumor. La vuelta del alumno no será bien encajada por parte del resto de alumnos, claro, que durante mucho tiempo han sufrido el acoso.   

Un maestro nada idealizado 

La gran mayoría de historias legendarias sobre profesores nos muestran la cara y el perfil de personalidades modélicas. Aquí no es así. En Uno para todos, el personaje encarnado por Verdaguer es un tipo solitario, con problemas, hasta un poco amargado. Parece que no se siente a gusto ni con su oficio. Se aburre, pero con todo, ejerce la profesión con dignidad. 

Intentará que el alumno enfermo, sobreprotegido por su madre, regrese al aula, sin saber que este, antes del cáncer, había sido acosador. También conoceremos la historia de la alumna que había sido brillante, pero que ahora se rebela y desobedece.

¿Por qué os gustará ver Uno para todos

La crítica recomienda ver esta película a todos los alumnos, familias y docentes. A nosotros nos ha parecido un interesante hallazgo, que nos ha retrotraído a otra película estrenada ya hace unos cuantos años: La clase (2008) o Entre les murs de Laurent Cantet, en su día nominada a los Oscars como Mejor película de habla no inglesa. 

Se trataba, esa, de una película brillante que planteaba con acierto la situación de los alumnos en algunas aulas de la Francia contemporánea. Uno para todos es tan sincera y sobria como aquella, por eso nos parece una propuesta muy sugerente. Y aunque en algún momento sea previsiblemente azucarada, intenta huir de los tópicos, sin idealizar a ninguna de las partes. 

Plantea, de este modo, que alumnos, profesores y personas en general no tenemos la razón absoluta. No estamos posicionados en el blanco ni el negro, sino en una amplísima escala de grises en la que podemos coronarnos o actuar fuera de los parámetros de la ética. 



Miles y miles de niños y jóvenes sufren bullying en el mundo. Según el Estudio Conducta sobre Salud de los Jóvenes en Edad Escolar de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 7,5% de los niños y un 4,3% de las niñas han sido víctimas del acoso escolar. Por si esto fuera poco, en los últimos años también se ha incrementado el índice de menores que sufren ciberacoso, la mayoría fuera del centro escolar. 

Por suerte, este es un problema en que la mayoría de actores implicados ya han puesto sobre la mesa. Y poner sobre la mesa significa crear comisiones de seguimiento y resolución de conflictos, observadores permanentes, mediadores y formaciones específicas para combatir de raíz cualquier indicio de bullying. 

Otra de las iniciativas que debemos poner en marcha de manera obligada desde el aula es la prevención. Una buena manera de hacerlo es a través de los libros. Hoy queremos recomendaros una serie de títulos que os ayudarán. 

Diversidad familiar

¿Cuántas familias mágicas hay en este libro? En este cuento se agrupan muchas familias, todas iguales, todas diferentes. ¿Cómo se lo montan las monoparentales? ¿Y las tribus? También tenemos las homoparentales y recompuestas. He aquí un cuento muy tierno. 

El miedo de no pertenecer a un grupo

Este cocodrilo no es un cocodrilo cualquiera. De hecho, una de las principales diferencias que hay entre él y la resta de su especie es que no le gusta el agua. Ni tan siquiera un poquito. Lo que de verdad le gusta es subirse a los árboles. Pero,... ¿es de verdad un cocodrilo?

¿Quién es Oliver Button? Le llaman niña porque no le gusta hacer las cosas que hacen el resto de niños. A él le gusta pintar, pasear por el bosque, disfrazarse y bailar. Cuando empezó a dar clases de danza mejoró tanto que pronto se convirtió en una estrella. Y sus compañeros se quedaron boquiabiertos. 

¿Cómo son las personas especiales? ¿Cómo son las personas diferentes? ¿Cómo las juzgamos? Este cuento nos habla sobre el valor de la amistad y la escasa importancia que debemos dar a las apariencias. Así lo hacen, al menos, estas dos amigas… que se saben querer a pesar de las diferencias. 

Características físicas diferentes

Malena pesaba mucho, seguramente demasiado. En la piscina las niñas se reían de ella y buscaron una rima fácil: ballena. Pero un día, el monitor de natación le enseñó un truco y su vida comenzó a cambiar. Es un cuento perfecto y entrañable para tratar el tema con cuidado y fomentando la autoestima.

Nos hace gracia que alguien tenga las orejas grandes. El pelo súper rizado. Que seamos altos, flacos o gordinflones. En Orejas de mariposa encontramos la manera de transformar cualquier cosa que sea motivo de escarnio en una característica positiva. 

Puede que primero se rieran todos juntos, pero cuando Jan se ponía rojo una y otra vez, ya no había freno. ¿Cómo se puede parar el bullying? Este cuento nos explica la historia de los niños y niñas que no son lo suficientemente fuertes para afrontarlo. 

En la escuela le dicen a Nuna que tiene piernas de flamenco. A ella no le gusta, pero mamá tiene un remedio. Son las gafas mágicas, que le permiten ver que las personas, a veces, no dicen lo que piensan ni piensan lo que dicen. Ni tan siquiera dicen lo que piensan que dicen. Una buena historia para trabajar la resolución de conflictos cotidianos. 

La de Wonder es una historia mítica. El libro original es un best seller que se ha transformado en película y que también cuenta con una versión para niños. Este es especialmente recomendable para chicos y chicas de Secundaria y explica la historia de August Pullman, un niño que nació con una grave deformación en la cara. Su incorporación al instituto no será fácil. 

