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@blogdelamusica: La importancia de la música como herramienta fundamental para el aprendizaje en los niños y niñas.

Hola, soy Alba Simo, aunque algunos me conoceréis por mi perfil de Instagram @blogdelamusica. Graduada en Magisterio de Educación Primaria con Mención en Educación Musical.

La música es una de las áreas más importantes de la que el ser humano no puede prescindir. Así pues, la educación musical debe trabajarse desde edades bien tempranas ya que ayuda a un mejor desarrollo cognitivo del niño/a. Además, la música aporta numerosos beneficios a las personas y uno de esos beneficios es la motivación a la hora de aprender.

Cabe destacar, que la música es algo que está presente siempre a lo largo de nuestra vida y de ahí la frase “Sin música la vida no tendría sentido”. Por ello, podemos afirmar que si unimos la educación y la música en un mismo conjunto tendremos grandes resultados.

Si un niño/a que canta, vive la música, la toca y la siente, podemos decir que ese niño o niña está formándose como persona a través de un elemento transversal en el que no solo se está sintiendo bien, sino que está desarrollando a su vez unas competencias que le ayudarán en su futura formación.

No quiero hablar de una manera técnica acerca de la música ni mucho menos, pero si quiero recalcar la importancia que tiene la música dentro del ámbito educativo y los numerosos beneficios que esta trae consigo.

Desde una perspectiva educativa, la educación musical es una de las pocas asignaturas que abarca lo multidisciplinar y transversal, ya que es el conducto desde el que podemos impartir diferentes áreas como la Lengua, las Matemáticas o Educación Física. No sólo eso, sino que podemos ayudar a desarrollar en el alumnado su inteligencia interpersonal a través de las emociones.

Por ello podemos afirmar que la música y la educación viven en un mismo marco y que deben ser llevadas a cabo de una manera activa y motivadora. No podemos otorgarle al alumnado unas simples fichas y esperar que ocurra la magia. La música se trabaja, se vive y se baila.

Utilizar la música como una herramienta de aprendizaje nos ayuda a motivar al alumnado. Si no mostramos la música como un elemento atractivo será más difícil su compresión y aprendizaje. Nos sujetamos en el poder de la música como salvoconducto del aprendizaje y esto nos facilita el proceso.

A esto le añadimos que la música no tiene únicamente como objetivo transmitirnos emociones y sensaciones, sino que con ella podemos trabajar la capacidad de memorización, atención y concentración del alumnado. A su vez, fomentamos el desarrollo de la memoria visual y auditiva.

Además, sabemos que, gracias a la música y a su involucración en el aprendizaje, los niños y niñas pueden mejorar su razonamiento y sus habilidades motoras. Esto se hace a través de la práctica musical, vivenciando la música y tocándola.

Por no hablar de la facilidad que nos da la música a la hora de desarrollar nuestras habilidades sociales y esa capacidad de espíritu crítico que va naciendo poco a poco dentro de nosotros, las personas. Cuando queremos trabajar de maneral grupal formando un coro estamos promoviendo la cohesión social y la igualdad de oportunidades. Todos los niños y niñas se sentirán protagonistas y podrán empatizar con el resto de compañeros. 

No solo eso, con estas metodologías también se apuesta por el trabajo cooperativo. Los niñas y niñas van desarrollando poco a poco su autoestima y su empatía. Al fin y al cabo, somos personas y necesitamos por derecho, socializar y estar en continuo contacto social. Y este poder lo tiene la música.

Queda reflejado que la música es una herramienta fundamental que favorece el aprendizaje de manera significativa en los niños y niñas. Las personas, por inercia, necesitan música para vivir y por ello el aprendizaje también lo necesita. Si buscamos una manera de trabajar la música esta debe de ser activa. Reitero, no podemos pretender que los niños y niñas aprendan contenidos sin antes vivenciarlos y sentirlos. La música está para sentirla y bailarla.

En conclusión, aunque finalmente el docente será el guía en el proceso de enseñanza-aprendizaje y les aporte las estrategias necesarias para formarse, una de estas, siempre tendrá que ser la música, fuente vital y necesaria del aprendizaje.

¡No dudes nunca de involucrar a la música en tu vida y en la de tu alumnado!

¿Sabías que, contra más formación tiene una persona, más posibilidades tiene de conseguir mejores condiciones de vida? Definitivamente, educar transforma vidas… ¡y sociedades! Esto es todo lo que nos ofrece la educación: 

Mejora nuestro nivel de vida

Theodore Shultz, economista norteamericano (1902-1998), fue uno de los primeros en reconocer que el gasto en educación no era un gasto como tal, sino una inversión. Premio Nobel de Economía (1979), este teórico demostró con sus estudios que invertir en educación tiene una rentabilidad directa en las personas. Además de mejorar su nivel de renta, están en disposición de conseguir más bienestar.

Y nuestra sociedad...

La educación no solo nos ofrece la posibilidad de mejorar nuestro nivel de vida. También nos ayuda a transformar la sociedad. La educación en una edad temprana y el fomento de escolaridad, mejora las aptitudes de los niños y niñas, reducen la delincuencia y generan bienestar social. De hecho, las personas que tienen más estudios pagan más impuestos, los cuales acaban repercutiendo en toda la sociedad. 

También nos alarga la vida 

Según Adriana Lleras-Muney, profesora de Economía en la Universidad de California (Los Ángeles), las personas que tienen un nivel educativo más elevado se comportan de una manera diferente. Fuman menos, beben alcohol moderadamente, hacen más ejercicio, tienen un peso normal y van más a menudo al médico. Esto quiere decir que son más saludables y tienen más probabilidades de vivir más tiempo.

Nos hace ser más respetuosos con el medio ambiente 

Las personas que tienen niveles de educación más elevados, suele preocuparse más por el medio ambiente y acostumbran a emprender iniciativas sostenibles. Según la Unesco, el 46% de las personas con estudios superiores se muestran preocupadas por el medio ambiente, frente al 37% de las que habían cursado bachillerato y un 25% de los que tienen estudios inferiores a la secundaria. 

… ¡Y nos hace felices! 

Para San Agustín (354-430), la auténtica felicidad y el objetivo último del comportamiento humano era el conocimiento. Desde su punto de vista, la educación era el camino que debía conducir al pueblo a la felicidad. 

¿Y tú, también has notado la poderosa energía transformadora de educar?