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Colaboración con @mundotuytea

Pocas figuras hay más trascendentales que la de un docente en la vida de una persona. Vitales durante nuestra infancia, ya que marcan nuestro futuro y determinan nuestro aprendizaje. Fundamentales en la edad adulta, cuando como madres o padres comprobamos que la historia se repite con nuestros hijos, y los docentes de nuevo, serán quienes en gran medida formen en conocimientos y valores a esos seres a medio hacer a los que tanto amamos. 

Hasta aquí todos de acuerdo seguramente. Los “profes” marcan, para bien o para mal, que de todo hay, pero marcan, y afortunadamente ésta es una realidad irrebatible. En este punto de consenso, me gustaría ir un poco más allá y ampliar el campo de visión de la sociedad. Padres, madres, docentes, gobernantes, me gustaría haceros una pregunta e invitaros a la reflexión: ¿Cuánto creéis que puede llegar a marcar un buen docente o una buena política educativa la vida de la familia de un niño con TEA? 

Y me presento. Mi nombre es Juncal Roldán, soy madre de un niño con TEA no verbal. Hasta hace 6 años, poco o nada sabía del autismo, de inclusión educativa, de la labor docente actual, de la LOE, La LOMLOE o del funcionamiento de las administraciones educativas, más allá de la experiencia personal archivada ya en la memoria casi en blanco y negro. Pero, el precioso Alex nació, y con 15 meses empezamos a ver que su desarrollo no era como el del resto de niños de su edad. 

A partir de ese momento nada fue como esperábamos, nada ha sido como cualquier padre cree que va a ser esto de la paternidad, de la educación, de la vida. El guión genérico que la sociedad nos había enseñado para desarrollarnos como padres no nos servía. Curiosamente pronto nos dimos cuenta de que no éramos los únicos que debíamos adaptarnos a lo inesperado. Casi nada, casi nadie estaba preparado para Alex, y eso que él, era simplemente un niño más.

El primer problema fue el diagnóstico, la falta de formación y protocolos entre los pediatras para detectar el TEA o dificultades del neurodesarrollo en atención primaria: ¡Ya hablará!, nos decían. ¡No tienen obligación de hablar hasta los dos años! repetían. Pero los padres sabemos cuándo hay algo que no va bien y seguimos buscando respuestas ante tanta incertidumbre. Tampoco en la guardería detectaron nada extraño: ¡Está estupendo, sólo que va a lo suyo! comentaban…

Tras insistir, una pediatra le derivó a atención temprana y a partir de ahí comenzaron las etiquetas, las terapias y la formación en TEA incluso llegó al personal de su CAI. ¡Imposible olvidar aquellos dos años!... Ciertamente marca, muchísimo, tener un equipo como el de esa pequeña “guarde” de pueblo con su “seño Ruth” a la cabeza. 

  En unos meses el mundo de Alex, nuestro mundo, se transformó y empezó a cobrar sentido: Pictos, agendas, rutinas, lengua de signos…sus terapeutas y sus profes, no intentaron únicamente que Alex se adaptara al resto, hicieron que el resto, entendiese  la manera de percibir el mundo de Alex. Y fue mágico para todos. Los niños rápidamente aprendieron los signos con los que mi hijo se comunicaba, hicieron piña y tribu de la manera más natural… Si, aquello fué inclusión con mayúsculas. 

Pero esa palabra, inclusión, mostró su verdadero significado después. ¡La de pistas que nos dan las palabras sobre la realidad, sobre quienes somos, de dónde venimos y en qué punto estamos!.

  Alex comenzaba su etapa escolar y con tres años Ruth no podía seguir siendo su seño. La hubiera raptado, de verdad, pero mis profes me enseñaron valores contrarios de niña afortunadamente, y simplemente cambiamos de centro como correspondía. Buscamos el más “inclusivo”, o eso nos dijeron, y ahí empezó el baño de realidad y la palabra “inclusión” cobró todo su sentido histórico.

Si, porque la “inclusión” el mayor de los valores que ahora persigue nuestro sistema educativo, parte de la mayor de las perversiones: “la exclusión”. No es tan difícil darse cuenta. Sólo se incluye aquello que previamente hemos dejado fuera, y hasta ayer, los niños con TEA estaban fuera, como si viniesen de Marte, si… ¿Se puede ser más cruel como sociedad?, porque la exclusión del niño con TEA, con Down, con cualquier dificultad del aprendizaje, ha supuesto no sólo que no hayan podido participar de la vida educativa, social o cultural cómo y con el resto de sus iguales durante siglos, sino que se les ha privado del respeto del resto de sus iguales, que tampoco han tenido la oportunidad de conocer y experimentar cómo es el ser humano en su diversidad. El resultado ya lo sabemos; acoso, marginación, incomprensión…sufrimiento.