Bruno y Pedro son muy buenos amigos y hacen muchas cosas juntos. Pero cuando Sergio comenzó a reírse de Bruno por su sombrero, las cosas cambiaron. Pedro, para empezar, dejó de ser amigo de Bruno por miedo a no ser aceptado en el grupo.

A todos nos cuenta un poco utilizar la palabra no con firmeza. Este cuento va precisamente de esto. De cuando el Monstruo Grande llama a la puerta del Monstruo Pequeño… y de las oportunidades que este último le llega a ofrecer al primero.

Puede ser que pase. En la escuela hay un niño alto y fuerte que se aprovecha de todo el mundo. Para conseguir lo que quiere utiliza la violencia, de modo que toda la clase está atemorizada. Llega un día, sin embargo, en el que uno de sus compañeros decide encarar la situación a través del diálogo y la razón. 

¿Puede la bondad cambiar el mundo? Este cuento ilustrado sin palabras de Kerascoët nos dice que sí. Vanesa regresa sola de clase y un compañero se mete con ella. Otra compañera que lo ve decide que hay que hacer piña con la clase y no dejarla nunca sola. Nunca, nunca. 

Nadie sabe qué le pasa a Uma. Está triste, cabizbaja y tiene la mirada perdida. Pasa gran parte del día en silencio. La respuesta a su angustia tiene que ver con el acoso escolar.

En este libro de Anna Morató encontraremos tres historias sobre acoso escolar en las escuelas, en las cuales también hay tres protagonistas: los que sufren el bullying, los que lo provocan y los que lo viven como espectadores. 

Hay dos niños mayores que molestan a Julio a la hora del recreo y él no sabe muy bien qué hacer. Piensa que si no dice nada y espera a que todo pase, se resolverá. Pero, ¿y si hablara con la maestra o con sus padres? Este libro permite a los niños y niñas tomar dos decisiones para saber qué pasa según lo que elijan. 

Una amistad inesperada puede ser de gran ayuda. Abel tiene problemas para hablar. Un día unos compañeros del colegio lo acosan y hacen que entre en una casa ruinosa, donde la gente del pueblo dice que vive el monstruo más espantoso del mundo. Ese supuesto monstruo es Gabriel, un joven que sufre una enfermedad. Su amistad ayudará a Abel, que será capaz de superar sus miedos. 

He aquí una novela gráfica cautivadora, en la que Raina es la protagonista. Ella quiere ser normal, pero un día se cae y se rompe los dientes. Lo que le espera durante unos meses será una auténtica tortura. ¿Será capaz de superarlo?

A todos nos habría gustado ser invisibles alguna vez. Todos, alguna vez, hemos querido dejar de serlo. Al protagonista de esta historia le cuesta controlar este poder: “a veces, cuantas más ganas tenía de ser invisible más gente me veía y, en cambio, cuando quería que todo el mundo me viese, a mi cuerpo le cogía por desaparecer”. 


Nueva colaboración: ¡Artículo de la mano de Thebigbagteacher!

La importancia de la gestión emocional se hace cada día más evidente. Camino a la gestión emocional encontramos objetivos básicos que tenemos que ir trabajando. No hacen falta grandes proyectos, sino pequeñas propuestas o dinámicas frecuentes y constantes. A veces no hay tiempo para hacer más. 

¿Por dónde empezar?
Algunos de los objetivos que podemos trabajar: 

  1. Identificar emociones en uno/a mismo/a y en los demás. 
  2. Percibir las emociones que suceden a nuestro alrededor, mediante signos por los que se manifiestan. 
  3. Comprender las emociones en uno/a mismo/a y en los demás. 
  4. Expresar las emociones de una forma ajustada. 
  5. Iniciarse en la conciencia emocional con tal de poder anticiparse o ponerse en posición de realizar técnicas de gestión de las emociones. 
  6. Regular las emociones. 

En definitiva, adquirir unas competencias emocionales que nos ayuden a aumentar nuestras habilidades para un mejor uso de las emociones. 

Algunas dinámicas y propuestas encaminadas hacia este proceso podrían ser las siguientes: 

Carrera de relevos

  • Aumentar el vocabulario emocional

Normalmente el vocabulario de los niños y niñas es muy pobre, les cuesta expresar sus emociones fuera de las 6 emociones básicas. El objetivo es salir de esas 6 emociones básicas. 

  1. Vamos a aumentar el vocabulario emocional. Hacemos pequeños grupos y se sentarán en sillas o en el suelo pero uno detrás de otro.
  2. Cogen la plantilla (adjuntada en este documento) y un lápiz.
  3. Escriben 3 emociones (consensuar el nombre) y le pasan la lista al compañero/a de detrás.
  4. ¡Las emociones que se repitan con otros equipos, no puntúan!

¿Quién tendrá más emociones?

Bajo del mismo sol

  • Agrupar las emociones secundarias que nos rodean, interpersonales, o que sentimos a un nivel intrapersonal

Con esta propuesta me gustaría mostraros cómo es posible coger una actividad de cualquier material y adaptarla al contexto emocional. 

El sol de las operaciones matemáticas donde ponemos un número y, alrededor, los niños y las niñas escriben operaciones que den esta cantidad. ¡Es fácil!

  1. Cogemos un sol y escribimos una emoción básica: alegría, tristeza, ira, miedo, asco o sorpresa.
  2. Deben escribir en los rayos del sol, las emociones secundarias que conozcan, ya sea porque las viven ellos/as mismos/as o porque las perciben en los demás. 
  3. Se pueden hacer pequeños grupos y comparar los resultados. 
  4. Sería interesante combinarlo con música. Trabajar desde la calma. 

