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El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una jornada declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la cual se pone en relieve la necesidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, para que puedan llevar una vida llena, gratificante, plenamente integradas en la sociedad.

Ayúdale a entender las cosas. Las personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista) tienen una manera especial de percibir la realidad. Es posible que, a veces, tu ayuda sea fundamental para hacerles sentir más cómodos y seguros.

Anticipa aquello que pasará. Es importante hacerlo cuando las personas con TEA se encuentran en un entorno nuevo, en el que no saben bien lo que sucederá. Explicar para anticiparles cualquier situación que pueda surgir es muy positivo para una experiencia gratificante.

Respeta su espacio. Que le ayudes a entender algunas cosas o que le describas anteriormente qué pasará no tiene que suponer en ningún caso la invasión del espacio personal. Las personas con TEA necesitan que se respete su espacio. Esto tampoco implica dejarlas solas, sobretodo si no se encuentran en un entorno donde se sienten 100% seguras y cómodas.

Ofréceles tu ayuda. Evidentemente, les gusta ser autónomas, pero es posible que en algún momento necesiten la ayuda de otra persona. Pregúntales qué puedes hacer por ellos y si observas que se sienten cómodas, pídeles su colaboración en aquello que puedan/quieran hacer. ¡Es una buena manera de hacerles sentir perfectamente autónomas!

Todo a su ritmo. Es importante que las personas con TEA vean su espacio respetado. Las prisas no son buenas, así que te recomendamos dejarlas trabajar, moverse y desarrollarse a su ritmo.

Calma y cuidado con las palabras. Y hablando de ritmo: los monólogos llenos de palabras y velocidad no gustan a nadie. Tampoco a las personas con autismo. Comunícate con ellas teniendo esto en consideración. Ya sabes que la mayoría de veces, las palabras no lo son todo.

 

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El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista. Puede afectar a la comunicación, tanto verbal como no verbal, a la interacción social recíproca y también puede derivar en la dificultad para aceptar los cambios. A menudo, los niños y niñas con síndrome de Asperger pueden ser más inflexibles en el pensamiento y tener intereses muy concretos e incluso absorbentes.

No estamos enfermos

El síndrome de Asperger no es una enfermedad, sino una condición neurológica que empieza en la infancia y dura toda la vida.

No somos amantes de las sorpresas

Nos gustan las rutinas, también en el aula, y estar preparados si se tienen que producir cambios, como cambios de horario, vacaciones, traslados de casa...

Recordamos con más facilidad los detalles

Nuestra memoria es, sobre todo, visual-espacial. Esto hace que recordemos detalles pequeños, que vosotros no acostumbrais a retener: fechas, figuras, hechos… Esto hace que muchos seamos especialmente buenos en el campo de las ciencias o en matemáticas.

Nos interesan cosas muy concretas

Es posible que a vosotros os parezcan irrelevantes, pero hay temas que - por poco importantes que os parezcan - nos apasionan. Por eso podemos convertirnos en verdaderos expertos en un tema e ignorar otros.

¡Tenemos sentimientos!

Alerta, puede ser que nos cueste reconocer las emociones en otras personas, pero esto no significa que nosotros no tengamos. Lo que pasa es que las procesamos de una manera diferente.

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La educación emocional tiene que abarcar todas las situaciones y contextos del aula y de la vida de los alumnos y alumnas, pero en determinadas ocasiones, la necesidad de aplicar nuestros conocimientos en este ámbito se hace más imprescindible. Aunque las familias y los mismos alumnos con altas capacidades tendrían que considerarse afortunados, también se ven obligados a enfrentarse a una serie de problemáticas derivadas de esta circunstancia. La educación emocional nos puede ayudar.

¿Cómo se sienten los alumnos y alumnas con altas capacidades?

Estudios y expertos coinciden en el hecho de que los niños y niñas con altas capacidades tienen las mismas necesidades que otros niños. Su desarrollo es idéntico, aunque algunas etapas se hayan avanzado. Parece, pero, que tanto las necesidades como las problemáticas suelen manifestarse más a menudo en los niños dotados.

