Reflexiones

El Refugi dels Llibres: ¡En abril, lecturas mil!

Para muchos el día 2 de abril es un día más de primavera, pero para los y las amantes de la literatura y de los libros, especialmente aquellos que se dirigen a los pequeños y jóvenes, es un día muy especial. Tal día como hoy desde hace 216 años, nació uno de los autores más importantes de la literatura infantil y juvenil (LIJ), Hans Christian Andersen, autor de clásicos como El vestido nuevo del emperador o El patito feo, entre otros. Y os preguntaréis: ¿Qué pasa en este día para que sea realmente especial para nosotras? Pues que desde el 1967, coincidiendo con esta fecha, se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, con actividades, premios alrededor del mundo, en escuelas, bibliotecas y librerías, con el objetivo de promover los hábitos de lectura y el amor por los libros entre los niños y niñas y jóvenes de todo el mundo. Aquí en Cataluña, las actividades la promueve el Consejo Catalán de Libros Infantil y Juvenil, el clijCAT1. Para nosotras, cada día debería ser 2 de abril, porque la importancia de la literatura a todas las edades es un hecho innegable. Os avisamos de entrada que nos haría falta un artículo entero para daros mil y una razones para afirmar que la lectura es esencial, ¡pero seguro que nos quedaríamos cortas!

Seguro que nadie puede poner en duda la importancia que tiene la lectura en los pequeños/as y en los jóvenes, especialmente en su desarrollo, tanto cognitivo como emocional, la lectura como fuente de cultura les aporta una infinidad de beneficios. Como también es incuestionable el papel clave de la familia y de la escuela en el proceso de aprendizaje del lenguaje y de lectura autónoma de los niños y niñas. Un proceso que a menudo viene acompañado por la biblioteca o la librería, espacio donde el niño o niña tiene contacto directo con la literatura, tanto oral como escrita. Si bien es cierto que todos y todas ellas tienen diferentes niveles de implicación, son vitales para conseguir los pilares de los futuros lectores. 

Es importante que en este proceso de implicación, el lector pueda asociar el momento de la lectura con un estímulo positivo, placentero y divertido, creando así un agradable ritual que se convierta en el momento del día en que podáis compartir un rato de lectura en un rincón de la casa especialmente preparado para la ocasión. Si lo que buscáis es que la lectura sea un momento emocionante y lleno de curiosidad (vivido tanto en solitario como acompañado), el escritor Daniel Pennac citaba en su obra Com una novel·la (Empúries -1993) “El verbo leer no admite imperativo” y, por lo tanto, lo que debemos hacer es presentarlo como un momento especial y esperado, pero que surja sin forzar, sin prisas, en el mejor momento del día. 

Llegados a este punto, una de las preguntas que más se plantean las familias es: ¿Cuándo hay que empezar? 

Y es que la respuesta es clara. Empezamos a interaccionar con el niño o niña en el momento que sabemos que existe cuando está en el vientre de su madre. Por lo tanto, es en aquel momento en que nosotros acercamos nuestro lenguaje y nuestra cultura. Es por ello que queremos dar especial importancia a la lectura (refiriéndonos al contacto con los libros) antes de saber leer como punto claro para afrontar un proceso de aprendizaje de la lectura exitoso. En un primer momento, cuando el niño o niña nace, no nos entiende, pero poco a poco aprenderá a descifrar oralmente todo aquello que le decimos y empezará a interaccionar con los adultos más cercanos. Es por este motivo que hace falta darle mucha importancia al hecho de hablar, cantar y jugar con los niños para crear en ellos y ellas una base donde poder construir un aprendizaje del lenguaje escrito. 

Cuando el niño o niña tiene unos meses, le gusta empezar a probar con su voz (balbuceos) y es entonces el momento en que disfrutará de los juegos de falda y cantares que podremos acompañar de pequeños libros de ropa o de cartón duro que le permitirán experimentar y explorar. A partir del año más o menos, les podremos ofrecer libros en los que empiecen a identificar personajes o acciones cotidianas, sin dejar de darle importancia a los cuentos cantados, poéticos y rimas que sean también jugando con las palabras. En esta etapa, os proponemos también acercarlos a libros con solapas para abrir y cerrar, libros donde pueda aparecer y desaparecer, poner y quitar… La lectura en voz alta de las primeras historias le permitirá escuchar e interaccionar con el adulto que explica la historia. A partir de su propia identificación, la criatura podrá entender la historia e identificar los personajes que salen. Si el libro que explicamos es muy frágil, no pasa nada si el adulto lo manipula dándole otro valor. Más rico será su aprendizaje cuanta más variedad de historias y formatos le pongamos a su alcance. 

Más adelante, cuando el niño o niña hable, será entonces cuando se interesará más por el lenguaje oral y escrito y las historias que le ponemos a su alcance pueden ser de un tipo más acumulativo, acciones repetitivas que le permitirán anticipar, tanto el dibujo como el texto. También historias en que los hábitos y las rutinas sean más protagonistas. Cuando empezamos con el juego simbólico, es ideal también introducir cuentos tradicionales (La caperucita roja, Los tres cerditos, ...). Es importante tener en cuenta la repetición. Las criaturas pide una y otra vez su cuento preferido, y si hace falta lo explicamos tantas veces como necesiten, porque ellos y ellas poco a poco vayan construyendo el significado. En una primera lectura, seguramente, no entenderán todo el significado de la historia, pero está bien que sea así. No hace falta que nosotros hagamos una síntesis para que lo entiendan mejor o que cambiemos palabras para que sea más esclarecedor. 