En esta actividad es importante el tiempo, no tener ninguna prisa.

¿Podemos comparar los soles?

El teléfono roto

  • Comprender las emociones de los demás

Se pretende buscar un formato más serio, donde empatizar con el compañero o compañera.

  1. Una fila, todos miran dirección al último. 
  2. El primero de la fila coge una tarjeta y tendrá que representar mediante la expresión facial y corporal esta emoción. 
  3. Piensa la emoción y toca la espalda del compañero/a para que se gire. 
  4. El resto no los ven, ya que siguen de espaldas. Hace la expresión y se gira hacia delante. No pueden hablar. 
  5. El segundo interpreta la emoción, toca la espalda del tercero… Se vuelve a repetir el proceso hasta llegar al último. 
  6. El último dirá qué emoción es y si coincide con la del primero. 

Podemos hacer equipos. ¿Qué grupo lo acertará?

Hay que hacer tarjetas con las emociones que queremos trabajar. Después hablar sobre los matices de las emociones y cómo se manifiestan.

El panel de las emociones

  • Aumentar la conciencia emocional con tal de poder anticiparse o ponerse en posición de realizar técnicas de gestión de las emociones 

Una de las grandes competencias emocionales, es la conciencia emocional. De hecho la conciencia emocional, conjuntamente con la regulación emocional, son pilares fundamentales dentro de la gestión de las emociones. 

Con el panel de las emociones podemos ir fijándonos en las emociones que nos rodean, tanto a nosotros mismos, como en los demás. 

  • Con cada emoción que detectemos durante el día, pintarán un hexágono. 
  • Con echarle un vistazo veremos qué emociones nos envuelven por la gama de colores. 

Es necesario parar y observar para aumentar la conciencia interpersonal, fijándonos en las emociones que fluctúan en el aula. Después compararemos los panales. Se puede utilizar con cualquier mandala. El objetivo es poder identificar de forma visual los colores predominantes. 

Respiración consciente

  • Trabajar la respiración, sentir el propio cuerpo, con tal de llegar a un estado de equilibrio y bienestar

Una de las técnicas más fundamentales de la regulación emocional es la respiración. Lo debemos trabajar y debemos ser capaces de recurrir a esta técnica cuando nuestra energía se dispare o sintamos que entramos en un estado emocional que no queremos o que nos comportará consecuencias negativas. 

Un pequeño material básico para el rincón de la calma o el rincón de la respiración puede ser de gran ayuda. ¡Conozcamos nuestro cuerpo! Es muy importante. 

Ruleta de las emociones

Este es un recurso básico dentro del trabajo de la educación emocional.

  1. Para poder hacer pequeñas dinámicas.
  2. Para escoger de forma aleatoria una emoción.

Las propuestas son ilimitadas: 

  • Explicar las características
  • Hacer mímica
  • Adivinar qué hace el compañero o compañera
  • Comprender la emoción expresada

En las ruedas en blanco podemos poner unos pequeños velcros y así pegar y despegar redondas con diferentes emociones y poder cambiar la función de forma fácil y rápida.

¡Será nuestra gran aliada! ¡Solo tenemos que poner un spin encima o un clip y un lápiz para hacerlo rodar, dándole vueltas al clip!

Hoy damos paso a una colaboración que nos hace mucha ilusión. Anna Mas de  Creaduca nos ha preparado este artículo sobre cómo aprovechar el momento actual para poner la vida en el centro y la importancia de la gestión emocional en las aulas y en nuestras vidas personales. ¡Adelante!


Siempre he pensado que un buen punto de partida para educar y afrontar el día a día con un grupo de personas pueden ser nuestras propias carencias. Todas las tenemos, y con los años las vamos descubriendo, como si se tratara de un juego de pistas, cuáles son y qué herramientas tenemos a nuestro alcance para poder solucionar estas carencias y convertirlas en habilidades. Por mucho que nos engañemos, como adultos, la mayoría, son emocionales.

Cada día que pasa, todos los factores nos reafirman la importancia de la gestión emocional en la escuela. Para entender la importancia de la gestión emocional en las aulas nos hace falta ser conscientes cómo de importante es la escuela y, sobre todo, la gran necesidad que tenemos de convertir este espacio en un lugar de aprendizaje con la vida en el centro y no solo un espacio de conceptos académicos. Si yo aprendo a vivir de manera saludable física y emocionalmente, así como a relacionarme, resolver conflicots, pedir ayudar, etc. Mi aprendizaje será mucho más fluido. Parece que lo tenemos muy claro en un lugar de trabajo para adultos, ya que no nos gusta trabajar en un espacio que no nos haga felices o no se nos respete. Sin embargo, no lo tenemos tan claro en un espacio tan mágico como la escuela, donde los niños y niñas pasan muchas horas de su día.  

Este 2020 ha sido como si una piedra se colocase en el engranaje que hace girar todo el sistema y, de repente, se parase el mundo. No nos engañemos, también ha parado el sentido común, las almas, los latidos del corazón, el tacto,… Es más que evidente que tenemos muchas maneras de ver qué ha pasado y las opciones negativas solo nos traen consigo desánimo colectivo, frustración y una incertidumbre que poco está en nuestras manos resolver. Solo nos queda la actitud. 

En una calle sin salida lo mejor que podemos hacer es ver todo lo que está situación nos aporta y, para mi, uno de los grandes regalos es que tenemos la oportunidad de poner la vida en el centro en todos los espacios socioeducativos. 