Podría contar mil anécdotas y momentos de dolor a los que como madre de un niño con TEA me he tenido que enfrentar por un sistema educativo que aún no está a la altura: luchar por que tuviese una agenda de comunicación, por implantar pictogramas con los que pudiese comunicarse en el aula como lo hacía en el exterior, por conseguir un tutor con algo de formación en TEA, por más tiempo con PT o AL, por equipos TEA en el colegio, por conocer las actividades o trabajos que realizaba en clase para reforzar en casa, visitas continuadas a inspección educativa para que le permitiesen quedarse en el aula matinal como cualquier alumno o en el comedor del cole. Si, un niño con TEA en un colegio público sin derecho a los mismos servicios que el resto. Tan asombroso como real. De educación, formación al profesorado, estructuración de espacios, puntos y elementos para regulación sensorial, adaptaciones de material, de programas de sensibilización, patios dinámicos, ni hablamos hoy, y eso que afortunadamente nos vamos encontrando a profesionales y padres sensibles que comienzan a entender que hay un cambio y que debemos evolucionar.

El sistema trata de adaptarse, pero falla estrepitosamente, y quizá esto no sea más que el resultado de que, como reflexionaba antes, todos hayamos sido privados desde nuestra niñez del conocimiento y el contacto con la diversidad o dicho de manera más cruda pero real: de que todos hayamos sido educados en la exclusión.  Aún así, no olvidemos que el sistema somos todos. Desde el ministro hasta el consejero, pasando por el inspector, el ATE o la seño Ruth.

Hay profes, docentes y personas que marcan, marcan la diferencia; la seño Ruth , la ATE Mariola, las logos Jenny o Patri, el equipo directivo de mi cole y la nueva orientadora, Maite, los papás del AMPA…

Los recursos, los medios, las políticas son muy importantes, pero finalmente el docente tiene en su aula un valioso micromundo y el poder de decidir qué tipo de profe es, que mundo quiere construir para cada uno de sus alumnos y alumnas, tengan o no TEA, y qué marca desea dejar.

Esta actividad puede ser muy útil para comprender y hablar sobre la gestión emocional de nuestros y nuestras alumnas. Cada mañana cuando lleguen a clase pueden señalar cómo se sienten sobre la lámina plastificada que os traemos.

Nosotros proponemos estas emociones, pero podéis utilizar las tarjetas con las palabras que necesitéis según el contenido que estéis trabajando en clase.

Recomendamos plastificar este recurso para que dure mucho más. También será más fácil de limpiar y cumplir con las medidas sanitarias en caso de que los y las alumnas toquen el material.

En esta imagen podéis ver todas las emociones que hemos puesto sobre la mesa:

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En el Día Internacional contra el Acoso Escolar, hablamos de qué es el bullying, como son las víctimas, como son los acosadores y qué podemos hacer para luchar en contra y erradicar estas conductas. En casa y en el ámbito escolar.

El acoso escolar existe

Ha existido siempre, pero dichosamente, en los últimos años el acoso escolar o bullying se ha dejado sentir mucho más en los medios y en los centros educativos. Es esta mayor concienciación por parte de todos la que nos ayuda a luchar contra aquellas conductas de abuso que se producen en el ámbito de la escuela.

Pero, ¿qué es exactamente el acoso escolar?

Según el AEPAE (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), el acoso escolar se define como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de manera reiterada, tanto en el aula, como a través de las redes sociales.

¿Qué pueden hacer los centros para prevenirlo?

Es muy importante mantener un estado de observación permanente de los alumnos ante posibles señales. Hay que estar alerta si se produce una disminución del rendimiento escolar, absentismo, cambios de humor, lesiones físicas… La maceta TEBAE os puede ayudar.

Por otro lado, hay que fomentar el trabajo en equipo, el respeto por las diferencias y la inclusión. Es importante, además, trabajar la inteligencia emocional, las habilidades sociales y dar pautas en los alumnos para resolver los problemas de una manera pacífica.

¿Qué pueden hacer los padres o tutores desde casa?

Los padres o tutores también tienen que observar a sus hijos, ante posibles señales que nos indiquen que se puede producir acoso: disminución del rendimiento escolar, pérdida o sustracción de material, cambios de humor, miedo de ir a la escuela, insomnio, lesiones físicas, etcétera.

Hace falta, además, fomentar un clima de confianza en casa, de forma que tengan claro que pueden comentaros cualquier problema que tienen y mostrar sus sentimientos sin miedo. Es importante dedicar tiempo a los hijos, haciéndoles preguntas y conversar sobre la jornada, sus inquietudes y experiencias. Poned límites, fomentad responsabilidades y felicitadles cuando consiguen aquello por lo que han trabajado y luchado.

¿Cómo son las víctimas?