A partir de los 4 o 5 años, encontramos un interés por el lenguaje escrito, identifican las primeras letras y van construyendo significado a las palabras que leen. Podemos dedicar ratos a la lectura compartida en voz alta, en silencio u otras a la lectura en paralelo (adulto y niño/a leyendo cada uno/a su libro). A pesar de que en esta etapa es cuando empiezan a leer, no debemos dejar de ofrecer también libros sin palabras, donde hace falta que sean ellos y ellas los que vayan descifrando la historia a partir de las imágenes. En esta etapa, los niños y niñas se hacen preguntar y les gusta descubrir cosas. Los libros que responden a estas curiosidades serán claves, libros interactivos o pop-ups. También les gustan los libros donde aparece algún conflicto, el cual pueden resultar emocionantes para ellos. 

Más allá de los 6 años, el niño o niña necesitará menos ayuda del adulto a la hora de leer, aunque la familia y la escuela serán claves para ir concertando las habilidades lectoras. Más que enseñar a leer con una utilidad práctica concreta (que es evidente que la tiene), haría falta tener en cuenta que su principal utilidad es que constituye una fuente de satisfacción personal. 

En cada una de estas etapas por las que va transitando el niño o niña, es necesario que miremos el libro como un objecto y le demos un valor, no solo a la historia que nos explica sino también a sus ilustraciones, a su portada, al tacto y al olor de sus páginas, en definitiva, a todo aquello que forma parte del libro. 

A partir de los 8 años aproximadamente, los niños/as y jóvenes se muestra curiosos, impacientes y, sobre todo, tecnológicos. Es recomendable que les podamos ofrecer libros donde ellos y ellas se sientan representados de alguna manera, historias que les puedan transportar a nuevas realidades, a vivir aventuras y a ponerse en la piel de los y las protagonistas. Debemos tener presente y “abrazar” el mundo digital. Hace falta acompañarlos del mismo modo que cuando compartimos con ellos un libro en formato papel. Pactar y llegar a acuerdos sobre su uso será clave para un buen desarrollo de las nuevas tecnologías. Dentro del mundo digital haremos referencia a algunas propuestas que podemos compartir y sugerir (Booktubers, clubs de lectura digital, blogs, webs o páginas de Instagram dedicadas a recomendaciones literarias, libros electrónicos o booktrailers, entre otros). Tal y como dice Joan Portell, especialista en Literatura Infantil y Juvenil, “el objeto en sí no es el culpable, sino el uso que le damos”. 

Si con todo lo que hemos explicado hasta ahora todavía no crees que la lectura tiene mucha importancia en nuestro desarrollo, os hemos preparado una lista de motivos que pensamos que os acabaran de convencer del todo. No queríamos caer en las típicas listas, porque nos resulta imposible daros solo X motivos por los cuales os animamos a leer, pero nos hemos aventurado a escribir un decálogo (y un poco más). 

Decálogo (y un poco más) sobre la importancia de la lectura 

  1. Leer y crear historias favorece la creatividad, la memoria y la concentración. Pero también que nos las expliquen y escucharlas atentamente. 
  2. La lectura fomenta habilidades como la empatía, ponerse en el lugar del otro. Especialmente si el lector se puede poner en el lugar del protagonista, este descubrirá emociones y valores presentes en muchos cuentos. La lectura puede ser un método para trabajar problemas personales, temas tabús o algunos miedos comunes entres los niños y niñas. (Ejemplo: miedo a la oscuridad). Una buena herramienta para trabajar en clase y en casa. 
  3. La lectura es una herramienta para adquirir conocimientos en todas las etapas de la vida. a menudo, tener un buen hábito lector es sinónimo de un buen rendimiento escolar.
  4. Mediante la lectura, los niños y niñas adquieren un espíritu crítico y reflexivo para conocer el mundo que los rodea y a ellos/as mismos/as, así como la relación con los demás. 
  5. Leer nos permite comunicarnos, expresarnos e interactuar con nuestros compañeros, familia o cualquier otra persona. 
  6. Reivindicamos la lectura como un acto de placer, simplemente: Sofá, manta y libro. Sin pensar en nada más. La lectura es felicidad. Si tenéis un espacio en casa, que sea acogedor y que invite a estar un buen rato, leeremos más a gusto; y no tengáis prisa, la lectura se debe saborear con el tiempo. 
  7. Leer nos ayuda a practicar la comprensión lectora y a mejorarla. No es lo mismo leer, solamente, que leer y entender. No es lo mismo leer mucho, que leer bien. 
  8. A nivel familiar y emocional, los ratos de lectura compartida permiten crear y reforzar un vínculo emocional adulto-niño/a. 
  9. La lectura mejora la ortografía y amplía el vocabulario. Por un lado, cuanto más leemos, más interiorizamos la ortografía y la manera cómo se escriben las palabras. Por otro lado, encontraremos constantemente palabras nuevas que querremos conocer. 
  10. Leer es una actividad activa y de atención plena, justo lo contrario de actividades como mirar la televisión, en que dejamos el cerebro en stand by. Por lo tanto, nos ayudará a incrementar el aprendizaje activo y a fomentar la autonomía. 
  11. Los libros nos hacen sentir acompañados. Viviremos mil y una vidas y muchas aventuras. Viajaremos a lugares lejanos, paraísos o cuevas subterráneas.Si sois aventureros, será vuestra mejor aventura. 

