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Nueva colaboración: ¡Artículo de la mano de Thebigbagteacher!

La importancia de la gestión emocional se hace cada día más evidente. Camino a la gestión emocional encontramos objetivos básicos que tenemos que ir trabajando. No hacen falta grandes proyectos, sino pequeñas propuestas o dinámicas frecuentes y constantes. A veces no hay tiempo para hacer más. 

¿Por dónde empezar?
Algunos de los objetivos que podemos trabajar: 

  1. Identificar emociones en uno/a mismo/a y en los demás. 
  2. Percibir las emociones que suceden a nuestro alrededor, mediante signos por los que se manifiestan. 
  3. Comprender las emociones en uno/a mismo/a y en los demás. 
  4. Expresar las emociones de una forma ajustada. 
  5. Iniciarse en la conciencia emocional con tal de poder anticiparse o ponerse en posición de realizar técnicas de gestión de las emociones. 
  6. Regular las emociones. 

En definitiva, adquirir unas competencias emocionales que nos ayuden a aumentar nuestras habilidades para un mejor uso de las emociones. 

Algunas dinámicas y propuestas encaminadas hacia este proceso podrían ser las siguientes: 

Carrera de relevos

  • Aumentar el vocabulario emocional

Normalmente el vocabulario de los niños y niñas es muy pobre, les cuesta expresar sus emociones fuera de las 6 emociones básicas. El objetivo es salir de esas 6 emociones básicas. 

  1. Vamos a aumentar el vocabulario emocional. Hacemos pequeños grupos y se sentarán en sillas o en el suelo pero uno detrás de otro.
  2. Cogen la plantilla (adjuntada en este documento) y un lápiz.
  3. Escriben 3 emociones (consensuar el nombre) y le pasan la lista al compañero/a de detrás.
  4. ¡Las emociones que se repitan con otros equipos, no puntúan!

¿Quién tendrá más emociones?

Bajo del mismo sol

  • Agrupar las emociones secundarias que nos rodean, interpersonales, o que sentimos a un nivel intrapersonal

Con esta propuesta me gustaría mostraros cómo es posible coger una actividad de cualquier material y adaptarla al contexto emocional. 

El sol de las operaciones matemáticas donde ponemos un número y, alrededor, los niños y las niñas escriben operaciones que den esta cantidad. ¡Es fácil!

  1. Cogemos un sol y escribimos una emoción básica: alegría, tristeza, ira, miedo, asco o sorpresa.
  2. Deben escribir en los rayos del sol, las emociones secundarias que conozcan, ya sea porque las viven ellos/as mismos/as o porque las perciben en los demás. 
  3. Se pueden hacer pequeños grupos y comparar los resultados. 
  4. Sería interesante combinarlo con música. Trabajar desde la calma. 

En esta actividad es importante el tiempo, no tener ninguna prisa.

¿Podemos comparar los soles?

El teléfono roto

  • Comprender las emociones de los demás

Se pretende buscar un formato más serio, donde empatizar con el compañero o compañera.

  1. Una fila, todos miran dirección al último. 
  2. El primero de la fila coge una tarjeta y tendrá que representar mediante la expresión facial y corporal esta emoción. 
  3. Piensa la emoción y toca la espalda del compañero/a para que se gire. 
  4. El resto no los ven, ya que siguen de espaldas. Hace la expresión y se gira hacia delante. No pueden hablar. 
  5. El segundo interpreta la emoción, toca la espalda del tercero… Se vuelve a repetir el proceso hasta llegar al último. 
  6. El último dirá qué emoción es y si coincide con la del primero. 

Podemos hacer equipos. ¿Qué grupo lo acertará?

Hay que hacer tarjetas con las emociones que queremos trabajar. Después hablar sobre los matices de las emociones y cómo se manifiestan.

El panel de las emociones

  • Aumentar la conciencia emocional con tal de poder anticiparse o ponerse en posición de realizar técnicas de gestión de las emociones 

Una de las grandes competencias emocionales, es la conciencia emocional. De hecho la conciencia emocional, conjuntamente con la regulación emocional, son pilares fundamentales dentro de la gestión de las emociones. 

Con el panel de las emociones podemos ir fijándonos en las emociones que nos rodean, tanto a nosotros mismos, como en los demás. 

  • Con cada emoción que detectemos durante el día, pintarán un hexágono. 
  • Con echarle un vistazo veremos qué emociones nos envuelven por la gama de colores. 

