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El Refugi dels Llibres: ¡En abril, lecturas mil!

Para muchos el día 2 de abril es un día más de primavera, pero para los y las amantes de la literatura y de los libros, especialmente aquellos que se dirigen a los pequeños y jóvenes, es un día muy especial. Tal día como hoy desde hace 216 años, nació uno de los autores más importantes de la literatura infantil y juvenil (LIJ), Hans Christian Andersen, autor de clásicos como El vestido nuevo del emperador o El patito feo, entre otros. Y os preguntaréis: ¿Qué pasa en este día para que sea realmente especial para nosotras? Pues que desde el 1967, coincidiendo con esta fecha, se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, con actividades, premios alrededor del mundo, en escuelas, bibliotecas y librerías, con el objetivo de promover los hábitos de lectura y el amor por los libros entre los niños y niñas y jóvenes de todo el mundo. Aquí en Cataluña, las actividades la promueve el Consejo Catalán de Libros Infantil y Juvenil, el clijCAT1. Para nosotras, cada día debería ser 2 de abril, porque la importancia de la literatura a todas las edades es un hecho innegable. Os avisamos de entrada que nos haría falta un artículo entero para daros mil y una razones para afirmar que la lectura es esencial, ¡pero seguro que nos quedaríamos cortas!

Seguro que nadie puede poner en duda la importancia que tiene la lectura en los pequeños/as y en los jóvenes, especialmente en su desarrollo, tanto cognitivo como emocional, la lectura como fuente de cultura les aporta una infinidad de beneficios. Como también es incuestionable el papel clave de la familia y de la escuela en el proceso de aprendizaje del lenguaje y de lectura autónoma de los niños y niñas. Un proceso que a menudo viene acompañado por la biblioteca o la librería, espacio donde el niño o niña tiene contacto directo con la literatura, tanto oral como escrita. Si bien es cierto que todos y todas ellas tienen diferentes niveles de implicación, son vitales para conseguir los pilares de los futuros lectores. 

Es importante que en este proceso de implicación, el lector pueda asociar el momento de la lectura con un estímulo positivo, placentero y divertido, creando así un agradable ritual que se convierta en el momento del día en que podáis compartir un rato de lectura en un rincón de la casa especialmente preparado para la ocasión. Si lo que buscáis es que la lectura sea un momento emocionante y lleno de curiosidad (vivido tanto en solitario como acompañado), el escritor Daniel Pennac citaba en su obra Com una novel·la (Empúries -1993) “El verbo leer no admite imperativo” y, por lo tanto, lo que debemos hacer es presentarlo como un momento especial y esperado, pero que surja sin forzar, sin prisas, en el mejor momento del día. 

Llegados a este punto, una de las preguntas que más se plantean las familias es: ¿Cuándo hay que empezar? 

Y es que la respuesta es clara. Empezamos a interaccionar con el niño o niña en el momento que sabemos que existe cuando está en el vientre de su madre. Por lo tanto, es en aquel momento en que nosotros acercamos nuestro lenguaje y nuestra cultura. Es por ello que queremos dar especial importancia a la lectura (refiriéndonos al contacto con los libros) antes de saber leer como punto claro para afrontar un proceso de aprendizaje de la lectura exitoso. En un primer momento, cuando el niño o niña nace, no nos entiende, pero poco a poco aprenderá a descifrar oralmente todo aquello que le decimos y empezará a interaccionar con los adultos más cercanos. Es por este motivo que hace falta darle mucha importancia al hecho de hablar, cantar y jugar con los niños para crear en ellos y ellas una base donde poder construir un aprendizaje del lenguaje escrito. 

Cuando el niño o niña tiene unos meses, le gusta empezar a probar con su voz (balbuceos) y es entonces el momento en que disfrutará de los juegos de falda y cantares que podremos acompañar de pequeños libros de ropa o de cartón duro que le permitirán experimentar y explorar. A partir del año más o menos, les podremos ofrecer libros en los que empiecen a identificar personajes o acciones cotidianas, sin dejar de darle importancia a los cuentos cantados, poéticos y rimas que sean también jugando con las palabras. En esta etapa, os proponemos también acercarlos a libros con solapas para abrir y cerrar, libros donde pueda aparecer y desaparecer, poner y quitar… La lectura en voz alta de las primeras historias le permitirá escuchar e interaccionar con el adulto que explica la historia. A partir de su propia identificación, la criatura podrá entender la historia e identificar los personajes que salen. Si el libro que explicamos es muy frágil, no pasa nada si el adulto lo manipula dándole otro valor. Más rico será su aprendizaje cuanta más variedad de historias y formatos le pongamos a su alcance. 