Para acabar, os proponemos disfrutar de este día y esperemos haber animado vuestras ganas de leer con los peques de la casa. ¡Depende de nosotros que cada día sea 2 de abril! Si os gusta dibujar, podéis dibujar leyendo a vosotros/as mismos/as, ¡o dibujar vuestro libro preferido! Si todavía no tenéis un espacio de lectura en casa, es el día para buscarlo y decorarlo a vuestro gusto. O bien, si tenéis una librería o biblioteca cerca, ¡seguro que hacen muchas actividades!

BIBLIOGRAFIA

Portell Rifà, Joan. Llegim?: com fer lectors entusiastes. Barcelona: Abadia de Montserrat, 2017. 157 p. (Créixer; 5). ISBN 978-84-9883-926-5

GIRBÉS, Joan Carles (2008): Guia pràctica per a fer fills lectors. Alzira (València): Edicions Bromera 

JOVER, Guadalupe (2007): Un món per llegir. Educació, adolescents i literatura. Barcelona: Rosa Sensat

AGUADO, G i Ripoll, J. (2014) Enseñar a leer. Cómo hacer lectores competentes. Madrid: EOS 

Fons, M. (1999) Llegir i escriure per viure. Barcelona: La Galera

CORRERO, C i Real, N. (2017): La literatura a l’educació infantil. Barcelona: Rosa Sensat

PENNAC, Daniel (2006): Como una novela. Alfaguara.

El Profe Mochilero: 168 millones de razones para reabrir la educación

El 1 de abril se “celebra” el día mundial de la educación. Digo celebrar entre comillas porque el último informe que presentó UNICEF referente al seguimiento de la actividad educativa a nivel global durante la pandemia no invita a ser muy optimista. El análisis va desde el 11 de marzo de 2020 hasta el 2 de febrero de 2021 y plantea la necesidad de abordar, de manera prioritaria y responsable, la reapertura de las escuelas por parte de los gobiernos.

Se cumple un año del inicio de la pandemia del COVID-19 y a día de hoy es evidente que ha causado un auténtico terremoto en nuestras vidas. El impacto del coronavirus provocó el confinamiento forzoso de los centros educativos dejando unas cifras escalofriantes en cuanto a desconexión educativa, pero vamos por partes. Al principio parecía que solo iban a ser 2 semanas, después 2 meses, hasta que se fue prolongando y un año después las escuelas de 168 millones de niños y niñas de todo el mundo siguen cerradas, la mayoría de ellas se encuentran en América Latina y el Caribe. A nivel mundial, al menos 214 millones de estudiantes (de todas las etapas educativas) han perdido más de tres cuartas partes de su educación presencial. Por otro lado, las cifras también revelan que a día de hoy, el 53% de los centros educativos del mundo han vuelto a la presencialidad total y casi una cuarta parte han abierto parcialmente. Sin embargo, las puertas no se han vuelto a abrir en 27 países en los que viven 196 millones de niños, niñas y jóvenes, el 13% a nivel global.*

Recreación presentada en la sede de Naciones Unidas de Nueva York el pasado 3 de marzo de una clase con 168 pupitres vacíos simbolizando los millones de niños y niñas que llevan un año sin ir a la escuela.

La desigualdad se ha acentuado en el derecho al acceso a la educación

Como ya nos ha demostrado esta pandemia, los efectos de las medidas restrictivas no afectan a la población por igual. Las cifras, una vez más, reflejan la situación de emergencia que sufren los sectores más vulnerables y que en un día como hoy no deberíamos mirar hacia otro lado y “celebrar” (permitidme una vez más el uso de las comillas) el día mundial de la educación sin hacer un pequeño ejercicio reflexivo: ¿Está realmente garantizado el derecho a participar de una educación primaria, gratuita, obligatoria y universal? Recordamos que así se recoge en la Declaración Universal de Los Derechos Humanos de la UNESCO. Ciertamente, cada país aplica sus restricciones igual que cada país goza o sufre las consecuencias de la globalización y el repartimiento desigual de la riqueza mundial, pero ¿En qué medida se está vulnerando el derecho a la educación en ciertos países?

“Conforme se acerca el primer aniversario del comienzo de la pandemia de COVID-19, la realidad vuelve a recordarnos la catastrófica emergencia educativa que se originó como consecuencia de los confinamientos mundiales. Cada día que pasa, los niños que no pueden acceder a la educación presencial se van quedando cada vez más rezagados, y los más marginados sufren las peores consecuencias”, declaraba Henrietta Fore, directora Ejecutiva de UNICEF durante la presentación del informe. “No podemos permitir que, por segundo año consecutivo, estos niños sigan sin poder asistir a la escuela de forma presencial o que la presencialidad siga siendo limitada. No debemos escatimar esfuerzos para mantener las escuelas abiertas o darles prioridad en los planes de apertura”.

El aprendizaje a distancia puede complementar la educación básica, pero nunca sustituirla

La educación no presencial ha llegado para quedarse, afirman muchos expertos. La pregunta es: ¿Se pueden cubrir las necesidades recogidas en la educación básica de manera no presencial? Es importante tener claro qué paradigma educativo nos sirve de referencia para poder contestar esta cuestión. Para empezar, la escuela debe ser concebida como un espacio comunitario que ofrece elementos fundamentales para el desarrollo en la infancia y no como una academia. Entre estos elementos están la socialización entre iguales, la oferta de apoyos personalizados, el contacto con la diversidad, la atención emocional o el acceso a comidas nutritivas, entre muchos otros. A día de hoy, me resulta muy difícil encontrar una manera alternativa de cubrir todos estos elementos restringiendo la presencialidad de la escuela. Además, podríamos poner de manifiesto la importancia del juego interactivo físico y las experiencias en el entorno natural para el buen desarrollo en la infancia, así como los múltiples estudios que demuestran los efectos adictivos y de dispersión que provoca el uso excesivo de pantallas en edades prematuras (y no tan prematuras).