Por fin se habla de emociones, de gestión individual y colectiva, de vínculos y de acompañamiento. Nos lo creamos o no, se habla. ¡Hagamoslo realidad! Nosotras a lo nuestro, a todo aquello que sabemos que es realmente importante para las personas con las que compartimos la vida y aprendizajes. 


Me gusta hablar de la gestión emocional como aquel acompañamiento, una ayuda asistencial y constante del niño o niña, que hacemos día a día con las personas que trabajamos, conjuntamente con un buen vocabulario emocional y una conciencia emocional saludable. Estas son las claves básicas para hacer una buena gestión de una misma y de todo aquello que nos rodea. 

Uno de los grandes mitos de la gestión emocional es que implica tiempo y, evidentemente no os diré que no, porque todos los aprendizajes implican tiempo, constancia y ganas, pero la clave está en priorizarlo. En otras palabras, quizás no tengo tiempo como docente para dedicar 1h seguida a la semana en la educación emocional de mi grupo, pero si que tengo 5 minutos para parar la actividad academica en medio de un conflicto y debatir en grupo cómo nos sentimos y cuál sería la mejor manera de resolver el conflicto de manera individual y colectiva. La educación emocional se trabaja de manera transversal. 

Si tenemos un espacio exclusivamente para trabajar este aspecto, ¡es genial! Sin embargo, si no lo tenemos, no nos puede servir de excusa para no abordar el tema. Es necesario que empecemos a interiorizarlo y sea una dinámica y una rutina diaria. 

La educación emocional es una inversión de futuro real. Un paso a paso en el camino, un conflicto bien resuelto, una emoción bien canalizada, un abrazo en un sitio y un momento indicado, una mirada de complicidad, un todo en general. Porque las emociones son vida y de estos debemos llenar la escuela, ¡de vida! 

De la misma manera que nosotras como adultas a veces no tenemos herramientas para gestionar nuestras propias vidas, o para acompañar a nuestro grupo en alguna cuestión concreta, esto nos implica que cogemos un libro, nos adentramos en las redes sociales o compartimos con alguna compañera cómo lo haría ella. De esta manera podemos ver que las familias estan, mayoritariamente, en la misma situación. Y por ello esta también es una oportunidad preciosa de generar escuela desde la misma escuela. Incluso es el momento de dejar el adultismo y el paternalismo de lado y permitirnos aprender de los y las niñas. Siempre es más enriquecedor un aprendizaje colaborativo que uno individual, ¿no? 

Podemos hacer cambios en nuestras rutinas diarias que sean totalmente significativos. Quizás alguna propuesta os parece del todo natural dentro de vuestro día a día, pero me parece esencial recordar que aquello que nosotras hacemos de manera cuotidiana, con facilidad y naturalidad no siempre es lo que hace la mayoría. 

En las aulas les enseñamos vocabulario emocional, pero nosotros somos el mejor referente para expresar si estamos tristes, cansados, enfadados, nerviososo…

Dediquemos cada día 5 minutos para preguntarles cómo estan, pero un cómo estan de verdad, permitiendo un espacio de conversa, respetando los ritmos y, sobre todo, con el derecho a decidir si quieren intervenir o no. Podemos empezar cada mañana con nosotras mismas: 

  • Hoy estoy cansada porque no he podido dormir. 
  • Hoy estoy contenta porque ayer vi a una amiga que hacia mucho tiempo que no veía y me sentí muy feliz. 

Podemos generar espacios donde todo el mundo pueda expresar su estado de ánimo. Las habilidades sociales se nutren a diferentes ritmos y son muy subjetivas. Podemos crear un panel de conciencia emocional donde cada día los y las alumnas expresen con imágenes su estado de ánimo. Es importante decidir una temporalización fija para valorar con el grupo e individualmente cómo nos hemos sentido durante el tiempo establecido. 

No clasifiquemos las emociones en buenas o malas. Las emociones nos ayuda a ser. Todas, absolutamente todas, nos aporta un aprendizaje. Acompañemonos en el dolor así como en la alegría. 

Priorizemos el bienestar emocional del grupo. Lo podemos hacer resolviendo los conflictos de manera colectiva o exponiendo cada día una situación en la cual ellos y ellas se puedan encontrar y la puedan resolver en grupo.

También podemos crear espacios de reflexión. Espacios donde sean bienvenicods todos los problemas y las angustias. Marquemos linías rojas de manera colectiva.

¿Qué cosas son las que no queremos vivir como grupo ni tampoco de manera individual? ¿Cómo lo podemos evitar? ¿Quién nos acompañará y nos dará apoyo si esto pasa?  Cuando las normas de convivencia estan basadas en lo que sentimos, además de en lo que hacemos y las deciden ellos y ellas, dejan de ser imposiciones. 

Por último, pase lo que pase, no dudemos que este es el camino. Reservemos las dudas para mejorar día a día, para la crítica constructiva, pero nunca para pensar que hemos escogido el camino incorrecto. El camino de la educación emocional solo puede estar lleno de amor, respeto, empatía y comunicación, y esta es la manera valiente que hemos escogido para caminar. 

Cuando el estrés y la angustia llaman a la puerta, quizá ya sea un poco tarde. Pero ya sabes que nunca es demasiado tarde para revertir una situación que no nos gusta. El estrés y la angustia son dos mecanismos que se ponen en marcha cuando nuestro cuerpo y nuestra mente llevan demasiado tiempo mojándose bajo una tormenta de tareas y estímulos negativos. 

