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Estamos encantados de presentaros a Raquel Ripoll, educadora social y terapeuta familiar. La podréis encontrar en su cuenta de Instagram bajo el nombre @educatnos y en su web dedicado al acompañamiento y orientación familiar.


Los conflictos son parte de nuestra vida y son una gran fuente de aprendizaje. Tener conflictos significa estar vivo, y lo mejor que podemos hacer es aprender a manejarlos, principalmente porque algunos son inevitables.

Vamos a centrarnos aquí en la resolución de conflictos de una forma respetuosa, en la que todos los implicados ganan y se llegan a acuerdos aceptables para todas las partes.

Así, vamos a ver cinco formas diferentes para resolver conflictos en el aula:

Reuniones de aula

Se trata de una oportunidad maravillosa para la gestión de conflictos de una forma democrática.

La idea es llevarlas a cabo unas tres veces a la semana en educación primaria intentando buscar un rato en el que los niños y niñas puedan estar concentrados y participar de forma activa, ya que de lo contrario no tendrá los resultados esperados. 

Una vez determinado cuál será el día y la hora de la semana en que realizaremos las reuniones de aula, vamos a llevarlas a cabo respetando la siguiente estructura:

  1. Nos sentamos formando un círculo.
  2. Ronda de agradecimientos y cumplidos. Vamos a pedir a todos los participantes que realicen un cumplido o un agradecimiento a los demás compañeros (no es necesario que sea a todos, pero sí es importante que al acabar la ronda todos los participantes hayan recibido algún cumplido y/o agradecimiento).
  3. Enfoque en soluciones. Es el momento de empezar con los conflictos que han surgido durante esos días. Empezaremos por orden cronológico, por lo que es útil tener una agenda en la que ir anotando los conflictos así como surgen para facilitarnos esta labor. Es necesario que enseñemos a nuestros alumnos qué significa “enfocarnos en soluciones”. Vamos a olvidarnos de buscar culpables y, juntos, vamos a generar una lluvia de ideas con todas las posibles soluciones que se nos ocurran. Después las iremos analizando una a una (tienen que ser respetuosas para todos, relacionadas con el problema, racionales y útiles) y entre todos, elegiremos la que nos parece más adecuada para revisarla en unos días, ver si nos ha servido, si no…
  4. Planear actividades. Después de centrarnos en la resolución de problemas, vamos a planear actividades divertidas que fomenten la cohesión del grupo.
  5. Actividad de cierre. Finalizar con una actividad divertida siempre nos deja buen sabor de boca y dejamos de relacionar la resolución de conflictos con algo negativo.

A tener en cuenta para que las reuniones de aula sean fructíferas:

  • No juzgamos.
  • No utilizamos la reunión para sermonear.
  • Creamos un objeto como símbolo para el que tiene el turno de palabra.
  • Confiamos en la capacidad de nuestros alumnos de resolver conflictos. Nosotros sólo seremos una guía.

Hay que tener en cuenta que es un proceso que lleva su tiempo de aprendizaje.

La rueda de opciones

Se trata de una herramienta con la que adelantarnos al conflicto y buscar desde la anticipación opciones para cuando éste aparezca.

Lo interesante de esta técnica es, por una parte, que reflexionamos sobre el conflicto desde la calma y, por otra parte, que las opciones parten de los propios niños, y serán ellos quienes decidan qué opción tomar en cada momento.

¿Cómo lo hacemos? 

  1. Hacemos una lluvia de ideas (con el alumnado) de qué podemos hacer cuando surge un conflicto.
  2. En una cartulina, dibujamos un círculo que dividimos en porciones (tipo quesitos) poniendo dentro de cada porción una solución que podemos decorar con un dibujo representativo. Ojo, cuanto más pequeños sean los alumnos, menos porciones tiene que haber. Siendo 3-4 porciones adecuadas para infantil y vamos añadiendo más según el grado de madurez de nuestro grupo.
  3. La dejaremos “a mano” y en un lugar visible para cuando la necesitemos. 

Tiempo fuera positivo

Como todos sabemos, los conflictos se abordan mejor desde la calma, por ello es importante enseñar a nuestros alumnos a calmarse ANTES de intentar solucionar cualquier conflicto que surja.

En contra de lo que muchos pueden pensar, el tiempo fuera positivo no es un rincón de pensar ni nada por el estilo. Esta herramienta está pensada para que los niños se sientan mejor, no peor. No busca en ningún momento hacer “pagar” por lo que han hecho.

Para ello, lo primero que tenemos que tener claro es que NUNCA se obliga al niño o la niña a ir, sino que se le invita y recuerda que tiene ese espacio si necesita calmarse antes de hablar de lo que ha ocurrido: “veo que estás muy enfadado, quizás quieras ir a tu rincón tranquilo (o como lo hayáis llamado)”.

El rincón en cuestión, vamos a crearlo con ellos, no nosotros solos. Les explicaremos que vamos a crear un rincón en el aula al que poder ir si estamos nerviosos y necesitamos calmarnos. En él es importante incluir algunos elementos que ayuden a nuestros alumnos y alumnas a recuperar la calma. También le vamos a poner un nombre todos juntos.

Cuando surja un conflicto, podemos invitar al niño o la niña a irse a vuestro rincón de la calma, si no quiere irse, podemos decirle si quiere que vayamos con él o ella. 

Una vez se haya calmado, podremos gestionar el conflicto en cuestión, aunque en no pocas ocasiones, el conflicto desaparece con este tiempo de enfriamiento.

Damos la vuelta a la sábana

El objetivo de esta dinámica es enseñar a trabajar desde la colaboración y la búsqueda de soluciones.

En un espacio amplio, y con un grupo de 10-15 personas, vamos a extender una sábana grande en el suelo y les pediremos a los participantes que se suban encima ocupando sólo la mitad de ella.

A continuación, les explicamos que su misión es darle la vuelta a la sábana sin que nadie se baje de ella ni pise el suelo.

Cuando terminamos, fomentamos la reflexión identificando las estrategias utilizadas, cómo lo han conseguido, cómo se han sentido…

Role playings

Se trata de representar con dos voluntarios una situación conflictiva (real o inventada) para que pongan en práctica los siguientes pasos:

  1. Planteamos el conflicto.
  2. Uno de ellos dice: “Me doy cuenta que… y me gustaría encontrar otra forma de solucionar esto que fuera buena para los dos”. Y le pregunta al otro cuál es su punto de vista referente al problema y cómo se siente. Escucha sin interrumpir ni juzgar a menos que sea para preguntar: “¿Algo más? ¿Alguna otra cosa? Cuando termine le retroalimenta de la siguiente forma “Si te he entendido bien, te sientes…porque…y te gustaría…”.
  3. Ahora se intercambian los papeles y repiten el punto 2.
  4. A continuación hacen una lluvia de ideas eligiendo una solución que sea aceptable para ambos por un período de tiempo corto (3-4 días, una semana). Se acuerda fecha de revisión y se agradece al otro que haya compartido sus sentimientos y pensamientos).

De esta forma enseñamos a nuestros alumnos a resolver conflictos de una forma asertiva y respetuosa en la que todos ganan.