Daniel Gabarró: “El método Gabarró está pensado para todo el alumnado. A partir de este, todo lo que hagamos les ayudará a mejorar”

Uno difícilmente puede formar parte del mundo de la educación y no saber quién es Daniel Gabarró. De hecho, es muy posible que conozcáis su método, no solo porque está traducido a distintos idiomas, sino porque ya son muchos los centros educativos que lo aplican en nuestro país. 

Daniel Gabarró (Barcelona, 1964) es maestro, psicopedagogo, licenciado en Humanidades, diplomado en Dirección y Organización de Empresas y experto en PNL. Su experiencia como docente a todos los niveles educativos (infantil, primaria, secundaria y universitario) hacen que su punto de vista sea especialmente valioso. Escucharlo es un regalo y, además, promete que su método de ortografía puede ayudar a nuestros alumnos a reducir de un 50 a un 80 % sus erratas. Hoy conversamos con él y vamos al grano. 

Hola, Daniel. ¿Por qué es importante tener una buena ortografía?

Daniel Gabarró: Hay dos razones por las que creo que es valiosa la ortografía. Desde el punto de vista de la escuela, la ortografía es un instrumento que sirve para segregar al alumnado que pasará a estudios superiores o no. Esto significa que una mala ortografía te puede cerrar las puertas a muchos estudios y profesiones, porque con dificultad uno puede presentar dosieres, estudios o informes plagados de faltas de ortografía. Y ya no digamos si vas a trabajar como periodista o hacer investigación académica. Que una mala ortografía te cierre puertas es un buen motivo práctico para aprenderla. 

Desde la perspectiva de cómo yo enseño la ortografía es capital, porque explicitar el proceso mental que nos lleva a dominarla nos ayuda a darnos cuenta de la importancia de que los docentes explicitemos los procesos mentales del máximo número de aprendizajes posible.

Yo hablo de ortografía, pero también es importante que explicitemos el proceso mental que nos lleva a resolver problemas matemáticos, a ser empáticos, a poder hablar en público sin miedo, a escribir textos creativos de una forma ordenada, estructurada, pero también innovadora, y un largo etcétera. Desde mi metodología, esta solo es la punta del iceberg. 

¿Es recomendable insistir en la necesidad de escribir bien desde el principio? ¿Se puede ignorar la ortografía natural si el objetivo final es escribir sin errores ortográficos?

Daniel Gabarró: No, el proceso de ortografía natural es inevitable. El alumnado, cuando está en educación infantil o en ciclo inicial, escribe por transcripción fonética, de modo que va escuchando los sonidos en su cabeza y los va transcribiendo fonéticamente. Esto es la ortografía natural: una relación con la escritura solo desde el punto de vista auditivo. Pero la ortografía es básicamente visual, porque entonces no podríamos saber cuándo hay letras mudas, si hay letras que se escriben de una forma pero se pronuncian de otra o cuando un mismo sonido se escribe con letras diferentes… Y esto significa que en un determinado momento debemos enseñar a nuestro alumnado a pasar del sistema auditivo a relacionarse con la ortografía de forma natural. Es un paso inevitable.

Eso sí, está muy bien que cuando el alumnado venga y nos diga: ¡Mira lo que he escrito!, le digamos, ¡Fantástico! Pero los adultos lo escribiríamos así. Y de este modo les estaremos indicando que todavía hay otro paso importante a dar. 

¿Por qué hay alumnos que utilizan una estrategia auditiva en lugar de visual a la hora de escribir? ¿Por qué lo hacen así naturalmente? ¿Qué los diferencia de aquellos que tienen una estrategia visual?

Daniel Gabarró: Yo creo que la pregunta del porqué es bastante irrelevante en educación. Esto es como si te disparan. La pregunta no es dónde han fabricado la bala o de qué marca es la pistola. Sino, ¿por favor, me podéis llevar a un hospital? [ríe]. El porqué no lo tengo muy claro. Hay explicaciones diversas. Las personas, en función de la forma en que se relacionan con el mundo, cogen una vía u otra como fundamental para relacionarse con el conocimiento. Pero para mi el porqué no es relevante. Lo relevante es el qué. ¿Qué hacemos para que el alumnado que no se relaciona bien con la ortografía, a partir de ahora se pueda relacionar con ella visualmente? O, ¿qué hacemos con el alumnado que se relaciona con el cuerpo visualmente se relacione con este cinestésicamente? O, ¿qué hacemos con el alumnado que se relaciona con los mapas o la geografía de una manera auditiva en lugar de una manera visual? Por eso pienso que la ortografía siempre es la punta del iceberg. Procuro que los maestros entiendan que si no hablamos de los procesos mentales de nuestro alumnado, estos pueden estar poniendo en práctica procesos mentales que los lleven al desastre. 