Ya sabemos que no hay una fórmula mágica para desactivar estas situaciones desagradables. Pero tenemos algunos trucos que creemos que pueden ayudarte a desconectar antes de que se produzca una crisis y te hundas en el descontrol. 

1. Establece unos buenos horarios

En algunos trabajos es más sencillo. Cierras la puerta de la oficina, te vas y ya no tienes que pensar en ello hasta el día siguiente. Hay, sin embargo, otros trabajos que se meten en tu mochila sin pedir permiso. También hay muchos tipos de personas y a algunas nos cuesta más dejar el trabajo a un lado, aunque no sea el momento de trabajar. 

Es muy y muy recomendable establecer unos buenos horarios. Te lo decimos en serio. También es importante dejar de procrastinar: trabaja cuando tienes que trabajar y deja el móvil. Perder el tiempo genera el estrés de saber que no estás haciendo lo que toca y que, un día más, terminarás sin haber hecho todo lo que tenías que hacer. 

2. Sal a caminar

No hace falta que hagas un deporte súper intenso, pero sí que te muevas un poco. Solo tienes que salir a caminar, si es en un entorno tranquilo, mejor que mejor. Que cada paso sea consciente, mirando hacia ti y hacia los paisajes que te gustan, si los tienes cerca. 

3. Practica la contemplación en la naturaleza

¿Tienes un trocito de naturaleza al lado de casa o del trabajo? Si es así, aprovéchalo. Un paseo de 20 minutos es suficiente para reducir el estrés, combatir la ansiedad y proteger tu salud, incluyendo la de tu vista, que a menudo pasa horas y más horas frente a la pantalla. 

4. Tómate un té (o lo que sea que te relaje)

Elige tu infusión favorita y el momento del día en el que quieres tomarla. También puede ser un café, ¡no te preocupes! El escenario es importante. Cuando hace buen tiempo, puede ser el balcón o la terraza. En invierno, puede ser en tu butaca, al calor de una bonita melodía. 

5. Ordena tus espacios 

El orden de tu casa es un poco (o del todo) un reflejo de lo que hay en tu cabeza. No te ayudará en absoluto llegar a tu casa y encontrarte con una sala de estar que parece una leonera. Practica el orden y toma conciencia del gesto de limpiar y ordenar. Haz que sea tu refugio de verdad. 

6. Enciende una vela (o unas cuantas)

Encender una vela es un gesto purificador. Si las velas son naturales y te ofrecen aromas agradables y relajantes, todavía será mejor. Son ideales la lavanda, las rosas, las flores de naranjo o el geranio, pero te recomendamos elegir la fragancia que te ofrezca una mayor sensación de bienestar. 

7. Haz una llamada o socializa

Puede que no tengas cerca a tu mejor amigo o persona más querida, pero puedes llamar por teléfono. Deja todo lo que estás haciendo. Queda para tomar un café. La socialización es aquello que nos hace ser. Habla, explícate, escucha y relativiza. Funciona. 

8. Detén las pantallas 

No eres la excepción que confirma la regla. Tú también lo has intentado y has tomado conciencia de que estás demasiado enganchado al móvil, pero terminas haciendo lo que hace todo el mundo. Márcate una hora límite para la desconexión: es tan fácil como dejar el teléfono en casa o encerrarlo en un cajón. 

9. Escucha tu canción 

Tus canciones, tus libros, tus poemas… esos estímulos culturales que te hacen sentir bien, también te hacen sentir más TÚ. Toma conciencia y orgullo de ser quién eres a través de la música. Volverás a tu casa de verdad. 

10. Practica el afecto físico 

Somos primates humanos que nos necesitamos. Los abrazos, las caricias y los besos son fundamentales. Acostúmbrate al afecto físico, porque te salvará. Del estrés, de la angustia. Y de todo.

Después de la COVID-19 ya nada será igual. La nueva normalidad a la que nos empuja a toda prisa la economía ha vuelto a descentrar unos objetivos que dábamos por buenos nada más empezar la pandemia. Entonces sentíamos, seguramente, la necesidad de encontrar sentido a una situación que hoy todavía no podemos ver con perspectiva, pues, la COVID-19 sigue entre nosotros, como una amenaza latente. 

Los niños tuvieron que dejar la escuela rápido y sin contemplaciones, de un día para otro, sin saber muy bien cuál era el alcance de la situación. A los adultos nos ocurrió algo muy parecido. A lo largo de estos días no hemos dejado de sorprendernos de la capacidad de los pequeños para soportar estos días de confinamiento o entender las consecuencias de una pandemia global. En las nuevas fases del Estado de Alarma se han puesto la mascarilla sin quejarse y hasta nos han dicho. “No hace falta que me lo recuerdes, ya sé que no tengo que tocar nada cuando salimos de casa”. 

Cuando toque hacerlo en el contexto de esta nueva normalidad, muchos alumnos volverán a los centros educativos con una mochila cargada de experiencias, emociones y aprendizajes. Y si bien esto ha sido difícil para todos, hay que tener en cuenta que habrá niños y jóvenes que también serán arrastrados por esta corriente de nueva normalidad habiendo afrontado pérdidas muy duras. 

La muerte en tiempos de la COVID-19

Para comprender en toda su magnitud la situación que muchas familias han afrontado durante la pandemia hay que ser consciente de cuáles han sido las circunstancias que han rodeado la muerte en tiempos de la COVID-19. 

Hayan muerto o no a causa del virus, los familiares de nuestros alumnos habrán afrontado, en los casos de hospitalización, un aislamiento todavía más complicado que el que la mayoría hemos llevado a cabo en nuestros hogares. 