Habitualmente son niños, chicos o chicas que no disfrutan de aquello que denominamos ‘popularidad’ en el conjunto del aula. En casa normalmente están sobreprotegidos por su familia, pueden tener un temperamento débil, ser tímidos e inseguros. Suelen tener una baja autoestima, tender a la depresión, al miedo y mostrar un bajo rendimiento escolar.

¿Cómo son los acosadores?

Suelen ser más ‘populares’ entre sus compañeros y presentan dificultades importantes para desarrollar la empatía. Tienen un temperamento impulsivo, agresivo y no reconocen la autoridad. De hecho, suelen transgredir con facilidad las normas establecidas. Además, muestran poco interés en los estudios y acostumbran a vivir actas de violencia al hogar.

Romper la herencia, desarraigar conductas

El caldo de cultivo del acoso escolar tiene mucho que ver con las creencias, los valores y las actitudes que todavía hoy imperan en nuestra sociedad. Hace falta, pues, romper con la perniciosa herencia de los estereotipos machistas, el racismo, la homofobia y las diferencias de trato según la clase social.

Para erradicar el acoso escolar…

Tenemos que trabajar para fomentar los valores, observar y dejarnos ayudar por los psicólogos y especialistas del centro, así como basar todas nuestras actuaciones en los principios morales y de comportamiento, implicando a todos los miembros de la comunidad escolar. ¡Juntos lo conseguiremos!

El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una jornada declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la cual se pone en relieve la necesidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, para que puedan llevar una vida llena, gratificante, plenamente integradas en la sociedad.

Ayúdale a entender las cosas. Las personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista) tienen una manera especial de percibir la realidad. Es posible que, a veces, tu ayuda sea fundamental para hacerles sentir más cómodos y seguros.

Anticipa aquello que pasará. Es importante hacerlo cuando las personas con TEA se encuentran en un entorno nuevo, en el que no saben bien lo que sucederá. Explicar para anticiparles cualquier situación que pueda surgir es muy positivo para una experiencia gratificante.

Respeta su espacio. Que le ayudes a entender algunas cosas o que le describas anteriormente qué pasará no tiene que suponer en ningún caso la invasión del espacio personal. Las personas con TEA necesitan que se respete su espacio. Esto tampoco implica dejarlas solas, sobretodo si no se encuentran en un entorno donde se sienten 100% seguras y cómodas.

Ofréceles tu ayuda. Evidentemente, les gusta ser autónomas, pero es posible que en algún momento necesiten la ayuda de otra persona. Pregúntales qué puedes hacer por ellos y si observas que se sienten cómodas, pídeles su colaboración en aquello que puedan/quieran hacer. ¡Es una buena manera de hacerles sentir perfectamente autónomas!

Todo a su ritmo. Es importante que las personas con TEA vean su espacio respetado. Las prisas no son buenas, así que te recomendamos dejarlas trabajar, moverse y desarrollarse a su ritmo.

Calma y cuidado con las palabras. Y hablando de ritmo: los monólogos llenos de palabras y velocidad no gustan a nadie. Tampoco a las personas con autismo. Comunícate con ellas teniendo esto en consideración. Ya sabes que la mayoría de veces, las palabras no lo son todo.

 

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El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista. Puede afectar a la comunicación, tanto verbal como no verbal, a la interacción social recíproca y también puede derivar en la dificultad para aceptar los cambios. A menudo, los niños y niñas con síndrome de Asperger pueden ser más inflexibles en el pensamiento y tener intereses muy concretos e incluso absorbentes.

No estamos enfermos

El síndrome de Asperger no es una enfermedad, sino una condición neurológica que empieza en la infancia y dura toda la vida.

No somos amantes de las sorpresas

Nos gustan las rutinas, también en el aula, y estar preparados si se tienen que producir cambios, como cambios de horario, vacaciones, traslados de casa...

Recordamos con más facilidad los detalles

Nuestra memoria es, sobre todo, visual-espacial. Esto hace que recordemos detalles pequeños, que vosotros no acostumbrais a retener: fechas, figuras, hechos… Esto hace que muchos seamos especialmente buenos en el campo de las ciencias o en matemáticas.

Nos interesan cosas muy concretas

Es posible que a vosotros os parezcan irrelevantes, pero hay temas que - por poco importantes que os parezcan - nos apasionan. Por eso podemos convertirnos en verdaderos expertos en un tema e ignorar otros.

¡Tenemos sentimientos!

Alerta, puede ser que nos cueste reconocer las emociones en otras personas, pero esto no significa que nosotros no tengamos. Lo que pasa es que las procesamos de una manera diferente.