Más adelante, cuando el niño o niña hable, será entonces cuando se interesará más por el lenguaje oral y escrito y las historias que le ponemos a su alcance pueden ser de un tipo más acumulativo, acciones repetitivas que le permitirán anticipar, tanto el dibujo como el texto. También historias en que los hábitos y las rutinas sean más protagonistas. Cuando empezamos con el juego simbólico, es ideal también introducir cuentos tradicionales (La caperucita roja, Los tres cerditos, ...). Es importante tener en cuenta la repetición. Las criaturas pide una y otra vez su cuento preferido, y si hace falta lo explicamos tantas veces como necesiten, porque ellos y ellas poco a poco vayan construyendo el significado. En una primera lectura, seguramente, no entenderán todo el significado de la historia, pero está bien que sea así. No hace falta que nosotros hagamos una síntesis para que lo entiendan mejor o que cambiemos palabras para que sea más esclarecedor. 

A partir de los 4 o 5 años, encontramos un interés por el lenguaje escrito, identifican las primeras letras y van construyendo significado a las palabras que leen. Podemos dedicar ratos a la lectura compartida en voz alta, en silencio u otras a la lectura en paralelo (adulto y niño/a leyendo cada uno/a su libro). A pesar de que en esta etapa es cuando empiezan a leer, no debemos dejar de ofrecer también libros sin palabras, donde hace falta que sean ellos y ellas los que vayan descifrando la historia a partir de las imágenes. En esta etapa, los niños y niñas se hacen preguntar y les gusta descubrir cosas. Los libros que responden a estas curiosidades serán claves, libros interactivos o pop-ups. También les gustan los libros donde aparece algún conflicto, el cual pueden resultar emocionantes para ellos. 

Más allá de los 6 años, el niño o niña necesitará menos ayuda del adulto a la hora de leer, aunque la familia y la escuela serán claves para ir concertando las habilidades lectoras. Más que enseñar a leer con una utilidad práctica concreta (que es evidente que la tiene), haría falta tener en cuenta que su principal utilidad es que constituye una fuente de satisfacción personal. 

En cada una de estas etapas por las que va transitando el niño o niña, es necesario que miremos el libro como un objecto y le demos un valor, no solo a la historia que nos explica sino también a sus ilustraciones, a su portada, al tacto y al olor de sus páginas, en definitiva, a todo aquello que forma parte del libro. 

A partir de los 8 años aproximadamente, los niños/as y jóvenes se muestra curiosos, impacientes y, sobre todo, tecnológicos. Es recomendable que les podamos ofrecer libros donde ellos y ellas se sientan representados de alguna manera, historias que les puedan transportar a nuevas realidades, a vivir aventuras y a ponerse en la piel de los y las protagonistas. Debemos tener presente y “abrazar” el mundo digital. Hace falta acompañarlos del mismo modo que cuando compartimos con ellos un libro en formato papel. Pactar y llegar a acuerdos sobre su uso será clave para un buen desarrollo de las nuevas tecnologías. Dentro del mundo digital haremos referencia a algunas propuestas que podemos compartir y sugerir (Booktubers, clubs de lectura digital, blogs, webs o páginas de Instagram dedicadas a recomendaciones literarias, libros electrónicos o booktrailers, entre otros). Tal y como dice Joan Portell, especialista en Literatura Infantil y Juvenil, “el objeto en sí no es el culpable, sino el uso que le damos”. 

Si con todo lo que hemos explicado hasta ahora todavía no crees que la lectura tiene mucha importancia en nuestro desarrollo, os hemos preparado una lista de motivos que pensamos que os acabaran de convencer del todo. No queríamos caer en las típicas listas, porque nos resulta imposible daros solo X motivos por los cuales os animamos a leer, pero nos hemos aventurado a escribir un decálogo (y un poco más). 