"Para al menos 463 millones de niños y niñas cuyas escuelas cerraron por la Covid-19,
no existió la educación remota" (UNICEF).

Quizás muchas empresas vean una oportunidad de mercado en promover la formación a distancia y muchas marcas intentan venderlo como la “última tendencia innovadora” en el aprendizaje, sin tener en cuenta la edad de desarrollo. En este oportunismo incluso se puede detectar un retroceso en la atención real de las necesidades básicas de la infancia y una privatización de la educación que puede generar una brecha digital donde los sectores más vulnerables corren el riesgo de quedar apartados. Quizás en este último año, la educación universal haya sido menos universal, menos primaria, menos obligatoria y menos gratuita, así que podríamos convertir la “celebración” en una reivindicación. Quizás sea el momento de defender más que nunca este derecho fundamental en la infancia como es el acceso a la educación. Quizás se abre un periodo para proteger, aún más, a toda una nueva generación afectada y para exigir a los gobiernos unos planes de apertura segura de los centros educativos para dejar de vulnerar el derecho a la educación, aumentar la brecha social y favorecer la privatización del modelo educativo.

Defender un modelo educativo presencial, seguro y equitativo de protección a la infancia con la escuela y para la escuela

Según los últimos datos publicados por la UNESCO, más de 888 millones de niños y niñas de todo el mundo siguen sufriendo interrupciones en su educación debido al cierre total o parcial de las escuelas. En muchos países, la infancia más vulnerable que no tiene acceso a una educación a distancia corre el riesgo de desconectar de su vida escolar y de no regresar más a la escuela. Eso puede asociar problemas más graves derivados al cierre de las escuelas como el trabajo infantil o el matrimonio infantil. 

Analizar esta situación y trabajarla desde las aulas con los alumnos, ajustando el discurso a cada nivel y contexto, es el mejor remedio para proteger y promover una educación presencial mundial que proteja a la infancia. Introducir y fomentar entre el alumnado el aprendizaje de las desigualdades que existen entre las oportunidades educativas que hay en el mundo puede ser un incentivo para valorar la escuela como eje natural de protección y aprendizaje común. Fortalecer la conexión entre el hogar y el centro educativo para educar en comunidad, compartiendo proyecto y asumiendo el rol que les corresponda, porque como dicen: “La escuela es mi segundo hogar, pero el hogar es mi primera escuela” y por lo tanto, la educación nace en casa. ¿Pero, qué sucede cuando no hay un primer hogar de referencia?

El día mundial de la educación puede servir como motivo para reflexionar sobre las condiciones y desigualdades globales que se han generado en el acceso educativo a partir de la pandemia. Trabajar esta reflexión entre el colectivo docente, el alumnado y la comunidad educativa en general es un deber ético para proteger y prosperar un sistema educativo presencial, primario, equitativo, público y universal. Un sistema que proteja y oriente a todas las generaciones de cualquier virus, pero sobretodo, de la estupidez y la ignorancia humana.

*NOTA PARA EL LECTOR: Todas las cifras expuestas en este artículo están basadas en el último informe Análisis del cierre de las escuelas de UNICEF publicado el pasado 3 de marzo de 2021. Los datos son de consulta pública

Billy Elliot (2000) es una película británica del género del drama dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell, Gary Lewis, Jamie Draven y Julie Walters. Esta narra la historia de Billy Elliot, un niño que vive con su padre Jackie, su hermano mayor Tony i su abuela, en el contexto de la va de mineros del Reino Unido, durante los años 1984 y 1985.

EL ARGUMENTO

El padre de Billy inscribe al chico a un centro para que aprenda boxeo, pero a él no le gusta nada. Un día la profesora de ballet imparte clase en la misma sala del gimnasio y Elliot descubre su verdadera pasión. A pesar de que su padre no quiere, él hace clase a escondidas con la profesora de baile hasta conseguir su objetivo y, finalmente, triunfar. ¿Lo conseguirá? ¿Contará finalmente con el apoyo de su familia?

ASPECTOS A TRABAJAR ANTES DE VER BILLY ELLIOT

Al visionar y trabajar la película en el aula hay que tener en cuenta unos aspectos clave. En este sentido, y antes de verla con los alumnos, es importante que se expliquen algunos conceptos como:

  • La situación sociocultural y económica del entorno de Billy Elliot. La película está ambientada en los años 80, en un pequeño pueblo muy humilde (la gran mayoría de familias trabajan en la mina), la cual cosa explica la manera que tienen de relacionarse los personajes.
  • La huelga del colectivo minero, que condiciona sin lugar a dudas la fuerza de los personajes así como la situación de Billy, es una cuestión de fondo muy importante, de manear que hay que explicar bien qué significa la huelga, por qué luchan los mineros y por qué hay opiniones divergentes entre el colectivo.

VALORES Y EMOCIONES QUE VEREMOS EN BILLY ELLIOT

La carga emocional de la película es bastante intensa. Nos encontraremos ante un chico que aspira a un sueño, pero que ve frustrados sus intentos por adentrarse en el mundo de la danza. Por otro lado, por los prejuicios de su padre que ve la danza como una disciplina puramente femenina; por otro lado, las carencias económicas que desembocan en la huelga minera y en las penosas condiciones de la familia.