Los pacientes con la COVID-19 y otras patologías no han podido contar con la compañía de sus familiares y tampoco, en el caso de aquellos que por desgracia no se han recuperado, han tenido el apoyo y la compañía que todas las personas deben tener en el momento de morir. Así, aunque los sanitarios han hecho todo lo que tenían en sus manos para hacerles sentir que no estaban solos, el apoyo de sus familiares y seres queridos era y es insustituible. 

Además, hay que añadir otra dimensión, que ha sido la del déficit de apoyo social y de los rituales de despedida, a causa de la situación de confinamiento y de emergencia sanitaria. Este sufrimiento, de las familias, sumado a las vivencias de agotamiento e incredulidad, hay que sumar la angustia del confinamiento, que ha afectado directamente a la dimensión social. 

Las familias no se han podido despedir a través de los rituales habituales. Y tampoco han podido recibir el apoyo físico de sus familiares y amigos. No es extraño, pues, así lo explica el Hospital Sant Joan de Déu de Lleida, que ha elaborado un documento para dar apoyo a las familias, a los niños y a todas las personas que, con su diversidad de circunstancias, están viviendo una situación de duelo. 

La vuelta a las aulas y la gestión del duelo 

La vuelta a las aulas será, para muchos alumnos, un momento de respiro. Será necesario, no obstante, acompañarlos en esta vuelta y colaborar, tanto con ellos como con sus familias, en la correcta gestión del duelo. Por todo esto, resumimos a continuación algunas de las recomendaciones que el Instituto IPIR (Duelo y Pérdidas) ha elaborado para orientar a profesionales, familias y personas que estén experimentando un duelo en tiempos de la COVID-19. 

  • Explicar cuál es (y ha sido) la situación. Nuestra tarea como docentes ha sido siempre muy importante y ahora, cuando seamos capaces de volver a las aulas, todavía lo será más. Más allá de las necesidades curriculares, ahora tendremos que hacer un esfuerzo para reconstruir todo lo que hemos perdido y, en el caso de esos alumnos que hayan perdido a un familiar cercano, será necesario acompañarlos con mucho más cuidado. A la hora de explicar lo ocurrido, no debemos maquillar la situación, sino utilizar todas aquellas estrategias que pueden ayudarnos a realizar una explicación objetiva de los hechos, así como conocer las circunstancias familiares de cada uno de los alumnos. Después de la COVID-19, no todos los niños y adolescentes regresarán con la misma mochila. La de muchos pesará todavía un poco más. 
  • Ofrecer espacios para la expresión emocional. Después de una pérdida, y más en tiempo de la COVID-19, es muy posible que los niños tengan la necesidad de expresar emociones como la rabia, la ira, la tristeza o la impotencia. Puede ser muy positivo para todos canalizar este dolor mediante un dibujo, escribiendo una carta, un cuento o simplemente conversando sobre aquello que el niño o la niña deseen. 
  • Acompañar, no incapacitar. Los niños son perfectamente capaces de comprender aquello que sucede a su alrededor. Es muy importante integrarnos en la realidad y para hacerlo tendremos que contar con el apoyo y la complicidad de las familias. Deben ser integrados, autorizados, cuidados y acompañados, para que ahora sean capaces de afrontar lo sucedido, pero para que también tengan las herramientas que necesitan para hacerlo en un futuro. 
  • Dedicar tiempo. Es posible que en muchos casos tengamos la sensación de que hemos perdido mucho tiempo. No pudimos finalizar el segundo trimestre ni iniciar el tercero. No obstante, durante todas estas semanas, los niños han hecho un gran aprendizaje de vida. Así, aunque tengamos prisa para avanzar materia, en esta nueva normalidad habrá niños que necesitarán tiempo. Tiempo para explicar, para expresar y para comprender. El aula puede convertirse en un espacio para recibir un fuerte abrazo, sentirse escuchado, querido y apoyado, a pesar de las adversidades.
  • Garantizar el afecto. La COVID-19 ha sido un golpe doloroso para muchas familias que, en muchos casos, pueden estar atravesando una situación difícil. Durante este periodo, hay que garantizar las atenciones necesarias del niño o adolescente hasta la recuperación de los padres o tutores y, si es necesario, buscar o recomendar la ayuda de un profesional. 
  • Observar. Las maneras de hacer el proceso necesario de duelo no son idénticas. Es posible que algunos niños no hayan reaccionado justo después de la pérdida, pero que, más adelante, manifiesten síntomas o inquietudes diversas. La recuperación de la crisis por la COVID-19 no será fácil para nadie, pero todavía menos para esos niños y jóvenes que hayan sufrido una pérdida. Será necesario, pues, observar y estar alerta durante todo este periodo de reincorporación y adaptación. 

Por todo esto, os recomendamos consultar la Guía para personas que sufren una pérdida en tiempos de coronavirus, con pautas muy útiles y claras, elaboradas por profesionales especialistas en duelo y pérdidas. 

La educación emocional en el aula es importante porque ofrece a los niños y niñas la posibilidad de desarrollar sus competencias emocionales, parte inseparable de su crecimiento personal. 

Reconocer las emociones y saber gestionarlas es, de hecho, un aprendizaje para toda la vida, que denota el grado de madurez de un individuo y que permite, tanto a los niños/as como a los adultos, mejorar su bienestar personal y social.

Pero, ¿sabes cuáles son las dimensiones de la educación emocional?