Un ejemplo muy claro es este: presuponemos que todos los alumnos saben escuchar. Saben, cuando el profesor habla, que es importante y qué no. Y que pueden recordarlo con sus propias palabras, para después integrarlo en sus propios conocimientos. Esto no es cierto. Entonces la pregunta es: ¿cómo ayudamos a nuestro alumnado a aprender a escuchar? Esto son procesos mentales. El porqué no importa. Lo que importa es cómo podemos ayudarlos a cambiar. 

Cuando hablamos de ayudar a aprender a escuchar, ¿cuáles son los obstáculos que los docentes deben aprender a gestionar?

Daniel Gabarró: Yo creo que en este momento histórico educar la atención es mucho más importante que hace treinta años. Estamos acostumbrados a una serie de informaciones muy breves, muy visuales, pero muy superficiales (la cultura del Power Point o de TikTok) y parece que somos nosotros los que debemos conquistar la atención del alumnado. Esto en parte es así, pero debemos enseñar al alumnado a que es él quien debe gestionar su propia atención.

Enseñar a gestionar la atención no es algo que nos hayan enseñado a hacer en la universidad. Los maestros deberíamos comenzar a investigar en esta línea. Podemos explicitar, por ejemplo, que en este momento faltan diez minutos para salir. Y decir: ahora recogeremos y nos sentaremos. Y no hará falta que hagamos nada. Durante estos diez minutos miraremos el reloj. Quien no lo pueda soportar, quien no se mande a sí mismo, puede leer. Quien no se mande a sí mismo, puede hacer los deberes… pero estará perdiendo. Estará perdiendo porque no está haciendo lo que hay que hacer: no se manda a sí mismo. Cuando tú pones conciencia en el proceso que el alumnado debe hacer, le estamos traspasando el problema, porque sino lo que estamos haciendo es robar el problema a nuestros alumnos. Nos parece que el problema de que el alumno no tenga atención es nuestro y no: es del alumno. En cualquier caso, lo que nos debemos preguntar es. ¿qué podemos hacer para que crezca? 

Intuimos que es mucha, pero... ¿podrías explicarnos qué relación hay entre el hábito lector o la ausencia de este en los alumnos y el hecho de que tengan o no más o menos faltas de ortografía?

Daniel Gabarró: Sí, existe una relación muy directa entre la ortografía y la lectura, si, y solo si, la relación con la ortografía es visual. Es decir, a partir del momento en el que el alumnado empieza a relacionarse con la ortografía de manera visual, cualquier lectura incrementará la cantidad de palabras que puede recordar y escribir de manera correcta. Porque la buena ortografía se basa en la capacidad de visualizar cómo se escriben las palabras, de tener las palabras guardadas. Ahora bien, hay gente que lee mucho y guarda las palabras como una imagen, de modo que cuanto más lea, más posibilidades tendrá de tener éxito con la ortografía.

Existe la fantasía de que una persona que lee mucho tendrá muy buena ortografía y esto solo es cierto si esa persona recuerda las palabras no auditivamente, sino visualmente. Y eso es lo que debemos enseñar a nuestros alumnos. Lo único que enseña mi metodología es esta: por eso está traducida al castellano, al francés, al inglés, al vasco… Está en muchos idiomas porque enseña a recordar las imágenes.

¿Está tu método pensado solo para niños y niñas con dificultades en ortografía o puede servir también para que aquellos que todavía están consolidando el aprendizaje de la lengua mejoren?

Daniel Gabarró: Desde mi perspectiva, el método está pensado para todos los alumnos: para los que van en la buena dirección y consolidarán el proceso visual y para aquellos que están despistados, porque tienen una ortografía auditiva o incluso sinestésica. A unos les sirve para consolidar y a los otros a comenzar a relacionarse visualmente con la ortografía. A partir de aquí, todo lo que hagas les ayudará a mejorar.