La agresividad con la que se manifiestan los personajes, incluido Billy, es una de las cuestiones más trascendentes. Aprender a gestionar la rabia y las emociones negativas será uno de los escollos a superar por parte de Elliot y su entorno. Las adversidades a las cuales tienen que hacer frente el chico y su familia son el origen de todo. De hecho, su actitud en la prueba de ballet pone en peligro la posibilidad de superarla.

La resiliencia es otra de las emociones que rezuma la película y que permite a Billy Elliot, a través del esfuerzo y la constancia en los entrenamientos, acceder a su sueño. Además de ejercitar su cuerpo para la danza, Billy también tiene que luchar para hacer frente a los estereotipos sociales y a les viejas creencias, que amenazan con dejarlo fuera de juego.

Otro valor fundamental que aparece en esta película es el de la confianza. Tanto la profesora de danza como la abuela de Billy (que también había querido ser bailarina) son clave para él, porque le dan la fuerza necesaria para romper las barreras establecidas, tanto por la sociedad como por su familia, en este caso formada por su padre y el hermano.

LA ESCENA DESTACADA

Es una escena mágica de la película. Es de hecho, la escena que marca un antes y un después en la vida de Billy Elliot en su faceta de bailarín. Una noche, mientras el chico juega con su amigo a bailar, casi a escondidas en el cuadrilátero de boxeo del gimnasio, su padre es advertido por el profesor de boxeo: Elliot esta dentro, bailando.

Ante la situación, el chico, profundamente avergonzado, renace de sus cenizas y empieza a bailar para su padre. Es entonces cuando el hombre, embargado por la emoción, sale corriendo hasta casa de la profesora de Elliot para decirle que hará lo que sea para que su hijo pueda luchar por el sueño de ser bailarín.

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El curso ya llega a su fin. Nos parecía larguísimo en septiembre, pero al fin, entre vacaciones, puentes y jornadas de fiesta, los días se han esfumado. Nos llevamos una mochila muy llena de historias, convivencias y experiencias que seguro que no olvidaremos. Hoy os invitamos a reflexionar en este final de curso, sobre cómo os ha ido todo, con vosotros mismos, con los alumnos y con vuestros amigos y compañeros.

¿Qué hemos aprendido? Ahora que se acerca el final de este curso, es el momento de hacer balance de todo aquello que hemos aprendido: cuáles son los nuevos conocimientos que todos juntos hemos adquirido, qué esfuerzos hemos hecho para lograrlos y hasta dónde hemos sido capaces de llegar. ¡Seguro que el tiempo y la dedicación han merecido la pena!

¿Qué ha sido nuestro rol como docentes? Es hora de mirarnos al espejo. ¿Cómo nos hemos sentido dentro de nuestro rol como docentes? Sea cual sea nuestra experiencia, tanto si acabamos de empezar en este mundo de la docencia como si ya hace años que trabajamos, es importante saber hacer autocrítica, reconocer nuestros aciertos, pero también nuestros errores y hacernos nosotros mismos propósitos para mejorar. ¿El año que viene más y mejor? Seguro!

¿Qué sensaciones hemos recogido de nuestros alumnos? ¿Los hemos escuchado? Después de intentar cumplir nuestros objetivos cada trimestre, llegar a las programaciones previstas y lograr las previsiones marcadas, habrá que pensar si hemos dedicado tiempos de calidad a nuestros alumnos. ¿Los hemos escuchado bastante? ¿Qué han sentido? ¿Se han emocionado? ¿Han tenido la oportunidad y el tiempo necesario para expresarse?

¿Se han cumplido nuestros objetivos? Todos tenemos unas programaciones anchísimas y unos retos complejos por delante, pero… ¿hemos cumplido de verdad con nuestros objetivos? Hablamos de aquellos propósitos que solemos hacernos a principio de curso y con los cuales queremos mejorar nuestra experiencia y la de nuestros alumnos ahora y para el futuro. Piensa un rato. ¡Quizás este sea un buen momento para empezar a plantearte los objetivos del año que viene!

¿Hemos sabido trabajar en equipo? En nuestro trabajo como docentes el trabajo en equipo y colaborativo es imprescindible si queremos llegar a nuestros objetivos, lograr metas y completar proyectos de calidad. Y este curso, ¿hemos sido buenos compañeros? ¿Hemos sido rigurosos y puntuales? Si crees que has cojeado en este aspecto, quizás sea un buen momento para replanteárselo. ¡Puedes estar seguro que juntos lo haréis mejor!

En resumen, ¿nos sentimos contentos y satisfechos? Seguro que en este curso no todo ha sido un camino de rosas. Siempre, cada año, hay momentos más buenos y otros que lo son menos, pero todos… sobre todo aquellos que no han sido tan positivos, nos habrán servido para aprender. Responde a tus preguntas, prepárate para hacer balance y empieza a trabajar por un nuevo curso fantástico. Cárgate de energía este verano y no te dejes la lista de buenos propósitos para el final. ¡Felices vacaciones!

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No podríamos vivir sin ella. Es la mejor compañera que podemos encontrar en los momentos felices, pero también en los tristes… cuando estamos enfadados, melancólicos, eufóricos o enamorados… ¡Hoy hablamos de música! ¿Sabías que tiene un montón de beneficios para tu salud? ¡Aquí los tienes todos!

1. Favorece la concentración. Lejos de distraer, la música puede favorecer la concentración. Y esto es genial a la hora de estudiar o trabajar. Un estudio publicado por Neuroscience of Behavior and Psychology demuestra que la habilidad de las personas para reconocer palabras, imágenes o números rápidamente se potencia escuchando música.