EducaciónDocente

La educación emocional tiene que abarcar todas las situaciones y contextos del aula y de la vida de los alumnos y alumnas, pero en determinadas ocasiones, la necesidad de aplicar nuestros conocimientos en este ámbito se hace más imprescindible. Aunque las familias y los mismos alumnos con altas capacidades tendrían que considerarse afortunados, también se ven obligados a enfrentarse a una serie de problemáticas derivadas de esta circunstancia. La educación emocional nos puede ayudar.

¿Cómo se sienten los alumnos y alumnas con altas capacidades?

Estudios y expertos coinciden en el hecho de que los niños y niñas con altas capacidades tienen las mismas necesidades que otros niños. Su desarrollo es idéntico, aunque algunas etapas se hayan avanzado. Parece, pero, que tanto las necesidades como las problemáticas suelen manifestarse más a menudo en los niños dotados.

A veces, estos niños/as son capaces de comprender conceptos abstractos, pero no pueden hacerles frente emocionalmente. Esto da lugar a preocupaciones demasiado intensas sobre temas como la muerte o el futuro. También se detectan actitudes perfeccionistas que les incapacitan para realizar tareas que hayan podido imaginar intelectualmente o tienen conversaciones adultas, combinadas, en contraste, con actitudes puramente infantiles.

En general, los niños/as con altas capacidades pueden sentir un miedo intenso al fracaso (hasta el punto de no llevar a cabo ciertas tareas por temor a no hacerlas bien), timidez, rechazo frontal de las críticas, ira o sensibilidad extrema para hechos dramáticos que suceden en el mundo.

Algunas pautas de intervención 

En primer lugar, y desde nuestra posición, hay que ayudar a los niños/as -a todos, en general y a los alumnos/as diagnosticados con altas capacidades, en particular- a hacer frente a las emociones intensas. Por eso, hay que ejercitar y fomentar diariamente las conversaciones sobre nuestras emociones y sensaciones, así como dar la mano a todos los alumnos para resolver cualquier conflicto o necesidad.

En las etapas de infantil, los especialistas proponen actividades para fomentar la creatividad en espacios libres, mientras que en primaria se pueden dedicar algunas horas lectivas a profundizar sobre ciertos conocimientos. En las etapas de secundaria se deja espacio para la investigación y la elaboración de nuevos contenidos, tareas que puedan resultar útiles para animar a los alumnos, hacerlos sentir libres y capaces de explorar nuevos ámbitos.

Y tú, ¿cómo trabajas con los alumnos y alumnas con altas capacidades?

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La detección y el diagnóstico de un alumno con altas capacidades es fundamental para poder avanzar en su integración y poner a su alcance (suyo y de la familia) todas aquellas herramientas que pueden resultar de ayuda. La identificación de las altas capacidades es un proceso que abarca muchos escenarios y tiene que contar con la colaboración de diferentes agentes.

¿Cuáles son los criterios para la detección?  

El proceso de evaluación que nos llevará al diagnóstico tiene que estar bien fundamentado y basarse en tres criterios fundamentales:

  • Contextualizar la evaluación, teniendo en cuenta todos los ámbitos en los cuales se mueve el alumno.
  • Determinar las necesidades educativas de cada persona evaluando diferentes aspectos de su personalidad.
  • Ofrecer a los alumnos la posibilidad de trabajar en la gran variedad de maneras posibles, para detectar cuáles son las diferencias en referencia al rendimiento, razonamiento y aprendizaje.

Diferentes evaluaciones

Durante el periodo de observación se buscará una serie de informaciones concretas, pero hay que ser conscientes que surgirán algunas circunstanciales, útiles para proporcionarnos una visión más amplia de contextos y escenarios. Estas se realizan de manera conjunta con el tutor, el especialista del centro y el EAP, que es quien se encarga de realizarla, con el debido consentimiento de la familia.

A parte de las pruebas concretas, los especialistas harán una entrevista individualizada, observación en el aula y hora del recreo (para los alumnos de primaria). Se tendrán que evaluar aspectos como el perfil cognitivo, la competencia curricular, el estilo de aprendizaje y los aspectos socioafectivos. 

El informe psicopedagógico

Es importante que las familias confíen en los profesionales de la escuela y en los especialistas para la evaluación y la confección del informe psicopedagógico. A veces, las expectativas de los padres o tutores no se corresponden con la realidad y hace falta que los docentes hagan un esfuerzo importante para explicar y encarar la situación del niño/a, sin herir las diferentes sensibilidades y haciéndolos entender que lo más importante es el bienestar del alumno.

El informe psicopedagógico describirá la situación del alumno/a y sus necesidades actuales, un documento que no está cerrado y que prevé acciones de seguimiento para continuar trabajando con el alumno. En este se definirán sus puntos fuertes y débiles, considerando todo aquello que hay que potenciar para que el alumno disfrute de una experiencia de aprendizaje ajustada a sus necesidades y a la vez integrada en el funcionamiento del aula.

Disponéis de más información en esta página web elaborada por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.