El autoconocimiento 

Es la capacidad de conocer y reconocer nuestro estado interno en el momento en que se produce y relacionarlo con la circunstancia o estímulo que lo provoca. Hay que hacer una autoevaluación y determinar cuál es el valor, demostrando confianza en nosotros mismos y nuestras dificultades.

La autoregulación

Es una habilidad clave. La autoregulación nos permite controlar el tiempo en que nos encontramos bajo el dominio de nuestras emociones. Para conseguirla hay que ser honestos, aceptar la responsabilidad de llevar a cabo la tarea y ser capaces de adaptarnos y ser flexibles en la gestión.

La motivación 

Sin esta no seríamos capaces de alcanzar objetivos importantes. Además, es una aliada muy indispensable a la hora de neutralizar los pensamientos negativos y de entrenar la tolerancia a la frustración.

La empatía 

Además de reconocer los estados emocionales propios y gestionarlos, la empatía nos sirve para captar los de los demás, comprenderlos y ofrecer las respuestas emocionales más adecuadas.

Billy Elliot (2000) es una película británica del género del drama dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell, Gary Lewis, Jamie Draven y Julie Walters. Esta narra la historia de Billy Elliot, un niño que vive con su padre Jackie, su hermano mayor Tony i su abuela, en el contexto de la va de mineros del Reino Unido, durante los años 1984 y 1985.

EL ARGUMENTO

El padre de Billy inscribe al chico a un centro para que aprenda boxeo, pero a él no le gusta nada. Un día la profesora de ballet imparte clase en la misma sala del gimnasio y Elliot descubre su verdadera pasión. A pesar de que su padre no quiere, él hace clase a escondidas con la profesora de baile hasta conseguir su objetivo y, finalmente, triunfar. ¿Lo conseguirá? ¿Contará finalmente con el apoyo de su familia?

ASPECTOS A TRABAJAR ANTES DE VER BILLY ELLIOT

Al visionar y trabajar la película en el aula hay que tener en cuenta unos aspectos clave. En este sentido, y antes de verla con los alumnos, es importante que se expliquen algunos conceptos como:

  • La situación sociocultural y económica del entorno de Billy Elliot. La película está ambientada en los años 80, en un pequeño pueblo muy humilde (la gran mayoría de familias trabajan en la mina), la cual cosa explica la manera que tienen de relacionarse los personajes.
  • La huelga del colectivo minero, que condiciona sin lugar a dudas la fuerza de los personajes así como la situación de Billy, es una cuestión de fondo muy importante, de manear que hay que explicar bien qué significa la huelga, por qué luchan los mineros y por qué hay opiniones divergentes entre el colectivo.

VALORES Y EMOCIONES QUE VEREMOS EN BILLY ELLIOT

La carga emocional de la película es bastante intensa. Nos encontraremos ante un chico que aspira a un sueño, pero que ve frustrados sus intentos por adentrarse en el mundo de la danza. Por otro lado, por los prejuicios de su padre que ve la danza como una disciplina puramente femenina; por otro lado, las carencias económicas que desembocan en la huelga minera y en las penosas condiciones de la familia.

La agresividad con la que se manifiestan los personajes, incluido Billy, es una de las cuestiones más trascendentes. Aprender a gestionar la rabia y las emociones negativas será uno de los escollos a superar por parte de Elliot y su entorno. Las adversidades a las cuales tienen que hacer frente el chico y su familia son el origen de todo. De hecho, su actitud en la prueba de ballet pone en peligro la posibilidad de superarla.

La resiliencia es otra de las emociones que rezuma la película y que permite a Billy Elliot, a través del esfuerzo y la constancia en los entrenamientos, acceder a su sueño. Además de ejercitar su cuerpo para la danza, Billy también tiene que luchar para hacer frente a los estereotipos sociales y a les viejas creencias, que amenazan con dejarlo fuera de juego.

Otro valor fundamental que aparece en esta película es el de la confianza. Tanto la profesora de danza como la abuela de Billy (que también había querido ser bailarina) son clave para él, porque le dan la fuerza necesaria para romper las barreras establecidas, tanto por la sociedad como por su familia, en este caso formada por su padre y el hermano.

LA ESCENA DESTACADA

Es una escena mágica de la película. Es de hecho, la escena que marca un antes y un después en la vida de Billy Elliot en su faceta de bailarín. Una noche, mientras el chico juega con su amigo a bailar, casi a escondidas en el cuadrilátero de boxeo del gimnasio, su padre es advertido por el profesor de boxeo: Elliot esta dentro, bailando.

Ante la situación, el chico, profundamente avergonzado, renace de sus cenizas y empieza a bailar para su padre. Es entonces cuando el hombre, embargado por la emoción, sale corriendo hasta casa de la profesora de Elliot para decirle que hará lo que sea para que su hijo pueda luchar por el sueño de ser bailarín.

BUSTO, A., CARMONA, FERNÁNDEZ, O.: El genio que llevas dentro: retos y juegos para ejercitar las inteligencias múltiples. Ediciones B, 2018. 

El genio que llevas dentro es, además de un libro, casi un juego. Se trata de un título recomendado para niñas y niños a partir de 8 años, en el cual se ofrecen una serie de explicaciones y ejercicios para trabajar las inteligencias múltiples.

¿DE QUÉ VA?

Los que podemos encontrar dentro de este libro es bien curioso. Solo abrirlo, niños, niñas, padres, madres y docentes se adentrarán en un país nuevo. Se llama Creativitrópolis i es el país de las inteligencias múltiples, conformado por un total de siete reinos, con sus reyes y reinas, y toda una serie de retos, pareados y adivinanzas.