2. Motiva el aprendizaje. Hay una gran conexión entre la música y funciones cerebrales como la memoria, el equilibrio, la orientación o la coordinación. La música se conecta directamente con nuestras emociones y nos ayuda a expresarlas. Por todo esto, la música es perfecta para motivar el aprendizaje.

3. Estimula las conexiones neuronales. Hay estudios que confirman la complejidad del efecto de la música en nuestro cerebro. Esta es capaz de inducir estados emocionales, a través del intercambio de sustancias químicas. Sabemos, de hecho, que la música es capaz de activar casi todas las regiones del cerebro.

4. Contribuye al tratamiento de enfermedades. La música puede ser una herramienta de lo más poderosa para el tratamiento de enfermedades, como por ejemplo trastornos cerebrales y lesiones adquiridas. Así, puede ayudarnos a recuperar habilidades lingüísticas y motrices.

5. Combate el estrés. El estrés es una de las epidemias del siglo XXI. Y se sabe que hay canciones que pueden ayudarnos a reducir positivamente el estrés. Mindlab International determinó a través de un estudio que la canción más relajante del mundo es Weightless de Marconi Union. Puede llegar a reducir el estrés hasta un 65%.

6. Relaja a los niños. Los bebés escuchan y perciben la música desde que se están gestando. Los sonidos musicales suaves les relajan y les ayudan a dormir. Además, puede ser una herramienta muy importante para una correcta gestión de las emociones.

7. Incrementa la felicidad. La música favorece la producción y liberación de dopamina, que es la hormona de la felicidad: un neurotransmisor clave a la hora de proporcionar placer.

8. Alivia el dolor. Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Utah (EE.UU) a The Journal of Pain demuestra que las distracciones alivian el dolor. Su estudio demuestra que la música aleja el foco cognitivo del estímulo doloroso.

9. Fortalece el sistema inmunológico. Hay una gran cantidad de investigaciones que refuerzan el papel de la música como fortalecedora del sistema inmunológico. La medicina ha encontrado evidencias de que la música puede jugar un papel fundamental en la salud de los pacientes. Aumenta la producción de plaquetas, estimula los linfocitos y protege las células de determinadas dolencias.

10. Reduce la presión arterial. Algunas tipologías musicales pueden influir sobre la presión sistólica y diastólica, para prevenir la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares. Los ritmos lentos y la música pueden mejorar la vasodilatación en un 26%.

Y tú, ¿todavía dudas de los súper poderes de la música?

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El día 12 de junio se celebra en todo el mundo el Día contra el Trabajo Infantil. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) puso en marcha esta jornada en 2002, con la voluntad de concienciar a las sociedades sobre la existencia y la magnitud de este problema. Un problema que afecta millones de niños y niñas en todo el mundo y que es necesario erradicar.

¿Tan grave es el problema del trabajo infantil?

La respuesta es sí. Muchísimo. Según el OIT, en el mundo hay 168 millones de niños y niñas que son víctimas del trabajo infantil. Este problema se manifiesta especialmente en países del tercer mundo y zonas de conflicto, donde los niños y las familias se encuentran en una situación de más vulnerabilidad.

Pero, ¿qué entendemos exactamente por ‘trabajo infantil’?

El trabajo infantil es todo aquel que priva a los niños y niñas de su niñez, de su potencial y su dignidad. Este también es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.

¿Por qué hay que luchar para combatirlo?

El trabajo infantil pone en riesgo y es perjudicial para el bienestar físico, mental y moral de los niños. Además, interfiere en su derecho a la escolarización y a menudo pone a los menores en situaciones de esclavitud, los expone a graves peligros y enfermedades e incluso los separa de sus familias.

¿Qué hacen los niños sometidos al trabajo infantil?

El OIT reconoce que en el mundo hay niños y niñas sometidos al trabajo infantil desde la edad de 5 años. Casi el 60% son obligados a trabajar en la agricultura, pero un 25,4% en servicios (como por ejemplo transportes, restaurantes, hoteles…), un 7,2% en industria (minas, canteras, manufactura, construcción…) o un 6,9% en trabajos domésticos.

Contra el trabajo infantil: ¡los niños solo tienen que trabajar por sus sueños!

La explotación infantil es uno de los males más insoportables y espantosos para el alma humana. Así lo reconoce Albert Thomas, primer Director del OIT. Por todo esto, hace falta que los organismos internacionales continúen trabajando para erradicar esta lacra, y que los gobiernos observen y hagan leyes para proteger nuestro bien más preciado: ¡los niños!

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Los últimos diez años han supuesto un gran cambio debido a los avances tecnológicos aplicables a la educación, tanto para la educación infantil como para estudios superiores.

El uso de tecnologías en el aula es un tema muy importante en la realidad actual. Las pizarras digitales, los ordenadores y las tablets siguen suponiendo a veces un reto para el profesorado. Conocer los recursos de los que disponemos y sus diferentes usos facilita el aprendizaje con tecnologías.

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¿Por qué utilizar tecnologías?

Está comprobado que el uso de las tecnologías mejora el aprendizaje de los alumnos y al mismo tiempo fomenta la autonomía, preparándolos así para su futuro laboral, donde las tecnologías tienen un papel muy importante.

Los alumnos necesitan para su futuro profesional la utilización de los medios tecnológicos, ya que desarrollan su habilidad de percepción y aprendizaje. Algunas personas desarrollan su aprendizaje fácil y rápidamente a través de informaciones orales o impresas y con un mínimo de experiencias más directas, pero también hay personas que para el desarrollo del aprendizaje necesitan que éste sea significativo y centrado en la propia experiencia. El uso de las tecnologías permite que el alumnado interactúe de manera individual o grupal y que a partir de esa interacción directa se desarrolle el proceso de aprendizaje.