Uno de los objetivos de tu método es el social, para que el conocimiento sea compartido. ¿Qué podemos hacer los docentes para implicar a todas las familias, incluyendo las que no han tomado conciencia de la importancia del aprendizaje?

Daniel Gabarró: Deberíamos partir de la idea de que no todas las personas adultas tienen una psique adulta. No todas las personas adultas pueden ejercer de padres y madres aunque hayan tenido hijos. Precisamente una de las funciones de la escuela es intentar reducir las diferencias que se producen, a veces por la capacidad de las familias, pero también por la clase social o por cultura. No es lo mismo nacer en una familia donde se lee, hay cultura e interés por las cosas o nacer en una familia donde no hay consideración por la escuela o en la que se pueda llegar a pensar que la escuela es un espacio en el que se deseduca a su hijo. Esto puede pasar. 

La escuela tiene una función equilibradora. Desde nuestra editorial tenemos la oportunidad de asegurar que las escuelas que trabajan con alumnado sin recursos y familias con dificultades, puedan tener, como mínimo, los materiales en PDF, sin que esto suponga un coste para la escuela. Se trata de que puedan tener, pese a todo, los mejores materiales a su alcance. 

Yo creo que esto es lo único que puede hacer la escuela. A veces hay familias que no ven la importancia de la escuela y nos planteamos el cambio de esta visión, pero este cambio puede tardar años. 

¿Se puede desaprender la ortografía? ¿Por qué hay adultos (también jóvenes) que han atravesado el sistema educativo, y hasta tienen estudios universitarios, y continúan teniendo errores ortográficos? 

Daniel Gabarró: Para mí hay dos cosas distintas. Si continúan teniendo faltas significa que siempre las han tenido y nunca han resuelto este tema, porque no reconocen la ortografía como visual. Yo he sido profesor de magisterio y he tenido que suspender alumnos, simplemente porque tenía mala ortografía, porque no podemos permitir que haya docentes que tengan mala ortografía. 

Otra cuestión es desaprender. Y sí, se puede desaprender, porque a mí me pasa cuando corrijo muchos dictados que están llenos de errores ortográficos. Llega un punto en que me digo: Para un momento. ¿Cómo se escribía esta palabra? Cuando vemos el mismo error muchas veces escrito, a las personas que nos relacionamos visualmente con la ortografía nos va quedando: guardamos las imágenes de manera inconsciente. Por eso es tan importante corregirlo siempre todo y no permitir que haya carteles con errores ortográficos en los pasillos de la escuela o bien en el aula. 

Daniel, muchas gracias por esta conversación. Todas las partes implicadas tendremos que trabajar a fondo en hacer todo lo posible para el aprendizaje de la ortografía y, por supuesto, en explicitar los procesos mentales de muchos aprendizajes más… 

Daniel Gabarró: Cuando yo era niño, en mi clase, con otros niños, la mitad de la clase terminó escribiendo bien. La otra mitad, no. La mitad pasó a BUP y la otra mitad, no. Cuando yo era niño, en mi clase se hacían dictados, normas, poner la letra que falta, cuadernillos clásicos… Con estas actividades solo la mitad aprendimos. Mi pregunta es, ¿por qué creemos que, ahora que somos profes, si continuamos haciendo lo mismo aprenderán todos?

Es evidente que solo aprenderán la mitad. Es más: aprenderán aquellos que escriben bien. Por lo tanto, aquellos que escriben mal siempre escribirán mal. Y eso se ve porque un alumno que está escribiendo mal en tercero o cuarto de primaria, continuará escribiendo mal en quinto, sexto, primero de la ESO y segundo… Muchas veces lo que nosotros hacemos no es una metodología para enseñar ortografía, sino actividades: dictados, normas, crucigramas. Basta. Si ya vemos que solo funciona para los que saben, por favor, probemos algo distinto. 

El cuaderno del Método Gabarró Dominar la ortografía se puede adquirir en cualquier librería y a través de www.boiraeditorial.cat. Aquí también encontraréis otros metodos, como Dominar los problemas matemáticos o Dominar las tablas de multiplicar. ¡No os los perdáis!

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