A veces, estos niños/as son capaces de comprender conceptos abstractos, pero no pueden hacerles frente emocionalmente. Esto da lugar a preocupaciones demasiado intensas sobre temas como la muerte o el futuro. También se detectan actitudes perfeccionistas que les incapacitan para realizar tareas que hayan podido imaginar intelectualmente o tienen conversaciones adultas, combinadas, en contraste, con actitudes puramente infantiles.

En general, los niños/as con altas capacidades pueden sentir un miedo intenso al fracaso (hasta el punto de no llevar a cabo ciertas tareas por temor a no hacerlas bien), timidez, rechazo frontal de las críticas, ira o sensibilidad extrema para hechos dramáticos que suceden en el mundo.

Algunas pautas de intervención 

En primer lugar, y desde nuestra posición, hay que ayudar a los niños/as -a todos, en general y a los alumnos/as diagnosticados con altas capacidades, en particular- a hacer frente a las emociones intensas. Por eso, hay que ejercitar y fomentar diariamente las conversaciones sobre nuestras emociones y sensaciones, así como dar la mano a todos los alumnos para resolver cualquier conflicto o necesidad.

En las etapas de infantil, los especialistas proponen actividades para fomentar la creatividad en espacios libres, mientras que en primaria se pueden dedicar algunas horas lectivas a profundizar sobre ciertos conocimientos. En las etapas de secundaria se deja espacio para la investigación y la elaboración de nuevos contenidos, tareas que puedan resultar útiles para animar a los alumnos, hacerlos sentir libres y capaces de explorar nuevos ámbitos.

Y tú, ¿cómo trabajas con los alumnos y alumnas con altas capacidades?

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La detección y el diagnóstico de un alumno con altas capacidades es fundamental para poder avanzar en su integración y poner a su alcance (suyo y de la familia) todas aquellas herramientas que pueden resultar de ayuda. La identificación de las altas capacidades es un proceso que abarca muchos escenarios y tiene que contar con la colaboración de diferentes agentes.

¿Cuáles son los criterios para la detección?  

El proceso de evaluación que nos llevará al diagnóstico tiene que estar bien fundamentado y basarse en tres criterios fundamentales:

  • Contextualizar la evaluación, teniendo en cuenta todos los ámbitos en los cuales se mueve el alumno.
  • Determinar las necesidades educativas de cada persona evaluando diferentes aspectos de su personalidad.
  • Ofrecer a los alumnos la posibilidad de trabajar en la gran variedad de maneras posibles, para detectar cuáles son las diferencias en referencia al rendimiento, razonamiento y aprendizaje.

Diferentes evaluaciones

Durante el periodo de observación se buscará una serie de informaciones concretas, pero hay que ser conscientes que surgirán algunas circunstanciales, útiles para proporcionarnos una visión más amplia de contextos y escenarios. Estas se realizan de manera conjunta con el tutor, el especialista del centro y el EAP, que es quien se encarga de realizarla, con el debido consentimiento de la familia.

A parte de las pruebas concretas, los especialistas harán una entrevista individualizada, observación en el aula y hora del recreo (para los alumnos de primaria). Se tendrán que evaluar aspectos como el perfil cognitivo, la competencia curricular, el estilo de aprendizaje y los aspectos socioafectivos. 

El informe psicopedagógico

Es importante que las familias confíen en los profesionales de la escuela y en los especialistas para la evaluación y la confección del informe psicopedagógico. A veces, las expectativas de los padres o tutores no se corresponden con la realidad y hace falta que los docentes hagan un esfuerzo importante para explicar y encarar la situación del niño/a, sin herir las diferentes sensibilidades y haciéndolos entender que lo más importante es el bienestar del alumno.

El informe psicopedagógico describirá la situación del alumno/a y sus necesidades actuales, un documento que no está cerrado y que prevé acciones de seguimiento para continuar trabajando con el alumno. En este se definirán sus puntos fuertes y débiles, considerando todo aquello que hay que potenciar para que el alumno disfrute de una experiencia de aprendizaje ajustada a sus necesidades y a la vez integrada en el funcionamiento del aula.

Disponéis de más información en esta página web elaborada por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.