Decálogo (y un poco más) sobre la importancia de la lectura 

  1. Leer y crear historias favorece la creatividad, la memoria y la concentración. Pero también que nos las expliquen y escucharlas atentamente. 
  2. La lectura fomenta habilidades como la empatía, ponerse en el lugar del otro. Especialmente si el lector se puede poner en el lugar del protagonista, este descubrirá emociones y valores presentes en muchos cuentos. La lectura puede ser un método para trabajar problemas personales, temas tabús o algunos miedos comunes entres los niños y niñas. (Ejemplo: miedo a la oscuridad). Una buena herramienta para trabajar en clase y en casa. 
  3. La lectura es una herramienta para adquirir conocimientos en todas las etapas de la vida. a menudo, tener un buen hábito lector es sinónimo de un buen rendimiento escolar.
  4. Mediante la lectura, los niños y niñas adquieren un espíritu crítico y reflexivo para conocer el mundo que los rodea y a ellos/as mismos/as, así como la relación con los demás. 
  5. Leer nos permite comunicarnos, expresarnos e interactuar con nuestros compañeros, familia o cualquier otra persona. 
  6. Reivindicamos la lectura como un acto de placer, simplemente: Sofá, manta y libro. Sin pensar en nada más. La lectura es felicidad. Si tenéis un espacio en casa, que sea acogedor y que invite a estar un buen rato, leeremos más a gusto; y no tengáis prisa, la lectura se debe saborear con el tiempo. 
  7. Leer nos ayuda a practicar la comprensión lectora y a mejorarla. No es lo mismo leer, solamente, que leer y entender. No es lo mismo leer mucho, que leer bien. 
  8. A nivel familiar y emocional, los ratos de lectura compartida permiten crear y reforzar un vínculo emocional adulto-niño/a. 
  9. La lectura mejora la ortografía y amplía el vocabulario. Por un lado, cuanto más leemos, más interiorizamos la ortografía y la manera cómo se escriben las palabras. Por otro lado, encontraremos constantemente palabras nuevas que querremos conocer. 
  10. Leer es una actividad activa y de atención plena, justo lo contrario de actividades como mirar la televisión, en que dejamos el cerebro en stand by. Por lo tanto, nos ayudará a incrementar el aprendizaje activo y a fomentar la autonomía. 
  11. Los libros nos hacen sentir acompañados. Viviremos mil y una vidas y muchas aventuras. Viajaremos a lugares lejanos, paraísos o cuevas subterráneas.Si sois aventureros, será vuestra mejor aventura. 

Para acabar, os proponemos disfrutar de este día y esperemos haber animado vuestras ganas de leer con los peques de la casa. ¡Depende de nosotros que cada día sea 2 de abril! Si os gusta dibujar, podéis dibujar leyendo a vosotros/as mismos/as, ¡o dibujar vuestro libro preferido! Si todavía no tenéis un espacio de lectura en casa, es el día para buscarlo y decorarlo a vuestro gusto. O bien, si tenéis una librería o biblioteca cerca, ¡seguro que hacen muchas actividades!

BIBLIOGRAFIA

Portell Rifà, Joan. Llegim?: com fer lectors entusiastes. Barcelona: Abadia de Montserrat, 2017. 157 p. (Créixer; 5). ISBN 978-84-9883-926-5

GIRBÉS, Joan Carles (2008): Guia pràctica per a fer fills lectors. Alzira (València): Edicions Bromera 

JOVER, Guadalupe (2007): Un món per llegir. Educació, adolescents i literatura. Barcelona: Rosa Sensat

AGUADO, G i Ripoll, J. (2014) Enseñar a leer. Cómo hacer lectores competentes. Madrid: EOS 

Fons, M. (1999) Llegir i escriure per viure. Barcelona: La Galera

CORRERO, C i Real, N. (2017): La literatura a l’educació infantil. Barcelona: Rosa Sensat

PENNAC, Daniel (2006): Como una novela. Alfaguara.