Es necesario parar y observar para aumentar la conciencia interpersonal, fijándonos en las emociones que fluctúan en el aula. Después compararemos los panales. Se puede utilizar con cualquier mandala. El objetivo es poder identificar de forma visual los colores predominantes. 

Respiración consciente

  • Trabajar la respiración, sentir el propio cuerpo, con tal de llegar a un estado de equilibrio y bienestar

Una de las técnicas más fundamentales de la regulación emocional es la respiración. Lo debemos trabajar y debemos ser capaces de recurrir a esta técnica cuando nuestra energía se dispare o sintamos que entramos en un estado emocional que no queremos o que nos comportará consecuencias negativas. 

Un pequeño material básico para el rincón de la calma o el rincón de la respiración puede ser de gran ayuda. ¡Conozcamos nuestro cuerpo! Es muy importante. 

Ruleta de las emociones

Este es un recurso básico dentro del trabajo de la educación emocional.

  1. Para poder hacer pequeñas dinámicas.
  2. Para escoger de forma aleatoria una emoción.

Las propuestas son ilimitadas: 

  • Explicar las características
  • Hacer mímica
  • Adivinar qué hace el compañero o compañera
  • Comprender la emoción expresada

En las ruedas en blanco podemos poner unos pequeños velcros y así pegar y despegar redondas con diferentes emociones y poder cambiar la función de forma fácil y rápida.

¡Será nuestra gran aliada! ¡Solo tenemos que poner un spin encima o un clip y un lápiz para hacerlo rodar, dándole vueltas al clip!

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A menudo nos olvidamos de la importancia del juego en los niños. El juego tiene un papel fundamental en el desarrollo integral de los más pequeños y es considerado uno de los métodos más importantes de aprendizaje. Mediante el juego, los niños aprenden a compartir, socializarse con los compañeros, crear vínculos, pasárselo bien, aprender a perder, expresarse con libertad, adquirir responsabilidades, explorar su alrededor, fomentar la creatividad y la imaginación, canalizar las emociones, respetar a los demás… y un largo etcétera. 

Como todavía no ha llegado el frío, queremos recomendaros algunos juegos para hacer en grupo y disfrutar del buen tiempo con la mejor compañía posible.

  1. Búsqueda del tesoro. Para realizar este juego solo hará falta un recipiente grande lleno de arena. En él, se tendrán que esconder pequeños tesoros (golosinas, céntimos…) y después, los dos equipos tendrán que excavar con palas hasta encontrar los tesoros. Cada equipo tendrá un tiempo específico por ronda y tendrán que respetar el turno de los demás. Es un buen método para trabajar el sentido del tacto y de la psicomotricidad en los más pequeños. Además, ¡se puede practicar en la playa!

  2. El teléfono. El juego consiste en que los niños se coloquen en fila y recitar (muy flojo acercándonos a su oreja) un trabalenguas o una frase complicada. El primero de la fila tendrá que repetirle lo que hemos dicho al segundo, y así sucesivamente hasta el último, que dirá lo que ha escuchado y veremos si coincide con la frase o frases iniciales. El último pasará a ser lo primero y así hasta que todos hayan pasado por todas las posiciones. Perfecto para practicar la comprensión oral y aprender a escuchar, junto con la fluidez verbal.
  3. Carrera de tres patas. En parejas, los niños se tienen que atar las piernas (la derecha con la izquierda del otro) con un pañuelo y hacer una carrera. Más que la velocidad, se trabaja la cooperación y el entendimiento con la pareja para no caer y avanzar el más rápido posible. Gana la pareja que llega antes a la meta.
  4. Me pongo en tu lugar. Juego extraordinario para trabajar la empatía. Explicamos a cada alumno un personaje diferente, con vidas totalmente distintas. Ellos tendrán que interpretar a estos personajes intentando hablar como hablarían ellos, actuando como actuarían y sintiendo el que sentirían. Es una buena manera de trabajar el respeto por los demás y por todos los puntos de vista.
  5. Pañuelo. Y para acabar, naturalmente, el mítico juego del pañuelo. Un juego para trabajar la educación física, coger resistencia y pasárselo a genial. Se dividen los participantes en dos grupos y se les asignan números. Se colocan separados con un límite del cual no pueden pasar. La persona que se encuentra en medio de los dos equipos y que está cogiendo el pañuelo, gritará un número al azar, y las dos personas de cada grupo que tengan el número tendrán que correr para cogerlo y llevárselo con el resto del equipo. El otro, tendrá que conseguir atraparlo.

¿Qué os han parecido estos juegos? ¿Nos podéis recomendar algún otro para trabajar competencias interesantes? ¡Os leemos en los comentarios!