Detectar las altas capacidades en el aula

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Las aulas no son espacios homogéneos. Las conforman alumnos con diferentes necesidades, procedencias y capacidades. La educación pública tiene que garantizar la atención de las diferentes realidades existentes y ofrecer el apoyo en el aprendizaje de todos los alumnos. Esto incluye el acompañamiento de los niños y niñas con necesidades específicas y altas capacidades intelectuales.

¿Cómo se detecta que un alumno tiene altas capacidades?

Lo más frecuente es que tanto los padres como los docentes, que son los que están más cercanos al niño, sean los que observen que un niño tiene altas capacidades intelectuales. Lo más adecuado, en este sentido, es dejarse aconsejar por los docentes y confiar en las herramientas que todas las familias tienen a su alcance ya que la escuela las pone a su disposición.

En algunos casos, las señales de alerta no siempre tienen que ver con un rendimiento excelente. De hecho, muchas veces está claro que un alumno tiene un alto potencial pero presenta problemas de conducta, ausencia de motivación o malos resultados académicos, aunque esto no es determinante.

La importancia de los protocolos

Bajo la sospecha de un caso de altos capacidades, hay que ofrecer a las familias todo el apoyo posible y dejar claro que la escuela y los docentes serán capaces de dar respuesta a las necesidades de este alumno. La búsqueda de apoyo externo y privado a veces puede convertirse en un escollo y entrar en contradicciones con la dinámica y el proceso del centro. Por este motivo es importante hacer reuniones periódicas para que la familia, el centro escolar y el centro externo trabajen en la misma línea.

En este punto tienen que activarse una serie de protocolos que consistirán en observar el comportamiento del alumno. En esta interesante guía impulsada por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, Protocolo para la detección del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo asociadas a altas capacidades intelectuales, encontrarás una serie de herramientas de observación que tienen que rellenar las familias, los docentes y los mismos alumnos, en el caso de que sean mayores y tengan la capacidad de autoevaluarse.

Una vez detectadas estas características, siempre con la ayuda del equipo psicopedagógico del centro, habrá que poner en marcha la intervención. Entre otras prácticas, sería conveniente completar o ampliar los contenidos normales de las diferentes áreas, trabajar la socialización y colaborar en la integración del alumno con el resto de compañeros/as.

Lo que buscamos, en resumen, es aceptar las diferencias individuales, facilitar y potenciar la autonomía y el sentido crítico del alumno. Todo esto acompañado de un esfuerzo importante para reforzar y favorecer su autoestima.

¿Es fácil detectar que un alumno tiene altas capacidades? ¿Te has encontrado algún caso? ¿Cómo has actuado?

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