Hay muchos factores que afectan al aprendizaje; por eso los alumnos necesitan de una amplia gama de experiencias que incluya aspectos reales, representaciones visuales y símbolos abstractos. Las nuevas necesidades y expectativas laborales que el alumno tendrá conducen a una mayor participación del mismo en el aprendizaje mediante los métodos activos de investigación y experimentación.

La futura demanda de empleo, exige una preparación que obliga al conocimiento de todo aquello que tiene que ver con la sociedad de la información, las nuevas tecnologías, la multiplicidad y variación profesional, la interacción de recursos, es decir, de todo aquello que facilita la inserción laboral y profesional futura.

¿Qué papel tiene el profesorado con el uso de tecnologías en el aula?

Los docentes, utilizando las nuevas tecnologías, pueden llegar a todo el alumnado independientemente de cada ritmo de trabajo y aprendizaje. Los nuevos modelos didácticos en los que se tienen en cuenta las nuevas tecnologías y los medios de comunicación para mejorar el aprendizaje suponen nuevas funciones de los docentes. No es el profesor el que debe proporcionar toda la información, ya que ésta puede presentarse más eficazmente por otros medios, ya sea para proporcionarla a grandes grupos o para que cada alumno la amplíe por sí mismo de forma individual o para ser usada en un pequeño grupo de discusión. Los docentes se convierten en acompañantes en el proceso del desarrollo educativo y es el propio alumnado el que va avanzado en su conocimiento.

Además, el profesor deberá revisar y controlar a qué tipo de tecnologías accede el alumnado, buscar y clasificar aquellas aplicaciones y programas que crea adecuados para trabajar en el aula, entre otras funciones.

El impacto de nuestra huella en el medio ambiente es devastadora. Cada año tiramos más de 6.000 millones de kilos de basura en el mar y cada ocho segundos muere un niño por causas relacionadas con el consumo de agua contaminada. Además, hay estudios que aseguran que una de cada ocho muertes en el mundo están relacionadas con la contaminación del aire. Los químicos y la deforestación son, además, causas añadidas contra las que debemos luchar lo antes posible.

¿Qué podemos hacer en nuestro día a día para cuidar el medio ambiente?

1. Recicla. Sé cuidadoso a la hora de reciclar tus residuos, teniendo en cuenta que los plásticos van al contenedor amarillo, el orgánico al marrón, el papel y el cartón en el azul y el vidrio al verde. Ten en cuenta, además, cuáles son los contenedores específicos para pilas, baterías, aceites, medicamentos, ropa y otros materiales que debes llevar al punto verde.

2. Evita el plástico a la hora de hacer tus compras. ¿No encuentras que es absurdo comprar plátanos envueltos en una bolsa de plástico o judías verdes con un doble plástico exterior, bandeja y gomas para que no se escapen?

3. Recupera las hojas que aún no están suficientemente usadas. Si sólo has escrito por una cara, puedes aprovechar estas hojas para seguir dibujando, hacer pequeños papeles de notas para la lista de la compra o hacer garabatos con operaciones matemáticas.

4. Apagar las luces que no utilizas. Procura apagar las luces de las habitaciones donde no tienes que estar. De esta manera ahorrarás energía eléctrica. Intenta contar con el suministro de una comercializadora que emplee energías renovables al 100%.

5. Haz un buen uso del agua. El agua es un bien muy preciado, que no debemos malgastar. Dúchate en lugar de bañarte y lávate los dientes con el grifo cerrado.

6. El inodoro no es una papelera. Recuerda bien. Las toallitas húmedas se están convirtiendo en un gran problema que tenemos que evitar. Sabías que en España las depuradoras en recogen 10 kilos al año por persona?

7. Evita el uso del papel de aluminio. A la hora de llevar el almuerzo a la escuela es mejor optar por fiambreras, en lugar de envolverlo con papel de aluminio y plástico. Ahorraremos dinero y no generaremos tantos residuos.

8. Recicla los cuentos y los juguetes. Si los juguetes que quieres retirar se encuentran en buen estado, aprovecha para hacer una donación a un centro, organización o colectivo que se dedique a recogerlos. También puedes dejar los cuentos en la biblioteca del barrio, en un centro social o en la consulta del CAP. ¡Seguro que otros niños lo agradecerán!

9. Cuida tu entorno. Sea cual sea. Respeta los espacios naturales que tienes a tu alrededor, las plazas, los jardines, los parques públicos. Cuida las plantas, las zonas verdes y mantén limpios los espacios.

10. Y cuando salgas de viaje... Sea lejos o cerca, recuerda que debes mantener limpios los entornos urbanos y naturales, así como intentar no generar residuos plásticos innecesarios (puedes llevar botellas de vidrio, en lugar de comprarlas cada vez de plástico ) y evitar conductas que puedan resultar peligrosas, tales como tirar colillas, dejar cristales abandonados o encender fuegos en el bosque.

Cuida el medio ambiente: ¡cada gesto tuyo cuenta!

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Plantearse la posibilidad de cambiar nuestra metodología y trabajar el aprendizaje por proyectos es todo un reto para los docentes. Los alumnos ganan autonomía y capacidad de decisión a la hora de desarrollar proyectos.

Los docentes, por su parte, tienen que haber diseñado y elaborado una estrategia para conseguir que los alumnos aprendan los contenidos y lo hagan trabajando competencias como la comunicación, la capacidad de cooperar en equipo y el pensamiento crítico.