El libro cuenta con muchísimas ilustraciones y ofrece mensajes con el fin de acompañar a las familias y a los niños en este viaje. Gráficamente es también una maravilla, combinada con una serie de relatos, ejercicios y actividades que buscan potenciar las llamadas «inteligencias múltiples».

¿PARA QUIÉN LO RECOMENDAMOS?

El genio que llevas dentro es un libro pensado para familias y para todos los niños y niñas, no solo para aquellos que tienen altas capacidades. El libro está lleno de retos y juegos para hacer en familia, de manera que este también es un título dirigido a todos aquellos padres y madres que tienen claro que quieren acompañar de cerca a sus hijos, a través de la presencia consciente y activa, en su proceso de crecimiento y aprendizaje.

¿POR QUÉ LO RECOMENDAMOS?

Porque es una oportunidad fantástica para que padres, madres, hijos e hijas se encuentren en un espacio y en un tiempo dedicados al juego, para reír y disfrutar juntos del aprendizaje, que puede ser, y de qué manera, un gran motivo para compartir tiempo y pasarlo bien juntos.

¿QUÉ DESTACAMOS?

De El genio que llevas dentro destacaríamos, sin duda, el hecho de que sea un libro ideado para romper con el paradigma normal de la inteligencia. Sus autores nos quieren hacer entender que hay muchos tipos de inteligencias y diferentes maneras de ser inteligente, ya sea destacando en el campo de la música, en el fútbol o en el dibujo. Además, si bien los autores dejan muy claro que todos somos inteligentes en algún ámbito, no todos los niños son superdotados o tienen altas capacidades (estamos hablando, solo, de un 2% de la población).

¿DÓNDE LO PUEDO ENCONTRAR?

¿Tienes curiosidad para descubrir con tus hijos El genio que llevas dentro? Puedes encontrarlo en tu librería de confianza por 13,25 euros o, si lo prefieres, comprarlo a través de Amazon, Casa del Libro o FNAC

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En el Día Internacional contra el Acoso Escolar, hablamos de qué es el bullying, como son las víctimas, como son los acosadores y qué podemos hacer para luchar en contra y erradicar estas conductas. En casa y en el ámbito escolar.

El acoso escolar existe

Ha existido siempre, pero dichosamente, en los últimos años el acoso escolar o bullying se ha dejado sentir mucho más en los medios y en los centros educativos. Es esta mayor concienciación por parte de todos la que nos ayuda a luchar contra aquellas conductas de abuso que se producen en el ámbito de la escuela.

Pero, ¿qué es exactamente el acoso escolar?

Según el AEPAE (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), el acoso escolar se define como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de manera reiterada, tanto en el aula, como a través de las redes sociales.

¿Qué pueden hacer los centros para prevenirlo?

Es muy importante mantener un estado de observación permanente de los alumnos ante posibles señales. Hay que estar alerta si se produce una disminución del rendimiento escolar, absentismo, cambios de humor, lesiones físicas… La maceta TEBAE os puede ayudar.

Por otro lado, hay que fomentar el trabajo en equipo, el respeto por las diferencias y la inclusión. Es importante, además, trabajar la inteligencia emocional, las habilidades sociales y dar pautas en los alumnos para resolver los problemas de una manera pacífica.

¿Qué pueden hacer los padres o tutores desde casa?

Los padres o tutores también tienen que observar a sus hijos, ante posibles señales que nos indiquen que se puede producir acoso: disminución del rendimiento escolar, pérdida o sustracción de material, cambios de humor, miedo de ir a la escuela, insomnio, lesiones físicas, etcétera.

Hace falta, además, fomentar un clima de confianza en casa, de forma que tengan claro que pueden comentaros cualquier problema que tienen y mostrar sus sentimientos sin miedo. Es importante dedicar tiempo a los hijos, haciéndoles preguntas y conversar sobre la jornada, sus inquietudes y experiencias. Poned límites, fomentad responsabilidades y felicitadles cuando consiguen aquello por lo que han trabajado y luchado.

¿Cómo son las víctimas?

Habitualmente son niños, chicos o chicas que no disfrutan de aquello que denominamos ‘popularidad’ en el conjunto del aula. En casa normalmente están sobreprotegidos por su familia, pueden tener un temperamento débil, ser tímidos e inseguros. Suelen tener una baja autoestima, tender a la depresión, al miedo y mostrar un bajo rendimiento escolar.

¿Cómo son los acosadores?

Suelen ser más ‘populares’ entre sus compañeros y presentan dificultades importantes para desarrollar la empatía. Tienen un temperamento impulsivo, agresivo y no reconocen la autoridad. De hecho, suelen transgredir con facilidad las normas establecidas. Además, muestran poco interés en los estudios y acostumbran a vivir actas de violencia al hogar.

Romper la herencia, desarraigar conductas

El caldo de cultivo del acoso escolar tiene mucho que ver con las creencias, los valores y las actitudes que todavía hoy imperan en nuestra sociedad. Hace falta, pues, romper con la perniciosa herencia de los estereotipos machistas, el racismo, la homofobia y las diferencias de trato según la clase social.

Para erradicar el acoso escolar…

Tenemos que trabajar para fomentar los valores, observar y dejarnos ayudar por los psicólogos y especialistas del centro, así como basar todas nuestras actuaciones en los principios morales y de comportamiento, implicando a todos los miembros de la comunidad escolar. ¡Juntos lo conseguiremos!