Estas son 5 claves del aprendizaje por proyectos.

1. La pregunta-guía o driving question

En primer lugar, y después de haber planteado la situación, hace falta que el docente ofrezca a los alumnos una pregunta-guía. La respuesta a esta pregunta tiene que ser abierta y vincularse directamente con las competencias y conocimientos que tienen que adquirir.

2. La autonomía

Uno de los rasgos fundamentales del aprendizaje por proyectos tiene que ver con la autonomía. En este sentido, hay que adaptarse a las posibilidades del grupo. Puede ser necesario decir a los alumnos qué tema tienen que estudiar, o bien podemos darles algunas posibilidades concretas. Otra opción, que exigirá más a los alumnos, es la de poder tomar gran parte de las decisiones, incluso temática.

3. La cooperación

No todos somos iguales. Y el aprendizaje por proyectos favorece la atención a la diversidad. Los alumnos con diferentes necesidades tendrán la oportunidad de trabajar con otras en el mismo proyecto y por tanto, tendrán que cooperar, mediante la interdependencia positiva con sus compañeros.

4. La investigación

La curiosidad mueve mundos. Y en este caso, el aprendizaje por proyectos es un excelente aliado. Siempre de la mano del docente, la investigación y la búsqueda son vitales para el aprendizaje y para adquirir habilidades y destrezas útiles por siempre jamás.

5. La comunicación

Para trabajar en equipo es imprescindible comunicarnos y hacerlo bien. Además, el hecho de presentar los resultados del proyecto nos ofrece una oportunidad única para poner en práctica nuestras habilidades comunicativas. Y si hay carencias, ¡trabajarlas!

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Seguro que has escuchado hablar escuchado mucho. El aprendizaje por proyectos (ABP o PBL, Project-based learning) ya se ha convertido en una herramienta clave en muchos centros, tanto de primaria como de secundaria. Pero, ¿en qué  consiste exactamente? Y lo que es más importante, ¿qué beneficios nos puede ofrecer?

Los tiempos han cambiado. Las clases magistrales han sido útiles durante mucho tiempo. Pero las nuevas tecnologías, la necesidad de trabajar en red y en equipo y, en definitiva, la voluntad de buscar nuevas metodologías más provechosas nos han dado impulso para llegar hasta aquí.

Aunque parezca una metodología innovadora, para encontrar referencias podemos ir tan lejos como al siglo XIX. En la Institución Libre de Enseñanza (ILE) de Francisco Giner de los Ríos ya se aplicaba esto de “aprender mientras haces”. También eran partidarios reconocidos psicólogos del s.XX, como John Dewey o Jean Piaget.

El aprendizaje por proyectos situa a los alumnos/as como protagonistas de su aprendizaje. A través de esta estrategia educativa, los alumnos/as deja de ser solo receptores de información, para pasar a afrontar nuevos retos y proyectos en primera persona.

A través del Aprendizaje por Proyectos aprenden a pensar por ellos/as mismos/as, se equivocan, rectifican y son conscientes de sus errores. Esto fomenta, a la vez, el espíritu crítico de los alumnos/as.

Normalmente, en el Aprendizaje por Proyectos se trabaja en la realización de un proyecto, normalmente en grupo, en el cual los alumnos/as tienen que dar solución a un problema real. Esto exige una buena dosis de razonamiento para buscar una respuesta, pensamiento crítico para escoger la mejor solución y capacidad de análisis, para dirimir finalmente si esta ha sido la idónea.

5 beneficios del aprendizaje por proyectos

1. Formación para el futuro. Cuando trabajamos por proyectos, educamos personas que crecen motivadas, porque lo hacen sobre planteamientos basados en la realidad. Para los alumnos/as son retos, con los cuales conectan directamente con el conocimiento. Estos tienen, además, la posibilidad de ensayar la resolución de problemas que como adultos seguro que tendrán que encara más adelante.

2. El poder del trabajo colaborativo. El Aprendizaje por Proyectos nos ofrece otro beneficio suficientemente importante: la capacidad de hacer cosas en equipo. La cooperación es una habilidad básica para trabajar, así que nunca es demasiado temprano para empezar. La resolución de problemas se suele hacer en conjunto y esto exige aplicar técnicas de trabajo en equipo, así como resolver los contratiempos, que puedan surgir con los diferentes miembros. La tarea del docente aquí es doble, pero cuando las cosas salen bien, todas las partes salen reforzadas.

3. Más autonomía. La adquisición de autonomía es una parte indivisible del Aprendizaje por Proyectos. Aunque los alumnos/as son guiados y dirigidos en todo momento por el docente, la fórmula de esta metodología apuesta firmemente por el trabajo autónomo. Y la autonomía se complementa con la atención, la capacidad de tomar decisiones y la responsabilidad.

4. La semilla del espíritu crítico. En las metodologías tradicionales, normalmente se utiliza un autor o fuente (los libros) como referencia. En cambio, en el aprendizaje por proyectos se permite al alumno/a buscar sus propias respuestas. Eso sí, habrá que guiarlos en este camino, haciendo las preguntas acertadas y ofreciéndoles las metodologías más adecuadas.

5. ¿Proyectos? ¡Como la vida misma! Aprender por proyectos exige a los alumnos/as y a los docentes utilizar herramientas y enfrentarse a las mismas dificultades que cualquiera encuentra en la vida real. Las experiencias, los problemas y las circunstancias tienen más verdad que los libros de texto. Entonces, el Aprendizaje por Proyectos es una manera de empezar a resolver y entrenar estas competencias básicas para el futuro.

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